El Plan Infoca afronta un verano de alto riesgo en incendios con un dispositivo reforzado en medios y personal

El Plan Infoca afronta un verano de alto riesgo en incendios con un dispositivo reforzado en medios y personal
J. L. Piedra.

La Junta destina 169,6 millones para combatir el fuego, la principal amenaza del patrimonio forestal de Andalucía que está ya en máxima alerta con la llegada del verano

JOSÉ LUIS PIEDRASevilla

El fuego es la principal amenaza para el gran patrimonio forestal que atesora Andalucía, también para su rica biodiversidad y para sus valores ecológicos que conforman el gran pulmón verde que sostiene a la comunidad. Para salvaguardar este gran tesoro y activo natural que es nuestro bosque mediterráneo, el Gobierno andaluz cuenta desde hace años con el mayor dispositivo de lucha contra incendios forestales de España, el conocido Plan Infoca, un cuerpo de bomberos especializados en combatir cada año las inevitables llamas que aparecen en los bosques andaluces, especialmente con la llegada del verano que es la temporada de mayor riesgo.

Y este estación estival se presenta muy complicada debido a la notable y prolongada ausencia de lluvias, lo que incrementa la sequedad y estrés de la vegetación en los espacios forestales que, junto a las altas temperaturas que se pronostican para los próximos meses, disparan las probabilidades de que se originen estos incendios que siguen teniendo a la mano humana casi siempre detrás de su causa.

Conscientes de este riesgo y del valor de este dispositivo, el nuevo Gobierno andaluz a través de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible como responsable de su gestión, ha decidido no escatimar en sus esfuerzos incrementado los medios materiales y los recursos humanos de este plan, que cuenta con una dotación de 169,6 millones de euros, 2,1 millones más que para la campaña del año pasado. Así, el Infoca cuenta este año con 4.462 bomberos forestales, lo que supone un incremento de 36 efectivos, y aumenta también sus medios aéreos, con 42 aeronaves y helicópteros en total -3 más que el pasado año- lo que supone una aportación clave para el control y extinción de estos siniestros que se registran en numerosas ocasiones en enclaves de difícil acceso y de orografía complicada. La flota área está compuesta por 21 helicópteros de transporte y extinción, 4 de gran capacidad, tres de extinción y dos de mando y control, junto a dos aviones anfibios de gran capacidad -5.500 litros-, 7 aviones de carga en tierra y dos más de coordinación de operaciones.

J. L. P.

Asimismo, también se ha renovado la flota de camiones autobombas, una vieja demanda de sus profesionales por la antigüedad de muchos de estos vehículos, con la adquisición de 32 nuevas unidades con una inversión de 4 millones este año que alcanzará hasta 11,5 millones al final de legislatura. Además se refuerza con 5 nuevos técnicos la plantilla de analistas de operaciones, que se suman a los 8 ya existentes y que juegan un papel fundamental en la toma de decisiones necesarias para la dirección y desarrollo de la extinción. En concreto, estos profesionales aportan información sobre cómo puede evolucionar el fuego según la orografía y las condiciones meteorológicas para dar la mejor respuesta operativa a la emergencia en cada momento.

En cuanto a nuevas infraestructuras, se proyecta la construcción de un nuevo Centro de Defensa Forestal, que es la base logística del operativo en las distintas comarcas. Estas nuevas instalaciones, que ya han salido a licitación su presupuesto asciende a 4 millones de euros se construirá en la sierra jiennense de Cazorla, el parque natural más grande Andalucía.

La coordinación del dispositivo se realiza desde un centro operativo regional al que se suman otros ocho ubicados en cada una de las provincias andaluzas, junto a un total de 23 Centros de Defensa Forestal (Cedefo) y 41 bases, que albergan las tres Brigadas Especializadas en incendios y los helicópteros y aviones. El operativo cuenta con 4.500 equipos de comunicaciones y cerca de 200 puntos fijos de vigilancia, además de disponer de autorización para el uso de 87 balsas de agua para la recarga de sus medios terrestres y aéreos.

El plan tiene también dispone de 9 Unidades Móviles de Meteorología y Transmisiones, 108 vehículos pesados contraincendios, 91 autobombas, 17 nodrizas y 1.260 vehículos de transporte de personal.

El plan dispone además de 20 componentes de las unidades médicas, una unidad por provincia que garantizará la atención del personal que participa en los incendios. La tecnología también avanza y este verano se cuenta con un dron nocturno para el análisis de los incendios en esas horas en las que falta visibilidad y no pueden actuar los medios aéreos, lo que ha más complicado su seguimiento.

Máximo riesgo y prohibiciones

Desde el pasado 1 de junio el dispositivo se ha activado en modo alerta máxima, ya que estamos inmersos en el tiempo de mayor riesgo de incendios que se prolongará hasta el próximo 15 de octubre, todo ello debido a las condiciones climatológicas del estío que multiplican las causas y propagación de estos siniestros.

Hay que recordar que en este período de alto riesgo queda prohibido el uso del fuego y el tránsito de vehículos a motor en los espacios forestales y su área de influencia, es decir, en una franja de 400 metros alrededor de estas zonas. No está permitido, por tanto, realizar barbacoas ni siquiera en lugares habilitados para tal fin, como son las áreas recreativas o de acampada, ni tampoco se podrán hacer quemas agrícolas o de restos vegetales. Todas estas restricciones pretenden evitar una de las causas más frecuentes de estos siniestros que parte de la negligencia humana.

Estas prohibiciones pueden tener ciertas excepciones con autorización expresa y previa y que puede permitir el uso de barbacoas únicamente en establecimientos de alojamientos turísticos y en restaurantes rurales, así como la preparación de alimentos en campamentos infantiles, entre otros. En lo que respecta a la utilización de vehículos a motor, sólo se permite en algunas circunstancias como el uso de las servidumbres de paso, la utilización de vehículos para servicios de emergencia o extinción de incendios, los servicios ecoturísticos autorizados o la celebración de romerías, entre otros

Acento en la prevención

Desde la Junta se pone el acento en la prevención, la clave para evitar el fuego y en la que juega un papel fundamental la población que comparte su vida con estos espacios forestales y también los colectivos que dependen de su conservación, como cazadores, agricultores o ganaderos. A la labor de aliados y colaboradores de estos personas, se suma también los trabajos de prevención que la Junta desarrolla durante todo el año para el mantenimiento de los cortafuegos y la reducción del combustible vegetal en estos espacios.

El departamento que dirige Carmen Crespo hace un llamamiento a la concienciación social sobre este grave problema para el patrimonio natural andaluz y se pide a la ciudadanía la máxima precaución en estos espacios para evitar estos siniestros, ya que cerca de la mitad de los incendios esclarecidos en sus investigaciones concluían en que el hombre era el causante de casi la mitad de los mismos, bien intencionadamente o por negligencia. La Junta reclama también la colaboración ciudadana para dar aviso al 112 y activar su así su intervención lo antes posible en caso de fuego.

En suma, el Plan Infoca se dispone a afrontar una temporada más que difícil que se refleja ya en los datos de los siniestros de lo que va de año, ya que hasta mayo se registraron un total de 243 intervenciones que han calcinado ya 252,75 hectáreas de superficie, sin contar en esta estadística con el primer gran susto para el dispositivo con el reciente incendio registrado en Beas (Huelva). El año pasado la superficie arrasada por las llamas fue de 3.291,16 hectáreas, muy por debajo de la media del último decenio que se sitúa en torno a las 6.892 hectáreas calcinadas cada año.