La montería y la rehala, camino del blindaje definitivo

Un cazador se aproxima a un ciervo abatido. :: Miguel Ángel Sánchez/
Un cazador se aproxima a un ciervo abatido. :: Miguel Ángel Sánchez

El Consejo de Gobierno de la Junta aprueba el último trámite para que estas modalidades de la caza sean declaradas Bien de Interés Cultural

MATÍAS STUBERMÁLAGA.

Y ahora llega el momento. La última noche ha llovido. Las nubes húmedas se elevan por la ladera y dejan al descubierto el valle. El aire gris sabe a tierra húmeda y helecho marchito. Suenan los primeros silbidos de los perreros. Su misión, en las próximas horas, consiste en dirigir los canes a través del amplio terreno del coto de caza. Para ser declarado coto de caza mayor, se requieren mínimo unas 500 hectáreas. Un campo de fútbol se asemeja a media hectárea. En otro punto del vasto territorio ya están colocados en sus puestos asignados los cazadores. Aguardan rifle en ristre y forman lo que se conoce como «armadas» (línea de tiro). Explicado de manera simplificada, los perros deben dar con las piezas y dirigirlas hacia esa raya imaginaria que ofrece rango para abatir la presa. Esta escena se repite en muchos puntos de Andalucía y pertenece a una modalidad concreta de la caza: una montería con rehala. Desde ayer, esta actividad está a un paso de ser considerada Bien de Interés Cultural (BIC) en Andalucía. El Gobierno PP-Cs aprobó ayer en el Consejo de Gobierno el último trámite hasta su aprobación definitiva. La consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Carmen Crespo, expuso ayer el proyecto en el que se ha trabajado durante los últimos meses con el sector de la caza. Una vez repasado, tendrá que pasar de nuevo por el Consejo de Gobierno para su aprobación definitiva.

Entonces, Andalucía se convertirá en la primera comunidad autónoma de España que blinda esta actividad sin ambages, correspondiendo así a una demanda histórica que ha sido canalizada en los últimos años por la Federación Andaluza de Caza (FAC). El presidente de la misma, José María Mancheño, se congratuló de lo que será, a todas luces, un espaldarazo histórico para los aficionados a la caza en Andalucía. «La satisfacción es plena. Si al final se materializa la declaración, que no dudamos de ello, será un hito», explicó Mancheño en declaraciones a este periódico. Para el presidente de la FAC, la declaración como BIC de la montería y la rehala culminan un trabajo que se inició hace más de dos años, cuando se sondeó esta posibilidad con el anterior Ejecutivo socialista. La FAC le encargó al catedrático en Sociología y antropólogo de la Universidad Pablo de Olavide, Pablo Palenzuela, el trabajo de redactar un amplio informe que incluya los razonamientos históricos y sociológicos para considerar estas modalidades como riqueza cultural.

Más allá de la implantación de la montería y la rehala en Andalucía, a nadie se le escapa que esta decisión también tiene su vertiente política. Además de satisfacer el compromiso que había obtenido el presidente de la Junta, Juanma Moreno, con la propia FAC en campaña electoral, se trata de una decisión muy del agrado de Vox. La formación de extrema derecha ha hecho de tiene en la defensa de la caza y de la tauromaquia a uno de sus grandes pilares en Andalucía. El acuerdo alcanzado entre el PP y Vox para investir a Moreno contempla en su punto 36 lo siguiente: «Reconocer la importancia de la actividad cinegética para el mantenimiento de nuestro medio rural y la conservación de la fauna y los espacios naturales». Un compromiso, a priori, mucho más genérico. En realidad, el PP se apunta sendos logros de una tacada: satisface a Vox y queda bien ante los cazadores, un sector que aporta muchos votos en Andalucía. Tan es así que ningún partido, quitando Adelante Andalucía, se ha querido contrariar con una actividad que sigue moviendo multitudes, sobre todo en las zonas más rurales del territorio. Según Mancheño, una montería mueve de media a entre 200 y 300 personas, generando una importante actividad económica. La conservación y la creación de empleo siempre ha sido otro de los grandes argumentos de fuerza.