Una maestra con toga

Una maestra con toga
MANUEL MARLASCAJefe de Investigación de La Sexta

Todos recordamos a ese profesor buenazo que antes de un examen trascendente, decía: «Es muy importante el tema 4» o que, al preguntar una duda en pleno ejercicio, conducía al alumno torpe a la respuesta correcta, por disparatada que fuese la cuestión. Alejandra Dodero, la presidenta del tribunal del jurado que juzga a Ana Julia Quezada, hizo ayer de profesora buena. Durante poco más de media hora, instruyó a las nueve mujeres y los dos hombres que deben decidir la suerte de la procesada por la muerte de Gabriel Cruz antes de que comenzasen a deliberar. Y lo hizo de una forma peculiar, como hacía el buen maestro, orientando las respuestas. Esa es la sensación que quedó en los presentes en la sala y que verbalizaron los abogados de la defensa y de la acusación particular.

La magistrada, de dilatada e irreprochable trayectoria y que ha despachado con mucha solvencia las siete sesiones de un juicio con un enorme foco encima, sabía se dirigía a un jurado en el que ninguno de sus miembros tiene estudios superiores: «Son ustedes juzgadores de hechos, que no les preocupe no tener conocimientos jurídicos». Tras apelar a su imparcialidad, responsabilidad e independencia y recordarles que se deben atener a la prueba practicada en la sala, comenzó a desgranar los delitos y las circunstancias modificativas sobre las que deben decantarse al contestar los 23 folios del objeto del veredicto.

Para ilustrarlos mejor, junto a la definición de cada concepto, tiró de ejemplos algo gruesos, especialmente cuando se trataba de delitos o circunstancias que no se adaptaban al escrito de acusación de la fiscal: «Ensañamiento es cortarle la lengua a alguien antes de matarle» o «delito contra la integridad moral es obligar a un niño a comerse sus vómitos». La jueza también quiso ayudar al jurado a valorar cada una de las pruebas vistas en el juicio. Al hablar de los médicos propuestos por la acusación particular, que sostienen la larga agonía de Gabriel y el ensañamiento, dijo que «se dedican a salvar vidas», repitiendo el argumento de la fiscal y la defensa en sus informes finales.

Si el jurado solo tuviese que contestar a las preguntas del objeto del veredicto, sin motivar ninguna de ellas, habrían rellenado ya el examen. Doña Alejandra se lo puso fácil.