La Junta se apresura a cerrar la crisis de la marcha de Fernando Francés con el anuncio de Mar Sánchez Estrella como recambio

La Junta se apresura a cerrar la crisis de la marcha de Fernando Francés con el anuncio de Mar Sánchez Estrella como recambio

La sustituta de Francés ya formaba parte del equipo de la Consejería de Cultura y estaba al frente de la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental

JOSÉ LUIS PIEDRA

La Junta se ha apresurado a cerrar cuanto antes la crisis abierta con la polémica marcha de Fernando Francés como secretario general de Innovación Cultural y Museos con el anuncio hoy mismo del nombramiento de la que será su sustituta al frente de este departamento cultural en el Gobierno andaluz.

El recambio de Francés será una mujer, Mar Sánchez Estrella, que ya formaba parte del equipo de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico donde estaba al frente de la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental desde el arranque de la legislatura.

El nuevo nombramiento no se hará efectivo todavía ya que el Gobierno andaluz está en modo vacacional y no hay reuniones deliberativas hasta finales de mes. En concreto, la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, no podrá proponerlo hasta la próxima reunión del Consejo de Gobierno prevista para el 29 de agosto. Será en ese encuentro del ejecutivo a la vuelta de vacaciones cuando se haga oficial la renuncia del hasta ahora secretario general, Fernando Francés, y el nombramiento de su relevo, Mar Sánchez Estrella.

La futura secretaria general con una amplia trayectoria vinculada a la gestión cultural y es una mujer del partido y del círculo de confianza de la consejera, siendo una de sus más estrechas colaboradoras en su andadura al frente de la Consejería.

Sevillana nacida en 1964, Sánchez Estrella es licenciada en Geografía e Historia, en la especialidad de Historia del Arte, por la Universidad de Sevilla y Máster universitario en Información y Documentación por la Hispalense. Trabajó como documentalista en varias empresas y en la Radio Televisión de Andalucía (RTVA) hasta el año 2008, cuando fue elegida concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Sevilla, siendo responsable del Área de Cultura.

En el siguiente mandato, de 2011 a 2015 ostentó el cargo de teniente alcalde delegada del Área de Cultura, Educación, Deportes y Juventud del Ayuntamiento de Sevilla, siendo responsable de los espacios culturales como el Teatro Lope de Vega o Teatro Alameda, del Festival de Cine Europeo de Sevilla, la Bienal de Flamenco o el Festival de Música Antigua, entre otros.

Además, es miembro del Consejo de Administración de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) desde 2007 y del Teatro de la Maestranza entre 2011 y 2015. El pasado mes de febrero fue nombrada directora general de Patrimonio Histórico y Documental de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, cargo que abandonará a finales de este mes para tomar las riendas de la secretaría general que ha abandonado Fernando Francés.

Francés se marcha «quemado»

Fernando Francés presentó su dimisión este lunes de una forma sorprendente y singular a través de una carta dirigida a la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico en la que mostraba su claro malestar y discrepancia con el Gobierno andaluz en la gestión de su área.

La misiva, que consta de tres folios, tiene como objetivo aclarar las motivaciones que le han llevado a dar un paso que abre una brecha que la Consejería de Cultura quiere sellar de inmediato con el anuncio de su relevo. Francés relata en su carga que su incursión en la política siempre habría sido un mero «reto temporal», mostrándose muy crítico con el funcionamiento del sector público y la burocracia que lo rige.

En declaraciones a este periódico confesó que durante estos meses de estancia en Sevilla ha acabado «muy quemado». «Nunca antes me había quemado tanto en tan poco tiempo», llega a escribir en la propia carta. Y no sólo por la telaraña y los procedimientos en los que la demora ha sido una constante. La carta de Fránces también revela, aunque de forma velada, una falta de sintonía notable con Del Pozo. «Los criterios basados en el conocimiento del sector, en la selección por la calidad, en la ausencia absoluta de sectarismo político y en el pragmatismo de la gestión, no han sido comprendidos ni en parte aceptados por quienes tienen dentro de la Consejería las responsabilidades más altas».