El espejo andaluz

El espejo andaluz
Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

La encuesta de GAD3 corrobora la dura contienda electoral cara al 28 de abril con campo de batalla decisivo en Andalucía. Esta Comunidad es la que más representantes aporta al Congreso, 61 de los 350 diputados. Solo por eso ya fue siempre uno de los territorios más visitados por los candidatos en las campañas electorales. Hubo un tiempo en el que si no se ganaba en Andalucía y Cataluña, no se lograba la Moncloa. Eso dejó de ser así. La política en general dejó de ser lo que era y Andalucía se adelantó al conjunto del país. Para gobernar no hace falta ganar las elecciones. Eso se vivió en Andalucía en 2012 cuando ganó el PPy gobernó la coalición PSOE-IU; y ha vuelto a pasar en 2018, cuando sacó más escaños el PSOE y gobierna PP-Cs, incluso estos dos partidos en minoría. La moción de censura de Pedro Sánchez corrobora esta dinámica política. Sobre ella se orquestan las estrategias electorales cara al 28 de abril en un tablero donde los bloques ideológicos han vuelto a concertarse de forma monolítica: derechas e izquierdas. Salvo sorpresas, gobernará el bloque que sume más, no el partido que gane. Y ahí Andalucía es el laboratorio. El empate técnico que pronostica el sondeo de GAD3 tensará la política en esta Comunidad hasta la cita con las urnas condicionando las expectativas de cambio del bipartito PP-Cs con el nuevo ciclo que protagonizan. Habrá que ver si el efecto presidente de Juanma Moreno logra frenar el ascenso de Vox a costa del PP. Y también cómo Cs revierte el estancamiento por la fuga de su voto de centro izquierda ante la alargada sombra de Vox como llave necesaria en el Parlamento. O cómo la crisis de Podemos y el poco recorrido de la confluencia con IU resisten. A ninguno, sin embargo, afectará tanto el 28 de abril como a un PSOE andaluz embarcado en un dilema endemoniado: Un resultado que refleje la movilización de su votante frente a la abstención del 2D puede moverle la silla a Susana Díaz. Si el PSOE recupera apoyo, pero no es suficiente para mantener a Sánchez en la Moncloa, se verá como un respiro para la expresidenta. Al menos hasta las municipales de mayo.