Díaz y Moreno se enzarzan con el 26M como telón de fondo

Susana Díaz, ayer./Ep
Susana Díaz, ayer. / Ep

El presidente recrimina a la líder socialista sus insultos a Vox y le insta a encontrar su sitio en la oposición

JOSÉ LUIS PIEDRA SEVILLA.

La campaña electoral se volvió a colar ayer de forma inevitable en el salón de plenos del Parlamento andaluz y el debate en la sesión de control al Gobierno elevó su intensidad con las intervenciones del presidente, Juanma Moreno, y la líder de la oposición y del PSOE-A, Susana Díaz. El telón de fondo de la doble cita electoral del 26-M se dejó notar en el combate dialéctico entre ambos, que se enzarzaron a colación de los presupuestos, la evolución del empleo y el apoyo de Vox al ejecutivo de PP-A y C,s.

El presidente de la Junta rechazó los «insultos diarios» que Díaz profiere a Vox, por lo que le recomendó que buscara y encontrara su sitio como líder de la oposición, después de que la líder socialista reprochara a Moreno que se apoye en esta formación cuyo portavoz parlamentario, Alejandro Hernández, acababa de intervenir en el Pleno afirmando con rotundidad que su grupo político no cree en el Estado de las Autonomías en una pregunta sobre la deuda histórica de Andalucía.

Al enfrentamiento permanente a propósito del respaldo de Vox, el fuego dialéctico se avivó ayer entre los líderes andaluces de PP y PSOE por la polémica también de la presentación de los presupuestos en plena campaña y por la atribución de la buena evolución del empleo en los últimos tiempos. En estas disputas se enzarzaron febrilmente ambos dirigentes, llevando al presidente a espetar a Díaz que el papel de líder de la oposición es muy digno y que debe asentarse para desempeñarlo.

A propósito de los presupuestos, Díaz dijo que «si son tan buenos, por qué los oculta hasta después de las elecciones y los va desvelando por fascículos; los andaluces merecen conocer esas cuentas antes del día 26 para saber cómo son de verdad esos presupuestos y en qué se van a distribuir».

Bondades

Sobre las bondades y crecimiento de dichas cuentas, la dirigente socialista defendió que «gracias a la buena gestión del gobierno socialista se puede disponer ahora de un buen presupuesto, ya que los ingresos extra de los que se va a contar son de la herencia recibida».

Por su parte, el líder de los populares andaluces insistió en la descolocación en su nueva función en el Parlamento que sufre aún la otrora presidenta, «ya que en un mismo día rechazó que el Gobierno ofreciera datos de los futuros presupuestos antes de las elecciones y, por otro lado, criticó que se oculten y no se difundan hasta que pasen los comicios porque son malos». Moreno sostuvo que Díaz dice una cosa y a la vez la contraria.

El enfrentamiento respecto al apoyo parlamentario de Vox incrementó la temperatura del debate y ambos líderes se recriminaron el nivel y volumen de sus insultos. Díaz acusó a Moreno de ir de 'perdonavidas' con ella en sus intervenciones y le pidió más respeto hacia la líder de la oposición. Además, le insistió en que dejara claro si va a seguir manteniendo su acuerdo con una formación de ultraderecha que no cree en el estado autonómico.

El presidente andaluz recordó los improperios que él recibía cuando era líder de la oposición y le reprochó que esté insultando ahora siempre a Vox, con quien reconoció tener discrepancias en muchos temas pero que, a diferencia de ella, siempre respetará «a estos dignos representantes del pueblo andaluz sentados en este Parlamento», lo que arrancó los aplausos desde los escaños del partido de Santiago Abascal.

Sobre el apoyo de Vox, Moreno contraatacó a Díaz recordando que su compañero Pedro Sánchez ganó la moción de censura contra Mariano Rajoy con el apoyo de «los independentistas catalanes y de los amigos de los batasunos de Bildu y que quieren romper España y que insultan a los andaluces tachándolos de vagos y cerdos».

El fuego cruzado se activó también cuando ambos dirigentes analizaron la evolución del empleo. Moreno los atribuyó al nuevo gobierno mientras que Susana Díaz le replicó que son ya 21 trimestres consecutivos en los que la EPA refleja una bajada del desempleo en Andalucía, por lo que es también fruto de la herencia recibida.