Condenado por dejar morir a su madre enferma

Imagen de archivo de la fachada principal de la Audiencia Provincial de Sevilla./SUR
Imagen de archivo de la fachada principal de la Audiencia Provincial de Sevilla. / SUR

La Audiencia de Sevilla constata que el hombre convivió con la víctima, con un cáncer de mama muy avanzado, sin procurarle los cuidados que necesitaba

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Un hombre ahora de 47 años, Miguel Ángel G. V., ha sido condenado a 15 meses de cárcel por dejar morir a su madre en 2014 en unas condiciones deplorables. La madre, que estaba enferma de cáncer, falleció por falta de atención tanto médica como de alimentación. La sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla relata las condiciones terribles en las que vivió esta mujer en una barriada de la capital andaluza sin que el hijo hiciera nada por ella. El acusado iba a ser enjuiciado por un jurado popular a partir de este jueves, pero la vista oral no se celebrará finalmente tras la conformidad alcanzada entre la Fiscalía, la defensa y él mismo, que acepta haber cometido un delito de imprudencia grave con resultado de muerte. El acuerdo incluye la suspensión de la ejecución de la pena privativa de libertad durante dos años, que se podrá revocar si el condenado volviera a delinquir.

La sentencia relata que el acusado convivía «esporádicamente» desde marzo de 2014 con su madre en una vivienda de la capital hispalense que «carecía de las condiciones mínimas de habitabilidad sin apenas fuentes de luz, gran suciedad en la cocina» y con un baño «prácticamente inutilizado». La madre «padecía un cáncer de pecho en estado avanzado» del que «por voluntad propia no se trataba», careciendo incluso el centro de salud que le correspondía de historial clínico sobre su situación. El condenado estaba al tanto de la situación, pese a lo cual apenas la atendía, «ni hacía nada para que recibiera una atención médica adecuada». Ocasionalmente le compraba algún alimento, pero no se preocupaba de que lo tomara.

En julio de 2014, una persona no identificada llamó al teléfono del mayor del Ayuntamiento de Sevilla y denunció la situación en la que se encontraba la mujer. El 21 de julio asistentes de los servicios sociales municipales se presentaron en la vivienda mencionada y «pudieron comprobar «el grado de semi-abandono» del piso.

Tras esta visita, el condenado se compromete a atender debidamente a su madre y a llevarla al centro de salud. Esto no solo no se produjo, sino que el inculpado «puso ciertos obstáculos para una nueva visita de los servicios sociales que finalmente no se produjo». La situación de la fallecida fue deteriorándose por el «imparable» proceso de tumoración y una anorexia que sufría. «Pese a que pudo ser consciente de la situación y de su obligación de actuar, con notoria negligencia nada hizo y de esta forma su madre se iba consumiendo día a día», relata la sentencia.

Apenas pesaba 25 kilos

Un día de septiembre el inculpado visitó a la madre y pudo comprobar que su estado iba empeorando, pese a lo cual no llamó a los servicios sanitarios. Debido a ello, la mujer falleció el día 6 de octubre de 2014, menos de tres meses después de ser visitada por los servicios sociales.

La mujer falleció por la mañana, dice la sentencia, sobre las 7.00 horas. El hijo se percató de ello sobre las 21.30 horas, pero no avisó del fallecimiento hasta las 12.15 de la madrugada. El cuadro que se encontraron los policías y servicios sociales fue desolador: Hallaron el cadáver de la mujer encima de un colchón lleno de agujeros, sin sábanas y con los muelles hundidos. En el momento de su muerte «apenas pesaba 25 kilos, era de una delgadez extrema consecuencia de su falta de alimentación y era perfectamente visible la tumoración en su mama izquierda», dice el escrito de la Audiencia. «De haber mediado una rápida y eficaz atención médica y si se le hubiera proporcionado una alimentación adecuada», la mujer -cuya identidad no aparece reflejada en la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico- «podría haber salvado su vida».

La soledad de los mayores

El Defensor del Pueblo andaluz, en Andalucía, Jesús Maeztu, ha alertado numerosas veces en los últimos tiempos sobre la situación de soledad en la que viven muchos mayores. En Andalucía hay alrededor de 300.000 hogares en los que viven una sola persona mayor de 65 años. También el Defensor ha denunciado el incumplimiento de la Ley de Derechos y Garantías de las Personas ante el Proceso de la Muerte, vigente desde 2010, que garantiza el derecho a recibir cuidados paliativos en hospitales o en su hogar de las personas con enfermedades mortales. Dos circunstancias, la soledad y la falta de cuidados paliativos, que han coincidido de forma trágica en el final de la vida de esta madre abandonada.

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