CAMBIO, 'MA NON TROPPO'

El nuevo Gobierno se ha topado con un enjambre de expedientes

CRISTÓBAL VILLALOBOS

Juanma Moreno ha ido estos días a Marbella, quizás atraído por el reverdecido fantasma del gilismo, a prometer algo verdaderamente revolucionario: la Junta pagará sus deudas. El cambio de gobierno ha ido revelándonos por capítulos el verdadero rostro de la administración autonómica. Tras las listas de espera trucadas, ayer mismo se anunció su reducción en un tanto por ciento significativo, o la incapacidad para gastar los fondos europeos otorgados, el Gobierno fue desgranando auditorías con miles de enchufados sin función conocida, en chiringuitos cuyo presupuesto se dedica casi íntegramente a pagar sueldos. Ahora, además, el Presidente reconoce que la Junta sufre embargos a diario para solventar deudas con ayuntamientos y diputaciones. La Andalucía del dinero de los parados, malgastado o malversado, la Justicia dirá, también es la Andalucía morosa. Lo que nos faltaba. Poco margen le queda al nuevo Gobierno, más que ir desatascando poco a poco el enjambre infinito de expedientes. La administración andaluza es un laberinto intrincado y colapsado a propósito. Ya se sabe, en aguas revueltas...

Lo que sí fluyen son los nombramientos en los organismos de extracción parlamentaria, aquellos cuyos miembros son elegidos por los grupos políticos, que para eso sí se ponen de acuerdo. Este es el caso del Consejo de la RTVA, de la Cámara de Cuentas, del defensor del Pueblo o del Consejo Audiovisual Andaluz. De todos estos organismos, cuya existencia puede y debe ser cuestionada, este último es el que representa una mayor incógnita para los andaluces.

El nuevo presidente del organismo, Antonio Checa, periodista de dilatada trayectoria nombrado a propuesta de Ciudadanos, no ha hecho sino aumentar nuestras dudas sobre la necesidad del organismo: deberá, según él, centrarse, entre otros cometidos, en vigilar el buen uso del lenguaje en los medios de comunicación evitando, por ejemplo, los anglicismos, tan perniciosos para nuestra cultura. Si la Junta batió todos los records de estulticia en tiempos pretéritos gracias al uso del llamado lenguaje inclusivo en sus comunicaciones, ahora tienen una nueva oportunidad de hacer el ridículo. Si esta es una de las funciones de este organismo, pues la de controlar a los medios audiovisuales no debería ni plantearse, más nos valdría gastarnos el dinero del consejo en la RAE, que es la única institución en la que podemos confiar, o en patrocinar a la Fundéu, que hace una seria labor diaria en defensa de nuestra lengua, que es nuestra patria y mayor patrimonio. Mañana se aprobarán los presupuestos, a los seis meses de un gobierno que ha salvado con seguridad las primeras bolas de break. Marín le ha dado las gracias a Vox, por si acaso, aunque en Ciudadanos siguen negándolos, como San Pedro, pero más de tres veces. El Gobierno del Cambio tiene aún la oportunidad de cambiar algo. A parte de las listas de espera y los escándalos, la herencia recibida se materializa también en una forma de hacer política que, de momento, sigue funcionando igual de bien para los de siempre, que siguen en los mismos sitios gobierne quien gobierne.