Rivera y Díaz escenifican la ruptura y se lanzan a la campaña de las andaluzas

Presentación de Juan Marín y los cabezas de lista a las autonómicas andaluzas./E. P.
Presentación de Juan Marín y los cabezas de lista a las autonómicas andaluzas. / E. P.

«Andalucía tiene que ser parte de la solución y el cambio en España», afirma el presidente de Cs al presentar a Juan Marín y los cabezas de lista a las autonómicas

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y la presidenta de la Junta, la socialista Susana Díaz, escenificaron ayer la ruptura de una alianza de tres años dando por inaugurada una campaña para unas elecciones en Andalucía aún sin convocar, pero que todos los partidos dan por casi seguro que se celebrarán en otoño. Cs ha sido el aliado leal a Díaz en los tres años largos de la actual legislatura, el partido que, tras permitirle la investidura en 2015, ha respaldado los Presupuestos de tres ejercicios y numerosas leyes. Rivera eligió ayer la presentación del candidato a la Junta, Juan Marín, y los otros siete cabezas de lista a las andaluzas tras las primarias celebradas este domingo, para lanzar un mensaje rotundo: «Esta suma de valientes es la suma ganadora para ganar a Susana Díaz las elecciones y echar al PSOE-A del gobierno» de la Junta, afirmó. Aún añadió: «Andalucía no está condenada a que el PSOE andaluz gobierne siempre, se merece quitarse de encima la mochila de los ERE, de la mala gestión, del conformismo y del victimismo del PSOE-A».

Nunca antes Rivera había lanzado mensajes tan duros contra los socialistas andaluces. Díaz le respondió por Twitter afeándole sus ataques y exigiéndole poner fin a su «falta de respeto», que atribuye a su enfado porque Pedro Sánchez gobierna en La Moncloa. «El señor Rivera debería entender que en política a veces se gana y a veces se pierde y que no puede pagar sus frustraciones criticando siempre a los demás».

El candidato, Juan Marín, fue el encargado de responder a la presidenta andaluza en los siguientes términos: «Atacar y faltar el respeto a los andaluces es apoyar los privilegios para otros territorios o no salir en 37 años de las tasas de paro y abandono escolar más altas», dijo en alusión a la negociación del Gobierno de Sánchez con Cataluña y al tiempo de los socialistas en la Junta. «Los partidos se ganan o se pierden, pero Andalucía no está condenada a un gobierno conformista», añadió. Hasta hace dos días Marín afirmaba que no había motivos para adelantar las elecciones y se mostraba confiado en negociar el nuevo presupuesto de 2019. Sus palabras parecen ir preparando el relato de la ruptura, cuando ya lleva semanas marcando distancias.

Díaz tuvo ayer por la tarde una nueva reunión provincial con cargos y militantes de su partido, esta vez en Córdoba. Mientras por la mañana la cúpula de Ciudadanos se desplazó a Sevilla en un viaje relámpago para arropar a los candidatos andaluces. Dos actos premonitorios de que habrá elecciones a la vuelta de vacaciones y no en marzo de 2019 cuando tocarían.

El líder nacional, Albert Rivera, el secretario general del partido, José Manuel Villegas, y la portavoz, Inés Arrimadas, no solo cogieron el AVE para arropar la presentación de Juan Marín como candidato a la Presidencia de la Junta, sino pare escenificar que los tres formarán parte del cartel electoral de forma simbólica. Sus nombres no aparecerán, sino el de Marín, pero será el tándem Rivera-Arrimadas el que compita con Susana Díaz por el poder andaluz. «Nos volcaremos en las elecciones andaluzas», afirmó varias veces.

El despliegue en Sevilla responde también al enorme interés del partido naranja en sacar un buen resultado en las primeras elecciones de un largo ciclo electoral en 2019, con las municipales, otras autonómicas y las generales como muy tarde en 2020. Las andaluzas serán las primeras tras la moción de censura de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy a finales de mayo, que ha descolocado al partido con mayores perspectivas electorales hasta entonces según las encuestas. En las de ahora el PSOE adelanta a Cs en intención de voto.

Conexiones familiares

Aún sin verbalizarlo, Rivera transmitió la importancia de que Cs saque un buen resultado en esta comunidad para propiciar la primera alternancia en Andalucía como primer paso para gobernar España. «En 2015 empezamos aquí y ahora en el nuevo ciclo electoral, también ese cambio tiene que empezar por Andalucía», manifestó tras arengar que la solución de España, en alusión a la tensión catalana, «empieza por Andalucía». «37 años son muchos años, no es sano, no es bueno», manifestó para admitir que el reto «es tremendo» y que Cs sale a ganar al PSOE y al PP, pero dado que será difícil una mayoría absoluta, dejó la puerta abierta a gobernar con uno de los dos partidos.

Rivera recordó las conexiones familiares de él y de Arrimadas con el sur de España. Arrimadas nació en Jerez de la Frontera y la madre de Rivera procede de Málaga. Los dos harán que estos lazos sirvan de reclamo en los comicios. «Andalucía se merece un cambio y Cs está preparado para dárselo», dijo Inés Arrimadas, quien tras preguntársele si descartaba ser candidata algún día en Andalucía, respondió riendo que tiene «un temilla» en Cataluña.

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