La Junta pide diez mil millones tras conocer la inversión en Cataluña

El anuncio del Gobierno para Cataluña levanta ampollas e IU denuncia que «el lobby del levante peninsular» margina al puerto de Algeciras

LALIA GONZÁLEZ

La lluvia de 4.200 millones que el Gobierno central ha anunciado para Cataluña suscita las suspicacias andaluzas y la Junta se propone pedir su parte. El consejero de Economía, Antonio Ramírez de Arellano, calculó ayer, en una proyección de la cifra que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció en Barcelona que a la comunidad le corresponden diez mil millones de euros hasta 2020. La cifra incluye seis mil millones de inversiones directas como proyección de la cantidad estimada para Cataluña más los 2.300 millones que calcula como deuda por incumplimiento de la disposición Adicional Tercera del Estatuto de autonomía, más las cantidades recortadas del Fondo de Compensación Interterritorial.

El consejero celebró el anuncio de la vicepresidenta del Gobierno de que se recupera la capacidad de inversión y recordó la lista de peticiones andaluzas, que incluye el desarrollo de los corredores ferroviarios, las conexiones de los puertos, las redes de transporte público, metro y cercanías de las ciudades andaluzas e incluyó la necesidad de un plan de empleo que impulse la ocupación en la comunidad.

Mientras, los partidos de la oposición instaron a la presidenta andaluza a reclamar con mayor énfasis la continuidad del corredor mediterráneo, pues consideran que el plan de inversiones anunciado por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en Barcelona, mantiene la marginación de Andalucía para una infraestructura crucial para el puerto de Algeciras y, por ende, para la economía regional.

La postura del Ejecutivo andaluz es de no confrontar con Cataluña, sino con el Gobierno central, que es quien fija el reparto, dijeron fuentes de la Junta, que rechazan que se haya rebajado el nivel de reclamación o que la cuestión pueda relacionarse con las primarias socialistas y la intención de no incomodar al PSC. El vicepresidente Jiménez Barrios instó a Madrid a «corresponder» a Andalucía desarrollando la obra citada. La estrategia del Gobierno andaluz consiste en reclamar tanto el corredor mediterráneo como el central a modo de dos ramales de una misma infraestructura con punto de origen en Algeciras y de enorme interés tanto para este puerto como para todos los tráficos andaluces, en especial para la industria agroalimentaria almeriense.

La presidenta Susana Díaz firmó la pasada semana un convenio con el presidente de Aragón para pedir el corredor central y con anterioridad suscribió otro con el titular de la Generalitat valenciana por la culminación de las obras de la vía mediterránea. No obstante, la pugna territorial está servida de antiguo, puesto que Cataluña y Comunidad Valenciana han constituido un poderoso eje para primar esta vía sobre el corredor central, mientras que Andalucía, dividida también entre las dos opciones, ha optado por la solución salomónica de considerarlas complementarias.

Pero la oposición no lo ve así y ayer fue singularmente combativa Izquierda Unida, cuya diputada algecireña Inmaculada Nieto llegó a decir que la postergada línea Algeciras-Bobadilla es «un cuello de botella en la que no se invierte nada por los lobbys del levante peninsular» y que «la inversión necesaria se desvía a Cataluña». El coordinador general, Antonio Maíllo, acusó a Susana Díaz de «silencio cómplice» con las inversiones anunciadas por Rajoy. Por su parte Juan Marín, portavoz de Ciudadanos, reclamó que la obra «empiece por Andalucía» y tras destacar los retrasos en la infraestructura en la comunidad dijo que «no quiero pensar que esa falta de inversión obedezca a que en Andalucía no gobierna el PP».

Carmen Crespo, portavoz del PP-A, salió al paso asegurando que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, «seguirá trayendo inversiones» a la comunidad, mientras que instaba a la Junta a que lleve a cabo las que tiene previstas.