Susana Díaz confía en que la Conferencia de Presidentes «no sea un paripé»

El ministro de Economía de Portugal y Susana Díaz, ayer en Sevilla./
El ministro de Economía de Portugal y Susana Díaz, ayer en Sevilla.

Está de acuerdo en abordar la financiación de la sanidad pública, pero también propone la de la educación y políticas activas de empleo

MARIA DOLORES TORTOSA

«Por fin. Llevamos solicitándola bastante tiempo, no se celebra desdeel año 2012 y llevamos dos años fuera de plazo de lo que marca la Lofca a la hora de elaborar un nuevo modelo de financiación autonómica». «Espero que no sea un paripé, que no sea una foto de cara a la galería y que se pongan recursos sobre la mesa y se elabore el nuevo modelo de financiación». Esta fue ayer textualmente la reacción de Susana Díaz a la convocatoria del Gobierno de la Conferencia de Presidentes para el 17 del próximo enero, ya en 2017.

Las cumbres de presidentes autonómicos fueron instauradas en 2004 por iniciativa de José Luis Rodríguez Zapatero, recién elegido presidente. Se definió entonces como el órgano de máximo nivel político de cooperación entre el Estado y las comunidades autónomas. La cuarta y última de Zapatero, celebrada en diciembre de 2009, se saldó con un sonoro fracaso ante el rechazo de los presidentes autonómicos del PP a respaldar la ley de Economía Sostenible y las políticas de empleo impulsadas por el Ejecutivo socialista frente a la crisis.

El ministro de Economía portugués se suma al respaldo europeo a Díaz

El ministro de Economía de la República de Portugal, Manuel Caldeira, se sumó ayer a la lista de dirigentes europeos socialistas en apoyo a Susana Díaz. Caldeira viajó desde Lisboa a Sevilla para pronunciar una conferencia en un desayuno coloquio organizado por Forum Europa. Tribuna Andalucía en la que fue presentado por la presidenta de la Junta. Luego esta le recibió en el palacio San Telmo.

«Estoy seguro de que la presidenta lo sabrá hacer muy bien no solo en Andalucía, también en toda España», manifestó sobre Susana Díaz casi al final de su intervención cuando periodistas presentes en el desayuno le preguntaron si la veía de líder nacional del PSOE. La mandataria andaluza le interrumpió pidiéndole: «Para, para, para...», provocando sonrisas en los asistentes.

Tan breve alusión, sin embargo, parecía de algún modo lo de verdad esperado por los presentes en el acto, muchos de ellos empresarios andaluces con intereses en Portugal o portugueses afincados en Sevilla. La afirmación de Caldeira sobre la andaluza llegó al final de casi dos horas de conferencia y coloquio en la que los dos dirigentes tuvieron mucho cuidado de no abordar la situación de los socialistas españoles.

Se trataba de expresar coincidencias sobre por dónde debe ir la economía europea y la colaboración luso andaluza. Hay un flujo comercial entre Portugal y Andalucía de 2.800 millones de euros con datos de 2015, recordó Díaz.

Portugal y Andalucía casi tienen la misma extensión y población, aunque la ligazón de ambos territorios llega a través de el Algarve, la región del sur. Caldeira propuso una promoción turística conjunta con Andalucía para mejorar el crecimiento que, aseguró, «ya se atisba en Portugal» después de la crisis.

Populismos

En Portugal es primer ministro el socialista Antonio Costa tras un pacto con marxistas y comunistas, pero Caldeira insistió en defender las «propuestas moderadas y razonables» como máxima en la política de su gobierno frente a populismos radicales, a los que hay «que evitar». Mensajes que recuerdan mucho a los que transmite Díaz.

El ministro dejó clara la intención de su gobierno de estrechar lazos con España, como se vio que Costa fuera el primer ministro en visitar a Rajoy tras su investidura, en la reciente visita de los Reyes a Portugal y el que haya una cumbre de ambos países para primavera.

En este contexto la misión de Caldeira parecía enfocada a vender estabilidad fiscal para conquistar inversores españoles y «cultivar más» las relaciones con Andalucía. A ninguno de los presentes en el hotel se le escapó, sin embargo, el verdadero trasfondo de la cita, la de fortalecer el perfil internacional en materia económica de Díaz cara a su candidatura a liderar el PSOE. Caldeira se suma así al comisario de Economía de la UE, Pierre Moscovici, y a la comisaria de Exteriores, Federica Mogherini, también socialistas.

El órgano quedó en apariencia tocado. La siguiente reunión tuvo lugar en octubre de 2012, ya con Rajoy en La Moncloa, quien la convocó con el objetivo de buscar un frente común ante la crisis. Rajoy consiguió, gracias al respaldo del entonces presidente de la Junta, José Antonio Griñán, el compromiso de todas las comunidades a respetar el objetivo del déficit y no aumentar la deuda española. Si bien, el presidente del Gobierno incumplió las promesas a cambio que hizo a Andalucía y Canarias, como reformas en el vigente modelo de financiación con el que las dos comunidades, Valencia y Cataluña eran y son las más perjudicadas. En concreto Andalucía calculó una pérdida anual de mil millones anuales de euros respecto a otras comunidades.

En aquella conferencia de 2012 se acordó la convocatoria del comité de evaluación del Consejo de Política Fiscal y Financiera para revisar la aplicación del modelo de financiación aprobado en 2007 por el Gobierno de Zapatero. Curiosamente, Griñán tuvo como opositor al presidente de Asturias, el socialista Javier Fernández, ahora presidente de la Gestora del PSOE. Fernández no veía bien cambios en el sistema, ya que Asturias sí ha sido una de las beneficiadas con este sistema. Finalmente cedió.

Aquella cumbre de 2012 fue la primera y última hasta ahora reunida por Rajoy, pese a la insistencia desde la Junta de Andalucía, ya con Susana Díaz al frente, de su convcatoria. Como en 2012, la principal reclamación del Gobierno andaluz es abordar un nuevo sistema de financiación. El actual debió haberse modificado en 2014, pero Rajoy no quiso abrir una negociación sobre un nuevo reparto del dinero con la presión de Bruselas por la estabilidad económica por un lado, las presiones de las comunidades del PP por otro y el órdago catalán.

La convocatoria para el 17 de enero parece responder a la presión de la presidenta socialista, después de que el PSOE andaluz defendiera la abstención para facilitar la investidura de Rajoy. El presidente del Gobierno plantea como principal asunto la financiación de la sanidad, a propuesta del presidente de Galicia, el popular Alberto Núñez Feijóo. También Zapatero abordó la financiación de la sanidad pública en la segunda Conferencia de Presidentes de 2006. Hace ya diez años.

Ante la propuesta de Feijóo, la presidenta andaluza se manifestó de acuerdo. «Parece conveniente y bueno» una separata sobre sanidad, argumentó, pero advirtió de inmediato que sería «insuficiente». «No se puede con eso intentar evitar la elaboración de un nuevo modelo que aporte más recursos y garantías para prestar los servicios públicos», dijo recordando que la sanidad no es el único gasto de las autonomías.

Pacto por la dependencia

Díaz demanda también una financiación adecuada para la educación y, como ya en 2012 reivindicó Griñán, un nuevo modelo productivo con más incentivos para la creación de empleo y un esfuerzo por parte del Gobierno para que la recuperación económica sea sentida también en las arcas de las comunidades autónomas. «Eso es lo que Andalucía va a reclamar con lealtad institucional», subrayó.

Aún sin este contexto de la Conferencia de Presidentes, Susana Díaz también reivindicó a Rajoy un pacto nacional sobre dependencia. La presidenta se reunió con colectivos y agentes sociales para conmemorar los diez años de la Ley de Dependencia. En su discurso dijo que la dependencia «es un derecho reconocido por ley y tiene que tener la financiación y recursos necesarios para que nunca más se ponga en cuestión, ni quede al arbitrio de la voluntad política de los gobiernos». Díaz reiteró que la Junta financia «a pulmón» casi el 78 %, cuando el Gobierno central debería sufragar un 50 % y sólo paga en torno al 22 %, por lo que, en su opinión, adeuda a la Junta 500 millones de euros.