Jerez de la Frontera , 20 feb .- "Si hubiera podido, habría llamado al Ejército", ha explicado hoy Juan Cadenas, el agente de la Policía Local de Puerto Serrano (Cádiz) que perdió un ojo cuando el violento clan de Los Cachimbas asaltó la Jefatura de Policía Local para liberar a uno sus miembros.

Tres miembros de este clan, conocidos en Puerto Serrano por un largo historial de violencia que tenía aterrado a todo el pueblo, se han sentado hoy en el banquillo de los acusados para responder por su fechoría más bestial, ocurrida el 17 de enero de 2015 cuando con un cristal atacaron a Juan Cadenas, momentos después de que detuviera y llevara esposado a las dependencias policiales a uno de ellos por conducción temeraria.

Juan Cadenas, hoy con una invalidez total permanente, ha relatado hoy el terror y la impotencia que sintió ante el tribunal de la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Cádiz, donde hoy se ha iniciado el juicio contra Jorge, José y Pedro Venegas Morales, "Los Cachimbas", para los que el fiscal pide penas de 18, 14 y 32 años de cárcel respectivamente.

Cerca de un centenar de policías locales de diversas ciudades españolas han acudido hoy a la sede de Jerez de la Audiencia Provincial de Cádiz para apoyar a su compañero, que, tras una mampara, ha relatado el infierno que vivió aquella noche, en la que quedó patente la vulnerabilidad en la que estos profesionales desarrollan su trabajo.

La Jefatura de Policía Local tenía una seguridad "nefasta", según ha contado hoy Cadenas, que era uno de los doce policías locales de este pueblo de poco más de 7.200 habitantes.

Era un antigua estación de autobuses cuya puerta se cerraba por dentro con un pestillo y era de cristal, que tenía unas cámaras de seguridad "de los chinos de juguete, simuladas" y no contaba ni con calabozos.

Ni mucho menos estaba preparada para la espiral de violencia que desataron allí "Los Cachimbas", que hoy, ante el tribunal, han tratado de destacar que son adictos desde niños a drogas como la cocaína y la heroína y el alcohol, que padecen "un montón" de trastornos mentales, que les hacen desde autolesionarse o estar "loquitos".

Conocidos en la zona por un largo historial de amenazas, agresiones y hechos violentos, aquel sábado por la noche Juan Cadenas y su compañero vieron a Jorge El Cachimba y a su sobrino, menor de edad, circulando a gran velocidad por el pueblo.

En una rotonda se bajaron para darles el alto, pero ellos se "rieron en nuestra cara", dieron unas vueltas más, y siguieron a gran velocidad por las calles del pueblo, haciendo que otros coches tuvieran que subirse a la acera para nos ser embestidos o que los peatones corrieran.

Los agentes barruntaron "una catástrofe" porque sabían que "le daba igual atropellar a una persona que a una bolsa de pipas", así que les siguieron hasta que pararon en un pub, donde estaba José El Cachimba.

Allí, tras reducirle y mientras recibían patadas de su hermano, lograron detener a Jorge y llevarle esposado a la Jefatura.

José, su hijo, y Pedro El Cachimba, irrumpieron en las dependencias policiales para llevarse al detenido, lo que finalmente consiguieron tras atacar con una violencia "desmesurada" a los agentes, a los que profirieron desde amenazas a cabezazos y patadas.

Pedro El Cachimba había accedido a la Jefatura rompiendo el cristal de la puerta, tras lo que entró con un pedazo de cristal de unos 20 centímetros dándose él mismo cortes en los brazos y atacando con él a Juan Cadenas en un ojo mientras sus hermanos y su sobrino gritaban "re-mátalo, mátalo, riéndose".

Juan Cadenas ha contado hoy que consiguió salir "despavorido" de allí. "Sólo pensaba en sobrevivir, en salir de allí con vida, que me pararan la sangre e irme con mi hijo, me daba igual todo".

Pero antes de sentir que le daba igual "todo", tenía "sus cinco sentidos" en "intentar ser un profesional" y quizá por eso en un momento dado sacó su arma, pero no la usó y la guardó para tener las manos libres y evitar que Pedro El Cachimba siguiera autolesionándose, cortándose con el cristal, cuando estaban bajo su custodia.

Los Cachimbas, que lograron huir, se parapetaron en el tejado de su casa, donde durante horas insultaron y arrojaron piedras y todos tipo de objetos a los guardias civiles que acudieron a reducirles. El juicio contra "Los Cachimbas" continuará mañana y pasado.