Promociona, una mano amiga hacia el éxito escolar

Sonia Cortés, Josué Bermúdez, Virginia Arjona, Loli Bermúdez y Gema Cortés, en un aula del colegio Gálvez Moll. /ÑITO SALAS
Sonia Cortés, Josué Bermúdez, Virginia Arjona, Loli Bermúdez y Gema Cortés, en un aula del colegio Gálvez Moll. / ÑITO SALAS

Este programa de la Fundación Secretariado Gitano ha hecho posible que un centenar de jóvenes hayan continuado los estudios tras terminar la ESO

FRANCISCO GUTIÉRREZ

Gema Cortés dejó los estudios antes de terminar la entonces EGB. Su vida ha sido deambular por los mercadillos con su marido. Dejar el colegio fue una decisión de la que «me he arrepentido cada día de mi vida», afirma. Con 40 años tiene cinco hijos, para los que quiere una vida mejor que la suya, como sucede con la mayoría de los padres. Gema ha comprendido que la educación es la clave para progresar en la sociedad, para tener una mejor vida, un trabajo seguro. Su hija Loli, de 13 años, ha terminado con buenas notas segundo de la ESO. A su lado ha estado estos últimos años Sonia Cortés, socióloga y educadora de la Fundación Secretariado Gitano en Málaga, responsable del programa Promociona, que tiene como objetivo evitar el fracaso escolar y el abandono temprano de los estudios por parte de los niños y niñas de la comunidad gitana.

El programa de acompañamiento cumplirá ahora diez años. Comenzó en el curso 2009/10 y en esta década ha conseguido que un centenar de jóvenes gitanos hayan terminado con éxito sus estudios obligatorios (la ESO) y hayan continuado con el Bachillerato o ciclos formativos de FP. Incluso que hayan llegado a la universidad, como es el caso de Josué Bermúdez, un recién graduado en Educación Infantil.

El colegio Gálvez Moll, de La Palmilla, es uno de los doce centros de la capital que colaboran con este programa. Además de la zona de Palma-Palmilla la labor educativa de Secretariado Gitano se extiende a Portada Alta, Cruz Verde y la zona de Miraflores. La colaboración de los colegios es el primer paso para que un estudiante ingrese en este programa. Con los centros se firman convenios de colaboración y sus equipos y profesorado se encargan de determinar alumnos susceptibles de participar en este programa. Luego son los padres los que deben dar su consentimiento. «Nos entrevistamos con los padres y deben de estar de acuerdo, implicarse y comprometerse en un aspecto fundamental, sus hijos deben ir a clase, no se permite el absentismo escolar para participar del programa», señala Sonia Cortés.

Comienzan con los niños y niñas en quinto de Primaria, «la peor etapa para ellos, comienzan a ser algo más rebeldes y en ese curso nos permite prepararles para el tránsito a la Secundaria, que es cuando llegan los problemas de absentismo, sobre todo entre las chicas, que ya asumen tareas del cuidado del hogar», aclara la orientadora educativa.

Virginia Arjona destaca el papel de madres que, como Gema, comprenden el valor de la educación. «Son ellas las que llevan el peso de la casa, son ellas las más implicadas en la educación de sus hijos», afirma la directora del Gálvez Moll, un centro con más de 52 por ciento del alumnado de etnia gitana y un 40% hijos de inmigrantes.

Los jóvenes reciben clases de apoyo dos tardes a la semana y sesiones de orientación profesional

La directora destaca un hecho fundamental para el éxito del programa Promociona «parte y está dirigido a la comunidad gitana, hay una cercanía y una vinculación emocional», dice. Los alumnos se convierten en referentes para su propia comunidad. «Están en buenas manos», confirma Gema Cortés, que ya tuvo a su hijo mayor, Juan, en el programa. Con 19 años ha terminado un ciclo Medio de Técnico informático. «Estuvieron muy encima de él, gracias a su labor ha terminado sus estudios y tiene un título, fundamental para conseguir un buen trabajo», dice, orgullosa del resultado de Juan. También está en el programa su hija Kyara, de 15 años, que estudia 3.º de la ESO en Misioneras Cruzadas, como su hermana Loli.

La labor de Sonia consiste en el seguimiento de los alumnos, la orientación educativa a jóvenes y sus familias y las clases de apoyo que reciben, dos días a la semana, en las denominadas 'Aulas Promociona'. Para los de Primaria, en el mismo colegio, mientras que los de Secundaria acuden al centro ciudadano Jorge Macías, de la misma barriada. En total, este curso ha tenido a su cargo a 40 chicos y chicas, unos ocho estudiantes de ESO. De los que terminan Secundaria, el cien por cien siguen con estudios postobligatorios, destaca la responsable del programa.

Plan de trabajo individualizado

La Fundación Secretariado Gitano puso en marcha el programa Promociona en 2009, dentro del Programa Operativo Plurirregional de Lucha contra la Discriminación, financiado por el Fondo Social Europeo, que hasta entonces se había dedicado exclusivamente a acciones de inserción laboral (Programa Acceder). Actualmente se desarrolla en 49 ciudades de 13 Comunidades Autónomas. El objetivo último es lograr que los jóvenes gitanos finalicen los estudios obligatorios y continúen estudiando para lograr así rebajar las cifras de abandono prematuro de los estudios y mejorar las condiciones de acceso al mercado laboral de la comunidad gitana promoviendo la igualdad de oportunidades. Diseñan para cada alumno un plan de trabajo individualizado, con tutorías y clases de apoyo en grupos y sesiones específicas de orientación profesional. A nivel nacional, han participado en este programa más de 1.300 alumnos y alumnas en este pasado curso. Los resultados son muy alentadores: el 91% de los que cursan 6.º de Primaria pasan a Secundaria; el 73% de los que cursan 4.º de la ESO consiguen titular y el 90% de los graduados en ESO continúan los estudios postobligatorios.

Loli, a sus 13 años, sueña con ser veterinaria, o maestra de Infantil. Agradece la labor de sus profesores, y la ayuda que recibe de Sonia. Entre todos la ayudan a superar cuestiones que se le ponen algo más difíciles. El programa Promociona la acompañará durante toda su etapa educativa con el objetivo de que llegue hasta donde se proponga y donde el límite lo pongan su propia capacidad de trabajo y no su raza o condición social.

Un centenar de jóvenes han terminado sus estudios postobligatorios gracias a este programa. Es el caso de Josué Bermúdez. A sus 25 años está ya graduado en Educación Infantil por la especialidad de Educación Física. Estudió en el colegio Nuestra Señora de Gracia y después en el instituto Cánovas del Castillo. Fue su madre la que se encargó de buscar el apoyo que necesitaba para avanzar en sus estudios. En el colegio y en el instituto recibió la ayuda que le ha permitido terminar con éxito su carrera universitaria. «Desde pequeño tenía las cosas claras, quería ser futbolista, incluso tuve contactos con el Málaga y el Atlético de Madrid». Según Josué, cada vez son más los jóvenes gitanos que se animan a estudiar. «Amigos míos que lo dejaron ahora se arrepienten, por esto es tan importante un programa como este, que nos ayuda a seguir en los estudios, nos apoya y ayuda a superar dificultades», dice el joven graduado. Josué, Loli, Juan y Kyara son ejemplo de que con su esfuerzo y ayuda de la sociedad ningún joven tiene límites para hacer realidad sus sueños.