Más de 600 personas en Málaga tienen concedida la ayuda municipal pero no encuentran piso

Otras 598 familias en riesgo de exclusión sí han podido beneficiarse de la ayuda, que se creó en el año 2015

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

Los problemas para encontrar una vivienda de alquiler está llegando especialmente a las familias que cuentan con la ayuda municipal. En el año 2015 el Ayuntamiento de Málaga, a través del Instituto Municipal de la Vivienda, creó el plan de ayudas al acceso una vivienda en alquiler a familias en situación de exclusión social. Durante un periodo máximo de tres años, los beneficiarios podrían recibir esta ayuda, que el primer año asciende a 450 euros mensuales. En ese tiempo, según explica el concejal de Urbanismo, Francisco Pomares, se han beneficiado del programa 598 familias. El problema es que otras 660 tienen concedida la subvención al cumplir los requisitos necesarios pero no han podido hacerla efectiva al no encontrar quien les arriende.

Una de las afectadas es Marina, de 42 años, que acude a la ONG Osah para recibir ayuda. Vive en la casa de sus padres con sus dos hijas menores porque, pese a tener la ayuda otorgada desde hace un año, no encuentra casa. Otro hijo, ya mayor de edad, está con familiares al no tener dónde alojarle. «Cuando me dieron la ayuda pensé que sería en principio para intentar normalizar mi vida después de una situación difícil, con problemas con la justicia y tras sufrir malos tratos; pero ahora me siento engañada. Al saber que vengo del IMV los propietarios se echan atrás», señala. Ante esto, hace dos años trabajadores sociales que veían a diario estos problemas crearon una ONG, IncluDD, que según explica una de sus complonentes, Carmen Maldonado, de IncluDD, intenta mediar con los dueños de los pisos para ayudar a las familias. El concejal de Urbanismo, Francisco Pomares, explica que una parte importante del programa de ayudas era que los beneficiarios se implicasen activamente en la búsqueda de casa. Son ellos los que tratan con los propietarios. «A pesar de tener el aval del Ayuntamiento, los dueños tienen miedo de qué puede pasar cuando transcurran los tres años de ayuda; son unos prejuicios difíciles de eliminar», señala.

 

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