Integración con vocación de servicio

Clausura del proyecto Pueblos de Colores, en La Noria./SUR
Clausura del proyecto Pueblos de Colores, en La Noria. / SUR

La asociación Imagina finaliza el programa piloto Pueblos de Colores en Pizarra y Álora

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Pueblos de Colores nació como una idea sencilla:ofrecer asistencia a jóvenes con diversidad funcional en los municipios del interior de la provincia. María José Subires y Laura Aguilar querían, además, fomentar el empleo en el sector de la educación social, muy mermado en las localidades más pequeñas. Cuarenta usuarios de Álora y Pizarra han vivido de otra forma durante nueve meses: han pasado de depender para cualquier cosa a avanzar por sí mismos, a sentirse individuos completos y miembros de una gran familia. El mes pasado finalizó la experiencia piloto, y las dos promotoras, fundadoras de la asociación Imagina, creen que «ahora más que nunca», la iniciativa no debe parar:ha llegado el momento de que se convierta en un servicio fijo y estable.

«Cuando planteamos este proyecto, éramos consciente de la necesidad de jóvenes, niñas y niños con diversidad funcional y sus familias que necesitaban un servicio de este tipo en pueblos pequeños de zonas rurales de Málaga, pero no de la magia que se podía crear en cada taller», explican. Las actividades novedosas y al cariño y pasión que han dedicado las personas que han trabajado en él han hecho que se vivan momentos únicos que han marcado a los participantes. «Tampoco éramos conscientes de la repercusión que iba a tener en el pueblo ni de los muchos mensajes de felicitación y apoyo que íbamos a recibir en redes, pero sobretodo, de la cantidad de peticiones de que el servicio continuase».

El equipo de profesionales se ha ganado el corazón de los usuarios y sus familias

Aseguran que no saben cómo, pero que 'Pueblos de colores' se mantendrá y crecerá. Testimonios como el de María Gámez son los detalles que les impulsa a continuar:«Mi hermano se siente muy útil y muy feliz cada vez que va al taller; el día que no va está apagado». Subires y Aguilar saben que «es una necesidad» que la iniciativa se siga desarrollando en estos pueblos, especialmente para atender a personas como Pepe, que viven en barriadas que cuentan con muchos problemas de comunicación y que no tienen otro tipo de recurso a su alcance.

Las responsables miran atrás y hacen un balance que «no podría ser más positivo». «No podemos estar más orgullosas del trabajo realizado y del apoyo recibido, pero lo que más nos llena es el cariño y la alegría con la que nos han recibido en cada actividad y excursión que realizábamos, los abrazos, las sonrisas, pero sobretodo estamos orgullosas de la calidad humana y de las grandes profesionales que tenemos en los pueblos». No pueden evitar agradecer el trabajo de las monitoras que han conducido los talleres y el programa:Paqui, Nazaret, Ana, Jenni y José Luis, que hacen de la profesión «una pasión». De nuevo, se refieren a Gloria y a su hermano Pepe para ilustrar la relación que se ha establecido entre los profesionales y los usuarios. «No sólo es una excelente profesional y le da luz y vida a mi hermano, ella lo hace tan de corazón que a toda la familia nos tiene enamorados por lo mucho que transmite. Espero que continúe este u otro proyecto porque necesitamos a este ángel al lado de nuestros seres queridos para seguir haciendo hincapié en la soñada independencia», dice sobre Paqui, la coordinadora.

El proyecto contó con el apoyo de La Noria de la Diputación de Málaga y de 'la Caixa'. Por ello, tras terminar los meses de trabajo, la sede provincial celebró un acto en el que los participantes recibieron un diploma y los colaboradores un certificado de buen corazón. Para las profesionales fue un momento de celebración, agradecimiento y reconocimiento, «pero no fue una clausura» como tal», porque el calor con el que todo el mundo despidió a 'Pueblos de Colores' les sirvió para confirmar la sensación que ya habían expresado con anterioridad:«Este trabajo tiene que continuar».

 

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