Un ejemplo de lucha que no cesa

Najima, Ayman y Manar relatan su historia de superación desde que hace seis años llegaron de Tetuán

Najima, Ayman y Manar, en una imagen familiar. /SUR
Najima, Ayman y Manar, en una imagen familiar. / SUR
CLAUDIA SAN MARTÍN

Hay personas que cumplen al cien por cien aquello de 'no todos los héroes llevan capa'. Najima es una de esas supermujeres no reconocidas que luchan cada día por que la vida no le azote de la manera más inesperada y cruel posible. Lo cierto es que ninguna tempestad, de la magnitud que sea, ha podido derribar a esta marroquí de 53 años que reside en el centro de Málaga con su hijo Ayman, de 17 años, y su hija Manar, de 15.

Najima vino a España hace unos seis años con sus pequeños de la mano buscando una vida mejor para ellos, que les proporcionara la educación y el aprendizaje que en Tetuán, donde residían, no podía facilitarles. Al cambio, tuvieron que hacer frente a algunas vicisitudes que fueron solventando poco a poco gracias al calor y a la ayuda humana que le prestaron desde la Asociación Málaga Acoge y el plan Proinfancia de la Obra Social La Caixa. Rebeca Pascual, trabajadora social del programa infantil de la entidad bancaria en Málaga Acoge, es una de las personas más cercanas a esta familia tetuaní. «Los niños entraron muy pequeños, hace seis años ya, y se han hecho grandes aquí con nosotros», comenta Pascual, orgullosa de ser partícipe de la evolución de los menores. Manar, la pequeña, estudia tercero de la ESO, y Ayman acaba de finalizar el curso de segundo de bachillerato bilingüe en la modalidad de francés.

Esta familia marroquí es una de las beneficiadas por el plan Proinfancia y la Asociación Málaga Acoge

Más de 3.600 familias y 6.100 menores en riesgo de exclusión social se han visto beneficiados por el plan Proinfancia

Desde que Málaga Acoge y Proinfancia entró en las vidas de Ayman y Manar, estos hermanos, que poseen la nacionalidad española, no han dejado de participar en las actividades, talleres y colonias de verano que organizan en la asociación. Este año, sin ir más lejos, Proinfancia ha ayudado sólo en la provincia de Málaga a más de 3.681 familias en riesgo de exclusión y a 6.116 menores a tener una vida más digna a través del apoyo educativo y familiar, de la realización de talleres y actividades de ocio, de la atención psicosocial o terapéutica o del refuerzo económico en alimentación e higiene, entre otras. Del presupuesto del programa, que casi llega a los siete millones de euros, se benefician 26 asociaciones y entidades sociales en la provincia desde hace ya 11 años.

Un duro golpe

Ayman vio que su tiempo como 'pequeño' al que llevaban a la playa o al parque acuático estaba llegando a su fin. Le propuso entonces a Rebeca integrarse como voluntario en la asociación y ayudar en las actividades. «Vendrá como voluntario de la entidad el mismo menor que ha estado con nosotros como usuario tantos años», destaca la trabajadora social, emocionada y expectante por hacer frente a un mes de julio diferente.

Es en 2015 cuando la realidad más cruda aparece en las vidas de esta familia. Najima encuentra un bulto anómalo en su pecho. El resultado es un cáncer de mama con varias sesiones de quimioterapia que, a pesar de la dureza, no la dejó sin fuerzas. «Ahora estoy bien, aunque sigo teniendo problemas de salud porque me quitaron los ganglios. Por mis hijos tengo que seguir adelante y luchar. En la vida hay que aguantar muchas cosas», se recuerda a sí misma Najima, que tiene claro que nada ni nadie va a derribar su fortaleza.

Este año tendrán que enfrentarse a otro golpe más: la vivienda en la capital se encarece, y los pisos turísticos en el centro de Málaga toman partido hasta arrasar con el hogar de familias como la de Najima. Pronto tendrán que abandonar su vivienda, y esta marroquí sin unos ingresos mensuales fijos para costearse un alquiler, teme quedarse en la calle.

A pesar de que recibe una ayuda mensual de la Junta de Andalucía que le proporciona un porcentaje fijo del pago de la cuota de su alquiler, afirma que nadie quiere alquilarle un piso por su situación: «No tengo nómina, ni trabajo, ni aval. Si no encuentro un alquiler con esa ayuda, yo misma no podré hacerlo», comenta angustiada, aunque tiene la esperanza de que su situación mejore. Mientras tanto, no cesará de luchar para darle la vida que sus hijos y ella misma se merecen. «La crisis fue un duro golpe para muchas familias. Najima ha tenido una vida muy difícil, pero siempre ha salido», comenta Rebeca, segura de que este bache es otro más que solventarán sin rasguños.

«Es imprescindible que las familias estén implicadas»

En ocasiones, el mayor apoyo para salir adelante en situaciones difíciles es tener una mano amiga constante. Rebeca Pascual, trabajadora social de Málaga Acoge, lleva ayudando a Najima, Ayman y Manar desde que entró en la asociación hace cinco años, y al pie del cañón en Proinfancia desde entonces. «Como trabajadora social realizo una atención social integral con la familia, y luego los derivo a los servicios que más les conviene: el refuerzo educativo, las actividades de ocio y tiempo o libre, o si hay que proporcionarles alguna tarjeta de compra para alimentos o ropa», explica Pascual.

Además, este verano Málaga Acoge no dejará a un lado la problemática medioambiental que se está viviendo en el mundo entero: «Haremos actividades de reciclaje, aprenderemos a sembrar o trasplantar en el huerto del colegio San José de Calasanz, visitas al Parque Botánico. También iremos a la playa y al Aquavelis, la actividad favorita de todos.

Rebeca Pascual destaca que «es imprescindible que la familia esté implicada con la asociación y los encuentros para mejorar», siendo conscientes de que «en un año no va a cambiar todo», pero que la constancia es fundamental para el progreso: «A veces hay circunstancias externas que hacen que no se solucionen tan rápidos los problemas, pero no hay que desistir», remata Pascual.