La economía circular y las personas

Es indigno, inmoral, que estemos tirando comida cuando actualmente demandan nuestra ayuda más de 48.000 malagueños

Joaquín jiménez
JOAQUÍN JIMÉNEZPresidente del Banco de Alimentos de Málaga Bancosol

Se ha puesto de moda hablar de 'economía circular' y por supuesto que los bancos de alimentos somos una pieza importante para lograr, en colaboración con empresas, cerrar ese círculo donde se aprovechen al máximo los alimentos. Pero creo que nos haríamos un flaco favor sin no centramos la economía circular en la persona.

No podemos perder la dimensión humana de esa forma de actuar que permita evitar el despilfarro alimentario, el ahorro energético y de reservas de agua, la menor contaminación… que procura la economía circular, en fin, administrar adecuadamente los limitados recursos que nos ofrece la naturaleza para garantizar una subsistencia adecuada de todas las personas y pensando que vivimos temporalmente en un mundo que hemos heredado y que debemos preservar para nuestras futuras generaciones. Así cobra especial relevancia la idea de 'bien común', en la que se procura la vida digna de todas las personas, sin 'descartar' a nadie, en lugar de la idea de 'interés general' tan usada últimamente por nuestros políticos.

En ese bien común, en el interés por las personas, se basa el sentido de los bancos de alimentos. Hace veinte años, un grupo de hombres y mujeres de Málaga crearon Bancosol, entidad de la que hace unos meses cogimos el relevo, tras el fallecimiento de nuestro querido Javier Peña.

Bancosol surge ante la coexistencia de dos injusticias ancladas en nuestra sociedad y que no hemos sido capaces de erradicar: el despilfarro de alimentos y la necesidad de los mismos por muchas personas de nuestro entorno. Queremos ser puente de unión entre esas dos realidades antagónicas. Es indigno, inmoral, que estemos tirando alimentos cuando actualmente demandan nuestra ayuda más de 48.000 personas en nuestra provincia y más de un millón y medio en España.

Pero cuando hablamos de despilfarro parece que echamos la culpa a los distribuidores, cuando estos son responsables del 5% del mismo. Es en la producción y en especial en nuestros hogares donde más alimentos tiramos a la basura. Por favor, no hablemos de 'residuos orgánicos', digámoslo con toda la crueldad, alimentos que son necesarios y que tiramos sin darles valor a la basura.

En los bancos de alimentos trabajamos para recuperar todos los excedentes alimentarios para donarlos gratuitamente. Son claves nuestros contactos con empresarios productores y distribuidores para que nos cedan los excedentes o bien los alimentos que tienen difícil salida al mercado pero que son perfectamente aptos para el consumo. También trabajamos, junto con otros colectivos implicados, para que sea posible una legislación, a ejemplo de la 'ley del buen samaritano' de Italia, que permita la recuperación de todos esos alimentos, en perfectas condiciones para su consumo humano.

SUR

Pero, ¿cómo trabajar para erradicar el 42% del despilfarro que se produce en nuestros hogares? Por supuesto que con campañas de sensibilización aprovechando momentos como las operaciones kilo o la Gran Recogida que hacemos a final de noviembre; pero de poco valen si no hay un trabajo con los más jóvenes, mediante la educación. El que nuestros hijos tomen conciencia de la gravedad de esta situación es clave para que en nuestras casas procuremos aprovechar al máximo los alimentos. Son ellos quienes pueden influir más en los hogares. Es por eso que realizamos charlas, concursos, trabajos en equipo… en los centros escolares en colaboración con el profesorado.

En el otro pilar de nuestra acción se sitúa la necesidad de miles de familias que están pasando gran dificultad, con unos recursos muy escasos que en muchas ocasiones no les llega para lo básico. Es cierto que en España nadie se muere de hambre, pero no es menos cierto que si les ayudamos con alimento, podrán disponer de sus escasos recursos para otras necesidades básicas. No olvidemos que en las familias hay una sola bolsa, de donde tienen que sacar los fondos para atender todas las necesidades del mes. Es evidente que si les ayudamos a paliar unas necesidades, podrán atender mejor el resto. Esto que parece tan sencillo parece no calar en muchas conciencias.

A estas familias (más de 48.000 personas en nuestra provincia), les hacemos llegar los alimentos a través de 220 asociaciones que las atienden en cada zona. Procuramos que todas las personas a las que damos alimentos estén previamente valoradas por trabajador social, lo que da mayores garantías de que el alimento llega a las personas realmente necesitadas. Es cierto que parte de ellos se dan de forma inadecuada, pero son casos muy contados que no deben ocultar la grave necesidad de la mayoría de las familias.

Por otro lado, hacemos una labor de formación, poniendo en contacto a empresas con las que colaboramos y a personas que están siendo atendidas por nuestros programas. No se trata de dar cursos a la ligera, sino de formar a personas en tareas que tienen una posible salida en el entorno y ponerlas en contacto con empresarios que necesitan cubrir esas plazas. Es en definitiva ser puente de unión entre dos realidades que permita salir a las personas del hoyo de la pobreza, volviendo por sí mismos a la dignidad de la vida humana.

Todo este trabajo que hacen los 56 Bancos de Alimentos que configuramos la Federación Española de Bancos de Alimentos y que en nuestra provincia cubre Bancosol, es posible gracias al voluntariado. Más de 100 personas, de forma asidua, dos o tres días a la semana, dedican su tiempo y saber a trabajar por los necesitados. Tampoco podemos olvidar a los más de cinco mil voluntarios que hacen posible la Gran Recogida de Alimentos. Ellos son los auténticos artífices de nuestro Banco de Alimentos que ahora cumple 20 años. Gracias.

 

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