El cole, abierto por vacaciones

Niños del campamento de Trans, ataviados con las flores de Frida Kalho. /FRAN ACEVEDO
Niños del campamento de Trans, ataviados con las flores de Frida Kalho. / FRAN ACEVEDO

Los campamentos urbanos ofrecen un ocio de calidad para los niños en verano | La ONG Trans, apuesta este año por la igualdad, con mujeres célebres que los menores conocen a través de juegos y talleres

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

Las vacaciones veraniegas no han conseguido vaciar de niños las aulas y el patio del CEIP Paulo Freire en la capital. El centro educativo se transforma durante el mes de julio en la sede de un campamento urbano que gestiona la Asociación Trans de Proyectos Socioeducativos para la Infancia y la Juventud. Este año, el lema de las colonias estivales es 'Genius Camp' y los niños, entre juegos, deportes y 'ateliers' van descubriendo quiénes son Anna Atkins –considerada la primera mujer fotógrafa–, la poeta Gabriela Mistral, Frida Kalho, la líder indígena Berta Cáceres, la filósofa malagueña María Zambrano o Hipatia de Alejandría. Todas ellas mujeres «para trabajar este año la igualdad de género con todos los niños y ofrecer a las niñas referentes femeninos», explica Mónica Romera, presidenta de Trans.

La asociación lleva 21 años en la zona de la Carretera de Cádiz apostando por la educación como herramienta para ofrecer oportunidades. Durante el curso, además de llevar el refuerzo educativo, extraescolares y aula matinal de distintos colegios con un convenio con la Delegación de Educación, trabajan en su sede contra la exclusión social con niños de familias con dificultades.

«En el año 1997, un grupo de profesionales relacionados con la educación y lo social decidimos crear la asociación porque vimos que en la educación formal faltaban cosas; a estas edades los niños están desarrollando su personalidad y para ayudarles se requieren otro tipo de habilidades que no se encuentran en los libros», recuerda Romera. En este sentido, sus actividades buscan potenciar valores, actitudes, la cooperación entre iguales, la cultura de la solidaridad y encontrar la genialidad de cada uno para que enriquezca al grupo. «En el horario lectivo los contenidos se centran en los aspectos culturales y los valores se pierden en la vorágine del día a día; los maestros no llegan y los padres en casa tampoco», añade.

En este sentido, desde Trans creen que los profesionales relacionados con la educación pueden aportar mucho al desarrollo de los menores fuera de las clases ordinarias, para lo que cuentan con 130 maestros en plantilla. Los campamentos urbanos son un buen ejemplo de ello. «Antes eran como una especie de guardería, un lugar al que llevar a los niños cuando daban las notas porque los padres tenían que trabajar, pero este concepto está cambiando. En estas colonias los niños tienen un ocio de calidad durante su tiempo libre, gracias a actividades guiadas por maestros y pedagogos con las que se fomenta un entorno en el que relacionarse con niños de su edad; la alternativa muchas veces es quedarse en casa con los abuelos o incluso con los propios padres, pasando demasiadas horas delante del televisor», opina Romera. Durante este mes, 1.600 niños de entre 4 y 12 años participarán en los campamentos de Trans en 14 centros.

Trans, contra la exclusión social

La ONG Trans lleva diez años con el programa Caixa Proinfancia, con el que ha atendido a más de dos mil niños para que, a través de la educación, rompan el círculo de la pobreza. A este programa, que se realiza durante todo el curso por las tardes, se suma desde hace dos años el que realiza con Save the Children contra la exclusión social en la barriada de Nuevo San Andrés. Además, la entidad lleva a cabo la actividad 'Aprender juntos, crecer en familia' los sábados, una escuela de padres con la que trabajan con toda la familia.

En el patio del CEIP Paulo Freire, un grupo de niños de cuatro años hablan de lo que han aprendido sobre Frida Kalho. «Nació en México», dice Nairar. «Era pintora», añade Victoria. «Estaba malita y no podía caminar bien», apunta Enzo, en referencia a la poliomelitis que sufrió. «De mayor tuvo un accidente de autobús y tuvo que estar en la cama muuucho tiempo y como estaba triste, decidió que se pondría a pintar», explica África gesticulando. Su 'coach' –como llaman en Trans a los monitores de este campamento bilingüe–, Adriana Aguirre, les pide que canten el himno del 'campa Trans', con el que arrancan en el patio cada mañana.

Cecilia G. Palomo otra de las 'coach' más veteranas en el Paulo Freire explica que algunos de los antiguos alumnos que pasaron por los campamentos de Trans continúan con ellos a partir de los 12 años porque «apenas hay alternativas de ocio en verano a partir de esa edad». «Los convertimos en referentes para los niños más pequeños y nos ayudan en algunas actividades tras darle una pequeña formación de voluntariado, siempre acompañados por expertos de Trans», indica. Aunque el campamento es abierto a todos los escolares, muchos de los niños que acuden en verano son menores de los programas contra la exclusión que desarrollan todo el curso.

Uno de los talleres más esperados por los niños es el aula de rock, por la que pasan todos los alumnos del campamento un par de horas a la semana. «Colaboramos con el Centro de Artes de Música Moderna Maestro Pujana, que nos pone los instrumentos y personal especializado; para ellos es muy divertido experimentar con la guitarra eléctrica o la batería», dice Palomo. Aunque, sin duda, los juegos de agua para huir del calor en el patio son los preferidos para los niños de todas las edades.

Excursiones y ocio para los niños con menos recursos

A las actividades normales que realizan las entidades sociales durante todo el año, muchas añaden en verano otras específicas para los niños. Arrabal y Málaga Acoge realizan este año por primera vez sus colonias de forma conjunta «para fomentar la convivencia». Así lo explica Flor Almeida, una de las responsables de Málaga Acoge. «Cada entidad realiza actividades específicas para sus niños, pero como compartimos espacio en un colegio de la capital, otras son conjuntas para crear un lugar de intercambio», dice. La mayoría de los 55 niños de Málaga Acoge, hijos de personas migrantes, son de origen marroquí, seguidos de menores de países africanos como Nigeria o Costa de Marfil, colombianos, rusos o venezolanos. Por parte de Arrabal, acuden 107 niños. «Para las familias es importante contar con este recurso porque muchos padres trabajan o no pueden permitirse económicamente actividades de ocio para sus hijos; con nosotros van al cine, visitan museos o realizan excursiones a la playa o la piscina», señala Almeida. El Ayuntamiento de Málaga también aporta su granito de arena con becas dentro del programa 'Educa en verano'. Este año, unos 1.300 menores de más de 800 familias malagueñas recibirán ayuda económica para acudir a estos campamentos. Por su parte, la Junta de Andalucía mantiene las ayudas para alimentación con el SYGA.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos