Cudeca, un apoyo más allá de la medicina

Manuel Barba y su esposa María Martos (a la derecha), junto a a los profesionales de Cudeca Álvaro Deblas y Alicia Nebro./Ñito Salas
Manuel Barba y su esposa María Martos (a la derecha), junto a a los profesionales de Cudeca Álvaro Deblas y Alicia Nebro. / Ñito Salas

La asociación atiende en sus casas a casi medio millar de pacientes con cáncer en estado avanzado o terminal

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

Manuel Barba (69 años) es un gran aficionado a las series de ficción. Cada noche después de cenar se sienta en el sillón junto a su mujer, María Martos(67), para ver su particular maratón televisiva. Ahora mismo están 'enganchados' a 'Allí abajo' y 'Vivir sin permiso'. Tras medio siglo de matrimonio, seis hijos, siete nietos y dos bisnietos han pasado por muchas cosas juntos. Ahora también afrontan la enfermedad de Manuel, y una vez más intentan apoyarse el uno al otro.

Hace doce años, a Manuel le detectaron un tumor maligno. «Tuvieron que quitarme el riñón izquierdo», recuerda. Durante muchos años, ha seguido sus revisiones y todo parecía estar bien. Pero, hace ahora un año, a raíz de unos dolores de estómago, le realizaron algunas pruebas y vieron que se había reproducido en el pulmón. El problema es que el riñón que le queda no soporta la medicación para tratar el tumor. «Le mandaron quimioterapia en pastillas y se puso muy enfermo; estuvo encamado dos veces, la medicación le iba a matar», explica María. «Ante esto, lo único que se puede hacer es vivir y ya está, disfrutar día a día», señala Manuel quien, aunque evita hablar del cáncer abiertamente, es consciente de que su enfermedad está ahí y no tiene cura.

La Fundación Cudeca-Cuidados del Cáncer atiende a pacientes en la misma situación de Manuel, con cáncer u otras enfermedades en estado avanzado o terminal, con equipos especializados en cuidados paliativos a través de su programa de atención a domicilio. Un cuidado que ofrecen a los afectados sin salir de casa y que se suma a la Unidad de Día y a la Unidad de Hospitalización con la que cuentan en su sede en Benalmádena.

Equipos especializados

«Actualmente tenemos siete equipos formados por médicos y enfermeros que atienden a unas 439 personas que nos llegan derivadas desde los servicios sanitarios», dice María Jesús de la Ossa, coordinadora de Enfermería de Cudeca, que lleva ligada a la entidad desde hace dos décadas. Cudeca atiende en Málaga capital a los usuarios de los centros de salud pertenecientes al Hospital Clínico, además de los distritos sanitarios Costa del Sol y Valle del Guadalhorce; la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Civil, por su parte, llega al resto de la capital y a las demás comarcas de la provincia, detalla De la Ossa.

Uno de estos equipos médicos es el formado por Álvaro Deblas y Alicia Nebro. «Nosotros no sustituimos a los médicos, somos un apoyo más en estos momentos; atendemos al paciente y a su familia para ver si hay algún descontrol en los síntomas y les aconsejamos para que soliciten a sus médicos algún cambio de medicación si fuera necesario», indica. Trabajan codo con codo con la enfermera de enlace en el centro de salud, médicos de cabecera y con el servicio de urgencias.

«Nuestro papel es el de acoger y acompañar, no solo al paciente, sino a los familiares, que a veces están desbordados y simplemente necesitan desahogarse», señala Deblas, quien indica que con este apoyo el paciente puede incluso elegir si quiere permanecer en su casa hasta el final. «En algunos casos, se puede derivar a la familia a uno de los equipos de psicólogo y trabajador social para que estudie el caso desde otra perspectiva», señala De la Ossa.

Además de las visitas domiciliarias, cuya periodicidad depende del estado del paciente –pueden hacerse desde una a la semana a cada tres semanas si el enfermo está en una fase estable–, el programa de atención domiciliaria de Cudeca cuenta también con un teléfono de atención directa. «Está activo de 8.00 a 19.30 horas y da mucha tranquilidad a los pacientes porque sienten que tienen a alguien de referencia; además, saben que van a hablar directamente con nosotros y que somos especialistas», afirma Alicia Nebro poco después de tomar la tensión y apuntar los resultados de Manuel en una libreta. Los profesionales de cuidados paliativos de Cudeca reciben una formación específica en la que, además de la parte médica, aprenden cómo hablar a los pacientes, desde el respeto pero sin dramatismo, además de cuidarse ellos mismos.

En la casa de Manuel, termina la visita del equipo de Cudeca, donde han revisado el estado del paciente, recomendado cambios de medicación y comentado la posibilidad de alguna prueba más para controlar un bulto que le ha salido en el cuello. «Mi preocupación ahora es cuánto tiempo voy a seguir bien», indica Manuel, ante la mirada callada de su esposa. «Pero intento no pensarlo, las cuentas que me hago son las de llegar hasta donde lleguemos», añade.

Paloma Peñarrubia pone banda sonora a la labor de Cudeca

La compositora malagueña Paloma Peñarrubia, que firma bandas sonoras como las de la cinta 'Bajo la piel del lobo', del cineasta Samu Fuentes, ha colaborado con la Fundación Cudeca Cuidados del Cáncer creando una canción para la entidad con la que quiere dar a conocer su labor.

El tema, que puede escucharse en la web (click aquí), viene acompañado de un vídeo en el que la autora explica cómo fue el proceso de creación de '¿Cómo suena el final de la vida?'. «Lo primero que me planteé es cómo podía hacer que esos últimos días suenen de otra manera, que no dé tanto miedo», relata Peñarrubia en el vídeo. «Cuando llegas allí sientes paz y eso era lo que quería transmitir con la música, así que intenté registrar los sonidos más leves, la brisa, el sonido del atardecer, respirar, los besos, las cortinas al abrirse... todo ese ambiente que se ha creado allí y que forma parte de Cudeca», añade.

El objetivo de este vídeo es también animar a nuevos socios a que se sumen a colaborar con la Fundación Cudeca, que desde hace más de 25 años desarrolla «una forma especial de cuidar» para aliviar, acompañar y ofrecer cuidados paliativos especializados a pacientes residentes en la provincia, que padecen cáncer y otras enfermedades, en fase avanzada y terminal, así como ofrecer apoyo y consuelo a sus familiares. Para financiar esa labor, entre otras cosas, realiza a lo largo del año distintos actos benéficos, además de recaudar fondos a través de su red de tiendas solidarias, repartidas por toda la provincia.

 

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