Carlos Odriozola repite en el Aula de Cultura tras el éxito de su primera charla

El psicólogo reflexionará mañana en el Centro Cultural Provincial sobre las relaciones en la conferencia 'Carácter, pareja y familia'

REGINA SOTORRÍO
Carlos Odriozola repite en el Aula de Cultura tras el éxito de su primera charla

Dicen que el amor es el motor que mueve el mundo. Y quedó muy claro hace dos semanas: la reflexión del psicólogo Carlos Odriozola sobre las relaciones con la pareja y la familia desbordó el aforo del Aula de Cultura de SUR. Hay interés por descifrar esa compleja red que teje los vínculos personales, y muchos se quedaron a las puertas de la sala ese día. En compensación, prometió volver. Dicho y hecho. Odriozola regresa mañana al Aula de Cultura de SUR para cumplir con quienes no pudieron escucharle en aquella ocasión. El también docente del Centro de Piscología Humanista de Málaga repetirá así su conferencia Carácter, pareja y familia, en esta ocasión en el salón de actos del Centro Cultural Provincial, a partir de las 20.00 horas y con entrada libre hasta ocupar las butacas.

En la charla, el profesional desplegó todo el catálogo de recursos propios que determina la forma de ser y de estar con el otro. Porque, en opinión de Odriozola, de nosotros depende que todas las piezas encajen: ni de la familia, ni de los amigos, ni de los hijos, ni tampoco de la pareja. «Nosotros somos los que tenemos la clave, porque la pareja no es un fin en sí mismo, sino un medio para encontrarnos con nuestro propio yo», explicó en su conferencia. Por eso admitió llevarse las manos a la cabeza cuando escucha frases del tipo:«Mi pareja tiene la llave de mi felicidad». «¡Eso es aberrante!», alertó Odriozola. E insistió: «La única persona capaz de identificar mis necesidades soy yo».

En su ponencia, el psicólogo desmontó muchos tópicos: «Cuando elegimos pensamos que es fruto del enamoramiento, pero no es así, la decisión está condicionada por nuestro propio carácter», indicó Odriozola, que extendió esa certeza no sólo al ámbito estrictamente sentimental, sino también a la relación con los hijos o con los padres.

A lo largo de la charla, el docente del Centro de Piscología Humanista de Málaga también dio respuesta a una pregunta mil veces planteada:¿Tiene el enamoramiento fecha de caducidad? «Podría asimilarse a un estado de enajenación mental transitoria que dura entre dos años y dos años y medio», observó. Y es en este tránsito del juego de hormonas a ese «algo más» de la pareja estable donde surge el conflicto. En este punto, hay un problema de partida: «El primer error es la idealización del otro, de modo que cuando el enamoramiento se acaba se pasa al desencanto. A cambio, habría que humanizar a la pareja, y para eso es fundamental conocerse a uno mismo». Tomen nota. Mañana más.

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