Un Viernes Santo para enmarcar

Este año hubo pleno, con Dolores, Descendimiento, Monte Calvario, Santo Traslado, Amor, Piedad, Sepulcro y Servitas en la calle en una jornada llena de contrastes

MANOLO GARCÍARAFAEL RODRÍGUEZ PUENTE
Servitas, por calle Larios. :: Eduardo Nieto / Vídeo Pedro J. Quero/
Servitas, por calle Larios. :: Eduardo Nieto / Vídeo Pedro J. Quero

El Viernes Santo se levantó soleado en Málaga y todo hacía presagiar que sería una jornada grande. Siete cofradías y la Orden Tercera de Siervos de María Santísima de los Dolores (Servitas) tenían pendiente su salida procesional, después de los accidentados desfiles del año pasado a causa de a lluvia, y todas salieron sin excepción, poniendo el broche de oro a una Semana Santa espectacular en forma, contenido y tiempo meteorológico.

Dolores de San Juan

La Archicofradía de los Dolores está de moda. Las últimas actuaciones realizadas por los cofrades de la parroquia de San Juan, caso de la ejecución del sobresaliente trono del Cristo de la Redención, están teniendo sus frutos. Unos frutos que se dejó notar este Viernes Santo en la calle desde primeras horas de la tarde.

La corporación cuenta con más adeptos cada año que pasa, pese a que sus comienzos, tras la reorganización, en 1977, no fueron nada fáciles. Ahora, casi cuatro décadas después, la joven archicofradía es uno de los estandartes del último de los días santos, como así se pudo comprobar durante la puesta en escena protagonizada por el portentoso Crucificado de Juan Manuel Miñarro y la Dolorosa barroca del templo consagrado al precursor de Jesucristo. Un total de 22 penitentes portando cruces marcharon tras la efigie cristífera.

El negro cortejo se puso en marcha a las 17.35 horas. Minutos más tarde salió el Cristo de la Redención, cuyo trono apareció exornado con el clásico monte de lirios morados sobre el que se asentaba la cruz arbórea del Redentor.

Rufino Rivas cantó una saeta a la Virgen de los Dolores nada más pisar la calle. Pero antes sonó 'Stabat Mater Dolorosa', del Padre Manuel Gámez, interpretada por la capilla musical que antecede a la imagen mariana.

En la plaza de Arriola volvió a producirse una escena que se repite desde 1979, como es el canto de un motete a la Virgen de los Dolores por parte de las monjas de la Congregación de las Hermanas de la Cruz. Un momento sublime.

A las nueve de la noche, la archicofradía entró en la Catedral para efectuar estación de penitencia en su interior. El acto consistió en la adoración de la santa cruz ante la capilla del Sagrado Corazón y en una ofrenda floral ante el mausoleo funerario de Luis de Torres, quien fue obispo de Salerno y hermano de la corporación.

En el encierro del Cristo de la Redención y la Virgen de los Dolores hubo saetas. La Virgen, que estrenó una cinturilla bordada, obra de Jesús Díaz-Hellín, entró en la iglesia a las 23.30 horas.

Descendimiento

Este Viernes Santo ha sido muy especial para los hermanos del Descendimiento. Y es que la construcción de su casa hermandad será realidad en breve, gracias al acuerdo definitivo suscrito el pasado Martes Santo entre la corporación del barrio de La Malagueta y el Ayuntamiento, por el cual el consistorio cederá un espacio de 192 metros cuadrados, situado en la parte de atrás del Hospital Noble, en la zona anexa a la capilla, donde se levantará la nueva sede social de la cofradía, que incluirá salón de tronos. Por tanto, la salida de este año del grupo escultórico del Descendimiento y la Virgen de las Angustias puede ser una de las últimas que haga desde el tinglao instalado de los jardines del antiguo centro hospitalario, como así ha anunciado el hermano mayor, Antonio Luis Ramos, y fija una fecha para su uso: a partir de la Semana Santa de 2016, si todo transcurre con normalidad.

La hermandad ganará, a buen seguro, cuando el proyecto sea una realidad. Y lo que es mejor, seguirá manteniendo un entorno, el que ofrece la plaza del General Torrijos y todos sus alrededores, que le viene como anillo al dedo a la representación plástica que se desarrolla en los dos tronos procesionales.

La partida del cotejo desde La Malagueta es un lujo para la vista. Máxime cuando el tiempo acompaña, como así ha ocurrido durante toda la semana, y el sol pone la luz a la sobria escenificación que protagoniza el sobresaliente Crucificado difunto que tallara Luis Ortega Bru, sin duda, una de las mejores imágenes cristíferas del siglo XX del panorama andaluz.

Los portadores del Descendimiento anduvieron durante los primeros metros del recorrido con la marcha 'Soledad Franciscana', de Abel Moreno. El reloj marcaba las cinco y veinte de la tarde.

Como es tradicional, la hermandad pidió la venia a las puertas del Ayuntamiento, donde aguardaban el alcalde, Francisco de la Torre, y varios concejales. Durante unos minutos, De la Torre hizo de improvisado mayordomo de trono del Cristo del Descendimiento y la Virgen de las Angustias.

La cofradía entró en el recorrido oficial tras discurrir previamente por Sancha de Lara y Martínez. Debido al calor, los cirios de algunos nazarenos quedaron doblados, lo que da cuenta de la temperatura reinante este Viernes Santo en Málaga.

La estación de penitencia de esta corporación se produjo en torno a las diez de la noche. La Virgen de las Angustias entró sublime a los sones de la banda de música de las Flores, la principal novedad de la fraternidad.

Monte Calvario

El Monte Calvario es de esas hermandades en continua evolución y este Viernes Santo lo volvió a demostrar. El grupo escultórico que representa la Sagrada Mortaja se presentó en la calle con una estética muy diferente a la exhibida en los últimos años. Era un guiño a sus orígenes. En parte, recordaba la recreación iconográfica que se mantuvo desde 1977 a 1994. Ahora el Cristo de la Paz y la Unidad no yace en el regazo de la Virgen, sino que reposa sobre un catafalco, obra y diseño del escultor José María Ruiz Montes. El túmulo salió concluido, a falta de la policromía, que será aplicada una vez concluya la Semana Santa. Pero no fue este elemento artístico la única novedad de la escenificación. Y es que la Dolorosa de Fe y Consuelo figuró en el trono en posición erguida y con sus manos originales, con los dedos entrelazados, tal y como pudo verse en su puesta en escena procesional del Mater Dei con motivo del Año de la Fe, celebrado el pasado mes de septiembre. Además, se eliminó la cruz del conjunto y ha sido modificada la posición del resto de figuras secundarias. En definitiva, los hermanos del Monte Calvario han querido con estos cambios ofrecer una mayor fidelidad histórica y evangélica con el pasaje representado. Todas estas variaciones despertaron el interés tanto del público erudito como el profano hasta el punto de que hubo quien creyó que se trataba de una nueva cofradía.

Lo que sí se mantuvo fue la forma de salir desde el interior de la basílica de la Victoria, con el Benigne fac domine. Antes, pasadas las cuatro de la tarde, se produjo el traslado del Yacente desde la ermita del Monte Calvario al templo victoriano, una tradición que perdura en el tiempo.

La procesión se puso en marcha a las 17.15 horas, un cuarto de hora antes del horario marcado y difundido por la Agrupación de Cofradías, de ahí que en la plazuela Cristo del Amor no hubiera demasiado público. Minutos más tarde sí se llenó la plaza del Santuario y el Compás de la Victoria.

Eran las 17.35 horas cuando la Virgen del Monte Calvario, en su sacra conversación con San Juan Evangelista, cruzó el cancel de la basílica de la Victoria. En ese instante sonó Santa María del Monte Calvario, saetas malagueñas, interpretada magistralmente por la banda de música de la Paz. Entre tanto, el grupo escultórico de la Sagrada Mortaja caminaba lentamente por el Compás de la Victoria y al bordear el conocido como jardín de los Monos pudo escucharse Cristo de la Humildad, de Perfecto Artola.

La cofradía buscó el Centro por el Altozano y Cruz Verde. Un punto destacado del recorrido fue el paso de la comitiva por la calle Nueva. Y por Panaderos, una vía que cada año cuenta con más público.

Tras hacer el recorrido oficial -la Dolorosa del Monte Calvario pisó Larios a las 22.07 horas-, la hermandad se dirigió a la Catedral, donde hizo estación de penitencia. El cofrade Guillermo Briales, vestidor de la Virgen, pidió la venia a las 23.10 horas, El canónigo Alfonso Arjona utorizó su entrada. La hermandad sí pudo regresar este año a la Victoria, ya que la climatología así lo permitió. Atrás queda el mal recuerdo del Viernes Santo de 2013, cuando las imágenes tuvieron de permanecer toda la noche refugiadas en el interior del templo catedralicio a causa de la lluvia.

Santo Traslado

En el barrio de la Trinidad la Cofradía del Santo Traslado inició su salida procesional desde su casa hermandad. A las 19.30 horas la cruz guía abría el cortejo en plena calle Trinidad aportando un variado contraste de colores de las túnicas burdeos y celestes de los nazarenos de ambas secciones. Previamente, se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de la esposa del hermano mayor, Prado Hernández, y por ello la campana lució un crespón negro. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, dio los primeros toques de campana del trono del Cristo y Rocío Alcalá cantó una saeta en el momento en el que ambos titulares pisaron la calle Trinidad.

El trono del grupo escultórico del Cristo estrenó los varales, del mismo modo que el de la Virgen, luciendo el atuendo de las imágenes, obra del diseñador Eduardo Ladrón de Guevara, que volvió a procesionarse. La Virgen de la Soledad, que se debe al imaginero Pedro Moreira en 1949, salió tras su reciente restauración por Francisco Naranjo y Ángeles Mulero, y lució un nuevo remate de encaje en el manto tallado de la imagen, que avanzó los primeros metros de la procesión a los sones de la marcha 'Soledad de San Pablo', del compositor Miguel Pérez, e interpretada por la Banda Sinfónica de la Trinidad.

Amor

La segunda cofradía victoriana del Viernes Santo, el Amor, se puso en marcha a las 18.45 horas. Como cada año, el cuerpo de nazareno partió desde la basílica de la Victoria, mientras que los tronos del Cristo del Amor y la Virgen de la Caridad hicieron lo propio desde el interior de su casa hermandad, en la calle Fernando el Católico.

El Crucificado se hizo en la calle a las 18.50 horas con la marcha que lleva su nombre, Cristo del Amor, de Francisco Javier Moreno. Había una enorme expectación. El pintor Eugenio Chicano dio los primeros toques de campana al trono. Minutos más tarde apareció la Virgen de la Caridad, que presentó un exquisito tocado y mostró una cruz pectoral en su pecho. Salió bajo los acordes del Himno Nacional y con petalada incluida. El frontal del trono exhibió flores blancas y la alegoría de la Fe, obra del escultor Juan Vega, pieza estrenada el pasado mes de septiembre durante la salida extraordinaria del Mater Dei con motivo del Año de la Fe.

En la calle Victoria se encontraban hermanos de la Cofradía del Rocío, guión incluido, y miembros de la Comunidad Marista ante el busto de su fundador, Marcelino Champagnat. En este enclave se cantó la Salve Reina. Unos metros más abajo se situaban los cofrades del Rescate.

El itinerario de ida hacia el recorrido oficial fue por la calle Victoria, mientras que el devuelta lo hará por Cruz Verde, donde se produjo una petalada ya en la madrugada.

A las 21.52 horas llegó el trono de Crucificado a la Tribuna de los Pobres y pasados 30 minutos sobre la media noche entró en la plaza de la Constitución, después de que se interpretara una saeta a la altura del hotel Larios. En este establecimiento hotelero se hallaban presenciando las procesiones del Viernes Santo el actor Antonio Banderas junto a Tony Blair, quien fue primer ministro del Reino Unido entre 1997 y 2007.

En el risco de corcho de las andas procesionales del Cristo figuró la corona de espinas dorada que estrenó la imagen en 1924, un detalle que no dejó a nadie indiferente. El mismo interés despertó el evangelio de San Agustín, que fue procesionado por primera vez.

La Dolorosa de Francisco Buiza llevó a sus pies dos angelitos, que portaban una correa perteneciente al hábito agustino y un lazo color corinto que representaba el trabajo de los voluntarios de la Fundación Corinto, entidad a la que pertenece esta cofradía.

El acompañamiento musical lo puso la banda de cornetas y tambores de la Victoria, en el frente de procesión, la unión musical Maestro Eloy García, tras el Cristo, y la banda de música de la Expiración, detrás de la Virgen.

Pasadas las dos de la madrugada llegó el cortejo al Compás de la Victoria. El trono del Cristo giró para ponerse de frente a la basílica con Mater Mea, mientras que la Dolorosa bajaba el Altozano cuajadita de luz con toda la candelería encendida. Eran los últimos compases de una cofradía en alza.

Por último, Piedad, que sacó una sección de nazarenos que recrea las antiguas túnicas de 1929, Sepulcro -un año más, el obispo marchó tras el trono del Yacente, acompañado del delegado episcopal de Hermandades, Antonio Coronado- y Servitas, al igual que el resto de cofradías y hermandades, brillaron en una espectacular jornada para enmarcar. Todo está consumado. Cristo resucitará mañana domingo.