Jóvenes Aunque Sobradamente Parados

La mitad de los jóvenes que se cayeron del andamio tras la burbuja son parados de larga duración

TEODORO LEÓN GROSS
Jóvenes Aunque Sobradamente Parados

El paro mejora, y esa es una gran noticia, salvo que se trate de lo que algunos economistas llaman dead cat bounce o rebote del gato muerto: todo, tras tocar fondo, incluso un gato muerto que cae de una azotea, rebota y sube. Es la tesis de Mark Blyth sobre España. En todo caso, aunque el ciclo haya iniciado un despegue que será lento, hay algo que no se puede diluir en el optimismo estadístico: el paro juvenil. Incluso en un mes así vuelve a crecer. Las cifras de Eurostat son de tragedia griega: España es el único país, además de Grecia, donde pasa del 50%. Hay regiones, como Andalucía, donde afecta a casi dos tercios. Eso es una generación en riesgo de irse a los corrales.

Resulta alucinante que en el discurso político español apenas se hable de esto. Muy alucinante. A veces el silencio es, como acuñó Unamuno, la peor mentira. Ha habido discursos más comprometidos con el paro juvenil español en Alemania de Merkel a Schulz que aquí. Y allí el paro juvenil es del 7,7%, no 53,6%; pero son conscientes del lastre de esa hipoteca para sostener el estado del bienestar. Alemania lidera la Iniciativa de Empleo Juvenil que asigna a España un tercio de los seis mil millones para 2014-2020, pero hace falta más. Y de momento la clase política, también los socialistas por vergüenza retrospectiva, calla. Si Montoro ataca a Cáritas por estropearle la propaganda, que nadie espere a Rajoy dando la cara.

El primer problema es la educación. Y ese es el último problema que la clase política parece seriamente dispuesta a acometer. En el paro juvenil es sustancial el abandono escolar doble que en Europa de jóvenes mal preparados, léase pre-parados. Mientras Pisa lleva años enfatizando eso, aquí se habla de Religión, Ciudadanía, Catalán o Historia para integristas. Qué cosas. La mitad de los jóvenes que se cayeron del andamio tras la burbuja más de medio millón son parados de larga duración. En el Informe España en el mundo 2033 de PwC se pintan, a veinte años, perspectivas oscuras: «la gente poco cualificada se enfrenta al riesgo de desempleo estructural». Y aquí cogiendo alúas.

No se trata de unas elecciones sino del futuro. Y el futuro por cierto es, como decía Woody Allen, el sitio en el que esos jóvenes van a pasarse el resto de su vida. Para decir «el paro se arregla creciendo» o «hay que crear empleo», vale incluso la ministra de Trabajo, una mujer a la que difícilmente contrataría un tendero. Pero ¿qué va a pasar?, ¿qué se va a hacer? Los informes para las próximas décadas son duros, así que ¿cuál es el plan? La gente joven, quizá ellos mismos con poca visión de futuro, necesita oír a políticos con coraje; incluso si toca irse. Hacen falta, como dicen los alemanes, estadistas que piensen en las próximas generaciones, no politicastros cuya mirada solo alcance para las próximas elecciones.