El nieto de Lucas

Así conocen en el municipio malagueño de Cútar al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, el político de moda en España

AGUSTÍN PELÁEZMÁLAGA
María Jesús Díaz, junto a su hijo Albert Rivera. :: SUR/
María Jesús Díaz, junto a su hijo Albert Rivera. :: SUR

Cuando Lucas Díaz, un emigrante retornado natural de Cútar, entró al bar que lleva su nombre en este pueblo malagueño fue él quien lo abrió allá por la década de los 60 del pasado siglo con el cartel de un nuevo político catalán que posaba desnudo, todos los que se encontraban en ese momento en el establecimiento, incluida María José Rey que lo regentaba junto a su marido, no pudieron evitar preguntarle quién era aquel chico tan guapo. Lucas dijo orgulloso que era su nieto, el único hijo de su hija María Jesús. Desde entonces todos en el pueblo, donde residen unos 400 vecinos, comenzaron a interesarse por aquel abogado metido en política y sus orígenes, que a pesar de se el político de moda en España, pocos identifican aún hoy por su nombre original, Albert Rivera Díaz, ya que para ellos es El nieto de Lucas.

«Desde que se presentó por primera vez en 2006 muchos en el pueblo comenzaron a verlo como alguien vinculado a Cútar, y mucho más cuando su nombre empezó a sonar a nivel nacional y hacerse famoso. La gente se siente atraída por la sensatez con la que habla y las cosas que dice. Sin embargo, aquí el presidente de Ciudadanos no es Albert Rivera, sino El nieto de Lucas. Lucas, que falleció hace dos años, era un hombre muy querido, muy social, siempre con la sonrisa en la boca y agradable con todo el mundo», afirma el alcalde de la localidad, Javier Ruiz Merida (PP).

La familia materna de Albert Rivera se vio obligada a emigrar, como otras muchos malagueños, a finales de los 60. El primero en irse a trabajar fuera fue precisamente Lucas Díaz, su abuelo por parte de madre. Primero lo hizo a Francia y más tarde a Suiza, donde permaneció hasta su jubilación. Después le siguió su tío Salvador, el mayor de los cinco hijos del matrimonio entre Lucas y María Santiago, abuelos cutareños de Rivera.

Amigas de la niñez

«En el pueblo no había futuro. Mi hermano, que es cinco años mayor que yo, se fue a trabajar a Barcelona con unos tíos míos que tenían una tienda. Estos tíos abrieron poco después una joyería y necesitaban a alguien de confianza y pensaron en mí. Me fui de Cútar, dejando allí a mi madre y mis otros tres hermanos, cuando tenía 13 años», relata María Jesús Díaz, madre de Albert.

«Yo era muy joven y me sentía tan sola que no dejaba de llorar. Así estuve un año, hasta que hable con mi padre, que entonces estaba trabajando ya en Suiza. Le dije lo que me pasaba y que si mi madre y mis hermanos no se venían a vivir conmigo yo me iría de nuevo a Cútar. Mi padre siguió trabajando en Suiza y el resto de la familia se vino a vivir conmigo», cuenta María, que aún mantiene contactos con sus amigas de la niñez en su pueblo natal.

Actualmente, en Cútar sólo vive el tío abuelo de Albert, Antonio Santiago, de 78 años, en la misma vivienda familiar en la que nació la madre del político catalán, situada justo frente por frente del Ayuntamiento.

María Jesús contrajo matrimonio con 17 años con un barcelonés. Tuvo a Albert cuando tenía 20 años, su único hijo. «Me hubiera gustado tener otro, pero mi marido no quería», confiesa. Según asegura, como madre siempre se preocupó de hablarle de sus orígenes. «No hacía falta que me preguntara. Yo se lo he explicado todo, porque mis raíces no las pierdo, quizá por ello no quiere que nadie hable mal de Andalucía y si alguien lo hace en seguida sale para defenderla, porque me quiere y porque la mitad de su sangre es andaluza. Estoy muy orgullosa de que presuma de que lleva sangre andaluza y de que proviene de una familia trabajadora», señala su madre.

«Cuando era pequeño estuvo en Cútar un par de veranos y alguna semana con un tío. En el pueblo no tiene amigos, pero le encanta decir tiene sangre malagueña y que su madre nació en Cútar», dice María.

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