Los bancos de alimentos se extienden por la provincia al empeorar la situación de las familias con pocos recursos

Al menos veinte mil personas dependen de la veintena de iniciativas creadas en los tres últimos años en Málaga para poder comer y pagar las facturas del agua y la luz cada mes

EUGENIO CABEZAS
El Banco de Alimentos de Antequera repartió el pasado año 340.000 kilos de comida. :: A. J. Guerrero/
El Banco de Alimentos de Antequera repartió el pasado año 340.000 kilos de comida. :: A. J. Guerrero

Más allá de los grandes titulares en los medios de comunicación y de las cifras macroeconómicas que dibujan un mejor y más optimista escenario para la economía española en este 2014, cientos de miles de familias de todo el país sufren a diario en sus hogares la crudeza de la crisis económica, que parece no acabar. El fin de las ayudas por desempleo y las dificultades para encontrar un trabajo dibujan una realidad que ha visto surgir decenas de iniciativas sociales para dar de comer a familias con escasos recursos o pagarles los recibos de agua y luz a final de mes.

En el caso de la provincia, solo en los grandes municipios, al menos 20.000 personas dependen directamente de estas ayudas sociales, que son el resultados de una labor callada y altruista de cientos de miles de personas, a través de ONGs, colectivos, instituciones y empresas, que donan alimentos, preparan menús y organizan las entregas. Así, esta semana Cruz Roja Española anunció que va a distribuir 20 millones de kilos y litros de alimentos en todo el país, de los que casi un millón (912.456 kilos) se entregarán entre 124 asociaciones y entidades públicas de la provincia. Leche, lentejas, arroz, garbanzos, potitos, cereales infantiles, queso, pasta, galletas, judías verdes, harina, frutas en conserva y aceite de oliva que ayudarán a estas miles de familias que ven como los escasos ingresos que entran en el hogar no les permiten acudir al supermercado.

En este sentido, una de las iniciativas puestas en marcha en la provincia ha sido el economato social de Rincón de la Victoria, en el que cerca de 200 familias del municipio pueden llenar un carrito de la compra para todo un mes por apenas 20 euros, ya que los productos que adquiere el Ayuntamiento se venden a precio de coste. La iniciativa, que también ha realizado ya dos recogidas masivas de alimentos con casi 10.000 kilos desde que se puso en marcha el pasado verano, cuenta con la colaboración de la Asociación Benéfico Social Rincón del Moral, un colectivo que preside Juan Luis Fernández.

En Vélez-Málaga se creó en 2007 la Asociación contra la Pobreza y la Exclusión Social, de la que forman parte la parroquia de San Juan y la Agrupación de Cofradías, así como un numeroso grupo de voluntarios. También colabora con este colectivo el banco de Alimentos (Bancosol). Nació con el objetivo de ayudar a las familias necesitadas con la entrega de alimentos. Entonces apenas atendía a una decena de familias. Siete años después, más de 350 familias del municipio axárquico dependen de ella.

Comedores sociales

Éste no es el único colectivo que ha surgido en la capital de la Axarquía para ayudar a personas sin recursos, pues en el último año se han creado dos comedores sociales: el de la Asociación de Trabajadores por la Integración Social (ATIS) y el gestionado por la asociación Emaús, impulsado por la Agrupación de Cofradías, que fue financiado inicialmente con las pagas extraordinarias de los concejales del PP y del personal del equipo de gobierno en el Ayuntamiento. Ambos suman 440 familias al mes, que comen gratis gracias a su labor.

En la Costa del Sol Occidental también han proliferado las iniciativas solidarias. En Fuengirola el banco de alimentos se creó en 2009, tras más de dos décadas sin actividad. En el último año atendieron a 1.170 familias. En Benalmádena se atiende a unas 600 familias, entre el Banco de Alimentos y la Caravana Solidaria.

Además, la localidad puso en marcha, a finales de 2011, un comedor social, que tiene una media de 500 usuarios. En Torremolinos las ayudas a personas con menos recursos se canalizan a través de Cáritas, y el municipio cuenta con un servicio de comedor gestionado por Emaús. Nació en 1997 para atender a personas en riesgo de exclusión, sobre todo toxicómanos, aunque con la crisis se han adaptado y ayudan a 160 personas.

En Mijas está presente desde hace varios años el Banco de Alimentos, coordinado a través de la Cruz Roja. La localidad costasoleña implantó en 2013 una partida municipal para la adquisición de productos no perecederos con el objetivo de asegurar las reservas. A principios de este mes de marzo se cierra el plazo para el concurso que gestiona la compra de estos productos, cuya inversión en 2014 asciende a 80.000 euros. Como novedad, contempla la compra de alimentación e higiene infantil.

En Ronda alrededor de 400 familias reciben alimentos, según la edil de Bienestar Social, Concepción Muñoz (PP). La crisis económica ha propiciado la creación de un economato social por parte de la Asociación El Buen Samaritano y la puesta en marcha de una cocina social, que comenzará a funcionar en breve, ofreciendo menús a 0,5 euros. Serán 100 familias las que usarán la cocina social en dos turnos mensuales de 50.

En la Serranía de Ronda no existían bancos de alimentos antes de la crisis. Jubrique y Arriate abanderan la causa con servicios gestionados por los ayuntamientos, que prestan ayuda a unas 150 familias. En Cuevas del Becerro se ha creado un banco de alimentos y una plataforma, La Cueva Solidaria, integrada por colectivos, asociaciones y partidos políticos. Otro de los municipios que ha tenido que hacer frente a la difícil situación social ha sido Cortes de la Frontera, que llegó a repartir vales de 50 euros entre las familias más necesitadas.

En la comarca del Guadalhorce no hay aún comedores sociales ni bancos de alimentos. El trabajo parte de los servicios sociales de los ayuntamientos y de las agrupaciones de Cáritas y la Cruz Roja. En los municipios más grandes, como Coín, hay repartos de comida gratuitos cada semana. En un año se han duplicado las familias necesitadas, que ya superan las 200. Además de alimentos, a través de Cáritas y Cruz Roja también se realizan otro tipo de atenciones como el pago de facturas de la luz, agua, hipotecas y hasta pólizas de seguros.

En 2008, se creó la Plataforma Antequera Solidaria, que promueve el banco de alimentos, respaldado por el Ayuntamiento. 800 familias se beneficiaron el pasado año del reparto de 340.000 kilos de comida. En Estepona, el banco de alimentos tiene tres años. Fue posible gracias a Juan Manuel Muñoz, un jubilado que empezó a coordinar la labor de esta organización. «Antes venían los voluntarios desde Marbella, pero muchos no conocían la ciudad. Era mejor que hubiera alguien de aquí», explica.

En Marbella, 23 asociaciones se nutren del Banco de Alimentos. El volumen de comida que sale de la nave, en el polígono de La Campana, no para de crecer, a razón de 100.000 kilos por ejercicio, hasta los 300.000 del año pasado. «Lo que quisiéramos es desaparecer, pero la necesidad obliga a estar al pie del cañón», afirma Carlos de la Torre, el responsable de un colectivo del que dependen 7.500 vecinos.