Ayuntamiento y comité de empresa de Limasa ponen fin a la huelga de limpieza

Los trabajadores rebajan sus exigencias y muestran su disposición a aceptar una reducción salarial hasta 2015, lo que garantiza la paz social hasta después de las municipales / La plantilla tendrá que ratificar el acuerdo en asamblea a mediodía de hoy

FRANCISCO JIMÉNEZMÁLAGA
Frma del acuerdo entre el alcalde y los miembros del comité de empresa de Limasa, pasadas las dos de madrugada. :: Video Pedro J. Quero/
Frma del acuerdo entre el alcalde y los miembros del comité de empresa de Limasa, pasadas las dos de madrugada. :: Video Pedro J. Quero

Málaga amanece hoy con unas 1.500 toneladas de basura acumulada en sus calles, pero serán las últimas que se queden sin recoger tras estos largos cuatro días de huelga. Pasadas las dos de la mañana, Limasa y comité de empresa han suscrito un principio de acuerdo que desactiva el paro indefinido, cuya desconvocatoria únicamente queda sujeta a que la plantilla lo ratifique en asamblea este mediodía. Finalmente, las partes han cerrado un convenio prácticamente calcado al que estuvo a punto de evitar la huelga el jueves por la noche, pero que acabó estallando por los seis días de descanso al año que la empresa pretendía restarle a los operarios. La principal diferencia es que su vigencia se amplía hasta 2015, o lo que es lo mismo, la ciudad se asegura dos años de tranquilidad. Eso sí, a costa de arrancar las navidades convertida en una escombrera.

El acuerdo contempla la supresión de la paga de productividad (1.119 euros firmados en 2014), de los que se recuperarían 277 euros en 2015 a través de la paga de septiembre (pasaría a 1.200 euros). Además, quedan congelados todos los conceptos salariales salvo el plus de antigüedad, que se seguirá actualizando cada año, a razón de un 5% del sueldo por bienio y un 10% por quinquenio. Respecto a las vacaciones, se disfrutarán 15 días entre mayo y octubre y 21 (15 + 6 días de descanso acumulado) en la temporada invernal, mientras que la jornada laboral sería de lunes a viernes, aunque los operarios tendrían que trabajar uno de cada cuatro sábados. Además, se recorta la partida de vestuario y se suprimen tanto la cesta de Navidad como el complemento que abona la empresa en caso de baja por enfermedad durante los primeros 15 días y siempre a partir de la tercera baja en el año.

Es el mejor regalo de Navidad para la ciudad, ha afirmado un satisfecho Francisco de la Torre, quien ha confiado en que las calles de Málaga puedan recuperar la normalidad en tres o cuatro días. El alcalde ha calificado el acuerdo de positivo en términos económicos, a pesar de que ni en 2014 ni en 2015 se alcanzará el objetivo de ahorrar seis millones de euros anuales en gastos de personal. Según ha explicado, en 2014 habría un déficit de unos 200.000 euros y en 2015 de 700.000. En ambos casos, serán asumidos por las arcas municipales. Asimismo, el primer edil ha incidido en que al cerrar el convenio hasta 2015 se evita cualquier conato de conflicto a finales de 2014.

Igualmente satisfecho se ha mostrado el presidente del comité de empresa, Manuel Belmonte, quien se ha felicitado por que con este acuerdo queda retirado el maldito ERTE, además de remarcar que se haya cumplido el objetivo de mantener la actualización de la antigüedad, que es el concepto que le da fuerza al salario de los trabajadores de Limasa; así como el mantenimiento de la quinta semana de vacaciones y la jornada laboral de 35 horas semanales.

Lo que no bastó el jueves para evitar la huelga, lo que resultó insuficiente para desconvocar el paro durante el fin de semana, anoche sí que le servía al comité de Limasa para poner fin al conflicto y, de paso, garantizarle a Francisco de la Torre que la campaña electoral de 2015 no será tan ajetreada como estas navidades. ¿Qué había cambiado? Además del aspecto de la ciudad, la postura del Ayuntamiento, que dio un giro radical trasladando un mensaje de firmeza a la plantilla en el que advertía de que no iba a ceder más en la negociación. Y lo hizo dando dos pasos al frente. Primero, endureciendo de madrugada su alternativa económica al Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que planea sobre la plantilla a partir del 1 de enero; y segundo, enviando al Centro un camión y una furgoneta de una empresa externa con una cuadrilla de operarios contratados por el Consistorio para retirar la montaña de residuos que había acumulada en la calle Fresca. Fue una actuación puntual, pero abrió la puerta a nuevos servicios extraordinarios en puntos críticos donde se detectaran problemas de seguridad y salubridad. Esta acción se ejecutó vía decreto de Alcaldía con el amparo de la Ley de Bases de Régimen Local y la Ley de Contratos del Sector Público, pero indignó a los representantes sindicales, que amenazaron con responder a la provocación bloqueando la salida de los servicios mínimos de anoche. Ha sido una irresponsabilidad enviar a unos chavales a recoger la basura. Hemos tenido que frenar a muchos compañeros, aseguraban desde el comité.

Todo ello, en un día en el que la Junta de Andalucía ya había dejado entrever al Ayuntamiento que su petición de ampliar los servicios mínimos iba a caer en saco roto hasta que se constatase la existencia de riesgo higiénico-sanitario, y en el que los comerciantes y hosteleros del Centro impulsaron la puesta en marcha de una plan de choque para evitar la acumulación de basura en las calles. Por si fuera poca presión para el comité, los trabajadores de Limasa se acercaron anoche al parque central de Los Ruices para estar al tanto de lo que acontecía en la Casona, sobre todo tras conocer que las horas extras para que la ciudad vuelva a la normalidad cuando el conflicto de desactivase correrían por cuenta de personal eventual, por lo que los 80 euros netos perdidos por día de huelga no se recuperarían.

Sea como fuere, la realidad es que los representantes sindicales rebajaron ayer el tono, y también sus exigencias. Hay que buscar una salida, esto no puede seguir así, reconocía el presidente del comité, Manuel Belmonte. Con esa actitud telefoneó al alcalde para volver a reunirse. Dicho y hecho, Francisco de la Torre les citó a las ocho de la tarde. Cuando el regidor llegó a la Casona, ya le esperaba el comité al completo con una propuesta bajo el brazo, consistente en un convenio que se prolongaría hasta 2015 y que abortaría cualquier conflicto en año electoral. Su propuesta suponía volver a la oferta municipal vigente hasta el domingo y que habían rechazado, pero además ampliada hasta 2015.

Al alcalde le satisfacía alargar la paz social al menos hasta 2015 al disiparse cualquier amenaza de huelga en plena campaña electoral, pero no le bastaba, remarcando que la oferta que el jueves puso sobre la mesa fue para evitar la huelga, no cuando hay 1.500 toneladas de basura esparcidas por la calle.