Una empresa malagueña exportará chivo cocinado a Europa, México y Arabia Saudí

Chivo de Canillas, que cumple ahora su primer aniversario, amplía su gama de productos al sacar al mercado los higaditos y riñones del cabrito frito encebollado

AGUSTÍN PELÁEZ
La empresa, creada hace un año, cocina 350 chivos semanales a la manera tradicional. :: SUR/
La empresa, creada hace un año, cocina 350 chivos semanales a la manera tradicional. :: SUR

A punto de cumplir su primer año, la empresa Chivo de Canillas, dedicada a la elaboración de chivo lechal de raza malagueña cocinado a la manera tradicional, en horno de leña, está manteniendo contactos para lanzar su producto estrella fuera de nuestras fronteras. Aunque los inicios no han sido demasiado fáciles, la joven empresa malagueña ha conseguido alcanzar acuerdos con distribuidores y cadenas gourmet extranjeras que se han interesado por el chivo lechal ya cocinado y listo para consumir. En concreto, la firma ha puesto el punto de mira para comercializar su producto de quinta gama en Europa, México, Arabia Saudí y los países del Este.

«El próximo 16 de noviembre hará un año que inauguramos nuestras instalaciones. Durante este tiempo, las ventas han ido creciendo, sobre todo en los últimos meses, aunque ha sido bastante complicado entrar en mercados fuera de Málaga por el desconocimiento del producto. Fuera de la provincia prima el cordero, aunque cuando la gente prueba el chivo la respuesta es magnífica, ya que sorprende por la suavidad del sabor y la excelente calidad del producto», declaró ayer el director general del grupo Aguiran S. L., Carlos Manuel Aguilera, que dijo que la empresa ha sacado nuevos formatos enfocados al canal Horeca, que les está permitiendo evitar la estacionalidad.

Chivo de Canillas ha logrado introducir el producto a nivel nacional en Madrid, Barcelona y la zona de Levante con bastante aceptación. Ahora el objetivo es el mercado exterior. «En Europa, hemos cerrado contactos con importantes distribuidores, así como en Sudamérica y pronto se podrá encontrar el chivo de Málaga en tiendas delicatessen de Arabia Saudí», dijo Aguilera.

Asimismo, en las próximas semanas, según el director de la empresa axárquica, «se va a realizar la presentación de un nuevo proyecto en Macedonia, un espacio gourmet de productos españoles que quiere convertirse en franquicia en toda la zona de Serbia, Rusia y Rumania, en el que nuestro chivo será el plato estrella», explicó el empresario.

Según Aguilera, Chivo de Canillas está cerrando también acuerdos con cuatro distribuidores de México con el objetivo de poder dar el salto en una fase posterior al mercado de Estados Unidos.

La producción actual de chivos de esta empresa es de unos 350 semanales. El cabrito se elabora con aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, ajos y perejil. Se asa con leña de olivo unas tres horas y media. Una vez elaborado se envasa al vacío, sin conservantes ni colorantes, estando listo para consumir con sólo cuatro minutos en el microondas.

El producto se envasa en un estuche que contiene medio chivo lechal dividido en dos porciones de aproximadamente 1,4 kilos, suficiente para compartir entre cuatro personas. Su precio es de 64,99 euros. La empresa espera elaborar en la próxima campaña de Navidad, que es cuando más demanda tiene, unos 3.500 cabritos.

Nueva apuesta

Hace sólo un mes Chivo de Canillas acaba de sacar al mercado un nuevo producto, los higaditos y riñones de cabrito fritos con aceite de oliva virgen extra encebollados con bastante éxito, «un producto que por tradicional es bastante novedoso», según Aguilera.

Al igual que el chivo lechal, los higaditos y riñones fritos encebollados están listos para calentar y degustar. El producto lleva un mes en la calle y hasta ahora no ha sido ni siquiera publicitado ya que se vende muy rápido.

«Todas las semanas elaboramos una partida de entre 150 y 200 tarros que están teniendo bastante aceptación. Se elaboran fritos con aceite virgen extra y cebolla, y se vende en tiendas gourmet, al igual que el estuche de Chivo de Canillas. Su precio ronda los seis euros el frasco de 250 gramos, que presenta una caducidad de tres meses. El secreto de es elaborarlo igual que el restaurante La Sociedad de mis padre lo lleva haciendo hace 50 años», explicó Carlos Manuel Aguilera.