Dos malagueños que trabajan en una petrolera en el Congo buscan apoyos para enviar un contenedor benéfico

Jaime Ruiz y José Antonio Segura, ingenieros mecánicos, esperan enviar el cargamento desde Málaga en este mes

AMANDA SALAZARMÁLAGA

Jaime Ruiz (39 años) y José Antonio Segura (37) son los dos malagueños e ingenieros mecánicos. Se conocieron hace años cuando iban al instituto. Y parece que el destino les ha vuelto a unir de nuevo para trabajar en la misma empresa petrolera italiana al otro lado del mundo, en el Congo. Los dos se marcharon de su ciudad natal hace unos años empujados por la crisis económica. Ahora, se han enamorado del país en el que han hecho una escala profesional y vital y, mientras que trabajan extrayendo el oro negro en varias plataformas de la zona, buscan apoyos en Málaga para llevar en un contenedor solidario material escolar, ropa y calzado a las poblaciones más empobrecidas de esta república centroafricana.

La idea surgió en uno de los viajes de regreso de José Antonio para ver a su mujer y sus dos hijos de 6 y 3 años, que siguen viviendo en Málaga. Fue a una tienda de su barriada, El Palo, para comprar lápices y libretas para regalar a los niños de las aldeas que visita en el Congo. «Cuando le dije a la propietaria para qué eran los artículos, no me cobró», dice José Antonio, que lleva en el Congo un año y medio y trabaja como gerente de la sociedad petrolera en este país. Ese fue el inicio de un proyecto que esperan culminar en octubre.

Su intención es conseguir apoyos de empresas y ayuntamientos de la provincia, además de particulares, para llenar un contenedor solidario y transportar por barco un cargamento solidario lleno de alimentos no perecederos, material escolar, detergentes y jabones, medicinas sin caducar, material ortopédico y ropa. Ya han conseguido la colaboración de empresas como Mi Colchón, Ceregumil, Cafés Santa Cristina, Conservas Ubago y el Club Baloncesto Málaga, según explican.

Jaime afirma que la población de el Congo carece de todo tipo de medios. «No pasan hambre porque es una tierra muy fértil y recolectan los alimentos que necesitan, pero luego sus salarios son demasiado bajos como para adquirir algo tan simple como bolígrafo. No se pueden permitir artículos educativos, de higiene o medicinas porque es demasiado caro para lo que ganan», señala Jaime que lleva trabajando desde marzo en el Congo como coordinador de las 20 plataformas que gestiona la empresa. Un periodo en el que ha viajado junto a José Antonio a veces acompañados por las familias por varias zonas del país para conocer a fondo su realidad y sus paisajes. El sistema sanitario, continúa, es público, pero el paciente debe pagar el material quirúrgico y el tratamiento farmacológico.

Un proyecto con cómplices

Para poder hacer realidad su plan de llevar en octubre el cargamento solidario, Jaime y José Antonio tenían que salvar un escollo importante: las aduanas del país. Es muy difícil llevar algún cargamento al Congo y, sobre todo, que llegue a su destino, es decir, a los pueblos del interior. Por eso, decidieron recurrir a su jefe en la petrolera, un veterano italiano con una importante implicación social. Él les puso en contacto con el arzobispo de la ciudad de Pointe-Noire, el también español Miguel Ángel Olaverri. A través de Cáritas, esperan poder pasar el contenedor benéfico sin tener problemas con las autoridades locales. Lo que sí tienen claro es cómo será el contenedor por fuera: Verde y morado, como los colores de Málaga.

Mientras tanto, la familia y los amigos están dando a conocer la iniciativa en Málaga. «Ya hemos hablado con el Ayuntamiento de Málaga, el de Alhaurín de la Torre, la Cámara de Comercio, colegios y hospitales. El problema con el que nos encontramos ahora es que, al ser particulares, es decir, que no trabajamos con ninguna ONG establecida, carecemos de un espacio para ir almacenando todo lo que nos dona la gente», señala José Antonio, que escribe un diario de sus vivencias en www.esposible.hazblog.com. Pese a todo, esperan encontrar una solución para seguir adelante con su plan.

Un proyecto que les sirve, aseguran, para aliviar un poco la ausencia de sus familias, que se encuentran a miles de kilómetros en Málaga. Para informarse sobre cómo aportar donaciones, su contacto es el correo electrónico malagaporelcongo@reusable.es».