Imputado por homicidio cinco años después de que su exmujer muriera ahogada en una piscina

El acusado ha quedado en libertad con la obligación de comparecer cada 15 días en el juzgado tras declarar ante la juez de violencia de género

MONTSE MARTÍNMÁLAGA

El crimen sin resolver de Lucía Garrido, cuyo cadáver fue hallado flotando en la piscina de su casa de Alhaurín de la Torre en 2008, se ha reactivado con nuevos indicios en la investigación que apuntan ahora su exmarido, que ha sido imputado por el homicidio. El hombre declaró el pasado viernes día 27 ante la titular del Juzgado de Violencia de Género número 1 que ha asumido la instrucción del caso después de que el Juzgado de Instrucción número 4, que llevó desde el principio la investigación, se inhibiera en favor del anterior tras los nuevos informes policiales que arrojan indicios de su presunta relación con los hechos.

Durante su comparecencia judicial, el hombre fue interrogado nuevamente por los hechos acaecidos hace cinco años, en concreto el 30 de abril de 2008, cuando el cuerpo sin vida de su exmujer apareció flotando boca abajo en la piscina de la finca, de nombre Los Naranjos, cuyo usufructo compartían desde la separación matrimonial.

El hombre volvió a esgrimir, como ya lo hiciera en su declaración ante la Guardia Civil tras el crimen, una férrea coartada. El día de autos, y también la víspera, estuvo en Cádiz en casa de un conocido. Aportó facturas de comidas, de los peajes de la autopista y de las estaciones de servicio donde repostó. Su rostro quedó grabado en las cámaras de seguridad de las gasolineras, lo que demostraba que había estado fuera de Alhaurín de la Torre cuando mataron a su exmujer.

La autopsia confirmó la muerte violenta de Lucía Garrido, de 49 años. El cuerpo presentaba un traumatismo en la cabeza y un corte en el lateral izquierdo del cuello, aunque la causa de la muerte fue la asfixia por sumersión. La mujer fue hallada ahogada en una piscina que apenas tenía un metro de profundidad.

Además del homicidio el hombre está imputado en un delito de maltrato habitual a su exmujer. De hecho, tiene antecedentes judiciales por amenazas. Tras prestar declaración, la juez le dejó en libertad provisional con la obligación de comparecer cada quince días en el juzgado, según consta en el auto judicial al que ha tenido acceso este periódico.

Ahora tanto la Fiscalía de Violencia de Género como la acusación particular que ejerce la familia de la fallecida han solicitado nuevas pruebas para avanzar en la nueva línea de investigación, pero la juez las ha denegado. La decisión ha sido recurrida por ambas partes.

Se da la circunstancia que un año después del crimen de la mujer, en concreto el 25 de abril de 2009, el exmarido de Lucía Garrido, que se había instalado en la casa que dejó vacía tras su fallecimiento, abatió a tiros a dos hombres que entraron armados en la finca. Las víctimas, ambas de nacionalidad colombiana, de 25 y 26 años, residían en Madrid. Iban encapuchadas y portaban un revólver y una pistola.

El hombre declaró que sobre las 22.30 horas escuchó los ladridos de su perro, que parecían avisarle de la presencia de intrusos, por lo que salió de la vivienda armado de su escopeta. Aseguró que se encontró con un encapuchado y que ambos se apuntaron. Él, según siempre su versión de los hechos, comenzó a retroceder caminando de espaldas hasta que oyó un disparo y reaccionó apretando el gatillo, alcanzando al primer encapuchado y después al segundo. La autopsia reveló que los disparos fueron efectuados a bocajarro, entre un y tres metros de distancia.

Los investigadores no pudieron acreditar entonces el móvil del asalto a la finca Los Naranjos. La juez instructora de aquel caso consideró que el exmarido de Lucía actuó en defensa propia, por lo que la causa judicial fue archivada.