El éxtasis de Miley Cyrus

«El MDMA y la marihuana nos hacen ser felices, abiertos y agradables». La cantante reconoce su pasión por estas «drogas sociales» mientras su mánager niega haber creado una estrategia de escándalos

DANIEL VIDAL
Miley Cyrus, a su llegada a la gala de los premios MTV, en agosto de este año. :: Andrew Kelly / Reuters/
Miley Cyrus, a su llegada a la gala de los premios MTV, en agosto de este año. :: Andrew Kelly / Reuters

Miro a Miley Cyrus y veo una descomposición a punto de ocurrir». El vaticinio de Elton John tras el escandaloso baile de la ex niña Disney en los premios de la MTV parece tomar cuerpo después de la última aparición pública de la cantante. Ha sido en la revista Rolling Stone, para la que la otrora dulce e inocente Hanna Montana posa en topless y en la que arremete contra la «desagradable y asquerosa cocaína» a la vez que eleva a los altares al MDMA (éxtasis) y a la marihuana. Todo ellos mientras le hacen un tatuaje en los pies. «Hollywood es una ciudad de cocaína, pero la marihuana es mucho mejor. Y el MDMA también. Son drogas sociales que te hacen ser felices, abiertos y agradables. No estás metido en un baño». Por si fuera poco, remata su particular apología de los estupefacientes con experiencias personales: «Una vez me fumé un porro con peyote y vi un lobo aullando a la luna».

La relación de Miley Cyrus con las drogas no es nueva, ni mucho menos. Hace un tiempo la cazaron en un vídeo fumando cannabis, salvia divinorum (una planta alucinógena) y otras sustancias que no trascendieron. En aquella ocasión salió a la palestra para pedir disculpas a su público, aunque parece que el arrepentimiento solo era de boquilla. Una de las canciones con las que intenta abrirse camino en los primeros puestos de las listas de éxitos, We cant stop (No podemos parar), trata abiertamente el tema. Primero diciendo que todo el mundo intentaba pillarse una raya y luego rematando con la frase bailaban con Molly, el mote con el que se conoce al MDMA en Estados Unidos. Los medios americanos no paran de atizarla por «hacer alusión de las drogas como si de algo bueno se tratase». Incluso algunos especulan con que Miley Cyrus saliera colocada al escenario de los premios MTV.

«Jodidamente feliz»

Pero parece que a ella le siguen resbalando las críticas y no tiene reparos en mostrarse feliz no se sabe si tirando de sustancias ilegales cada vez que tiene la más mínima ocasión. La última vez fue este pasado sábado, a través de su cuenta de Twitter, en la que colgó una foto del libro que se estaba leyendo en ese momento: La maravillosa vida breve de Oscar Wao, en el que se tocan asuntos como el racismo, la dictadura de Rafael Leónidas o la vida de las segundas generaciones de inmigrantes en Estados Unidos. A la foto le acompañaba un mensaje: «Estoy cansada de ser tan jodidamente feliz. En la cama a las 9.45 y sienta tan bien».

Y mientras la nueva chica malísima de la escena norteamericana sigue abriendo bocas, su mánager, Larry Rudolph, que también se ocupó de la transición de niña a mujer de Britney Spears con los resultados conocidos por todos, niega ser el autor intelectual de las últimas y controvertidas actuaciones de Miley Cyrus, desde el perreo con su compañero de escenario en los premios MTV Robin Thicke a su último vídeo musical, en el que aparece totalmente desnuda a lomos de una pesada bola de metal. Rudolph, además, rechaza una y otra vez haber creado una estrategia específica de escándalos en torno a la cantante, una de las ideas más extendidas para justificar semejante carrera hacia el abismo y que, según el mánager, no tiene fundamento. Viendo los derroteros por los que ya se mueve esta estrella de 21 años, puede que eso sea lo más preocupante.