Málaga también se cruza a pedaladas

La ruta 'TransAndalus' es un recorrido en bici de 2.000 kilómetros que da la vuelta a Andalucía

CARLOS FRANCISCO ORTIZMÁLAGA
Un cicloturista pasa por delante del Tajo de Ronda, uno de los puntos más emblemáticos de la ruta. :: SUR/
Un cicloturista pasa por delante del Tajo de Ronda, uno de los puntos más emblemáticos de la ruta. :: SUR

Málaga está atravesada por una ruta que da la vuelta a Andalucía. Ocho tramos y más de 200 kilómetros cruzan la provincia en un recorrido que surgió como idea en el año 2000. De manera voluntaria, varios ciclistas de las distintas provincias de la comunidad se encargaron de documentar los diversos tramos que completan el trazado. Según aseguran sus creadores, intenta ser, desde la modestia, una alternativa a la oferta nacional que cuenta con el Camino de Santiago, la Vía de la Plata, la Transpirenaica y la Ruta del Cid. Se completa así el catálogo peninsular con un nuevo reto en el sur.

Entra por la pedanía de El Colmenar (Cortes de la Frontera) y sale por Ventas de Zafarraya o a la inversa. El sentido no importa. Ni las etapas. «El recorrido que marca 'TransAndalus' nombre que escogieron para la ruta no está predefinido, puede ser modificado», explica el coordinador de la asociación, Fran Cortés.

Lo que sí que es cierto es que no todo el mundo está preparado para hacer esta ruta. Cortés comenta: «El circuito BTT conocido como 'mountain bike' es un recorrido para ciclistas ya iniciados en la bicicleta de montaña. Es dura, tiene desniveles y es necesario cierto experiencia y técnica».

Además, en contra de lo que algunos pueden pensar, no es una opción barata. «Existe la concepción equivocada de que el turismo en bicicleta es un turismo pobre», afirma Cortés. «El cicloturismo continúa el coordinador de 'TransAndalus' implica pasar cuatro, cinco o seis noches en alojamientos. Todavía el recorrido no está preparado como sus sanos competidores Camino de Santiago o Vía de la Plata en la oferta turística. Entonces son pocos los que hacen el esfuerzo de cargar con el peso de tiendas de campaña o utensilios para cocinar», reconoce.

Aun con las dificultades citadas de por medio, los ciclistas que prueban se llevan una buena impresión y es entonces cuando les «pica el bicho». Cuenta Cortés que es una expresión muy utilizada en la ruta: «Llegan a hacerlo tres, cuatro, cinco veces hasta que terminan los 2.000 kilómetros que componen el recorrido».

Dos son los motivos principales que causan esta grata impresión a quienes inician la ruta. El primero son los desayunos. Cortés explica que el 70% o el 80% de los que recorren la Comunidad en bicicleta son de fuera y no están acostumbrados a levantarse y tomar jamón o aceite. El segundo es la variedad paisajística. «Las distintas alternativas de la oferta nacional ofrecen unos entornos más monótonos. En Andalucía, la diversidad del paisaje se convierte en un atractivo que agrada mucho a los ciclistas», remarca.

Desarrollo del interior

En determinados pueblos pequeños, cuenta el coordinador de la ruta, el trazado ha contribuido al incremento del número de establecimientos, algo de lo que, en parte, se sienten responsables: «Si en 2004 cuando se proyectó el camino había un establecimiento, cuatro o cinco años después hay tres o cuatro».

El trazado está distribuido en tramos, entendidos como el recorrido entre dos poblaciones que dispongan de unos servicios mínimos para la pernoctación de los ciclistas. Así, cada viajero puede confeccionar la ruta a su gusto, elegir la longitud de las etapas y sumar varios tramos.

Desde la organización que desarrolló la ruta explican que, al trabajar de manera altruista y requerir esfuerzos administrativos y gestiones con los ayuntamientos, tienen algunas dificultades para lograr progresos en la mejora de las infraestructuras del camino.

El día que lleguen esas mejoras, a lo mejor se podrá pasar del 95% actual a recorrer la totalidad del camino sin necesidad de bajar de la bicicleta .