La enfermera agredida en China tuvo que pagar 28.000 euros para operarse

El empresario malagueño Mariano Gil afirma que su esposa, que se encuentra fuera de peligro, sufrió «una agresión brutal»

AGUSTÍN PELÁEZVÉLEZ-MÁLAGA
María Dolores Donaire, madre de la mujer herida en China, con la foto de su hija. :: A. P./
María Dolores Donaire, madre de la mujer herida en China, con la foto de su hija. :: A. P.

La enfermera Irene Simón Donaire, de 33 años, herida de gravedad tras ser agredida por un desconocido cuando se encontraba en el aeropuerto de la ciudad china de Guangzhou, tuvo que pagar 28.000 euros para poder ser operada. La andaluza abandonó ayer observación para pasar a una habitación, pero los médicos del hospital militar Heping Showwaike en el que permanece ingresada y en el que fue intervenida quirúrgicamente le han aconsejado que permanezca aún en el centro entre cinco y 10 días más.

«Su estado es estable, pero de momento no pensamos en regresar. Las camas del hospital no tiene colchones, pero los médicos que han salvado a mi mujer insisten en que debe permanecer ingresada», explicó su esposa, el malagueño Mariano Gil, que dijo que lo primero que tuvo que hacer para que operaran a su esposa fue pagar 28.000 euros.

La familia de la enfermera, que trabaja en una mutualidad de Vélez-Málaga, dijo estar recibiendo una atención extraordinaria del personal del consulado español en Cantón, que se desplazó hasta el mismo hospital con un intérprete

«Mi hija me ha dicho que el atacante fue a matarla, que la persona que le agredió lo que intentó fue cortarle el cuello. Me intentan tranquilizar, pero yo sé que mi hija me necesita», declaró la madre de la joven, María Dolores Donaire, que no ha podido viajar a China por carecer todavía del correspondiente visado.

«La agresión fue brutal. Le atacaron por la espalda mientras jugaba con el móvil en el 'hall' del aeropuerto. Creemos que con un hacha o una catana. Los médicos han necesitado más ocho horas de intervención quirúrgica para reconstruirle todos los daños que había sufrido. Le han tenido que reconstruir vasos sanguíneos, venas, arterias, músculos, a la vez que le han injertado la falange que dedo índice de la mano derecha que le habían cortado en el ataque. También ha necesitado injertos de piel en el cuero cabelludo, parte del cual también lo había perdido, ya que recibió tres golpes en la cabeza», declaró Gil Barroso algo más tranquilo.

Diecisiete años de viajes

«Llevo 17 años realizando viajes de negocios a China y nunca habíamos tenido ningún percance. Vine por primera vez en 1996. Desde hace varios años tengo incluso una casa alquilada aquí porque me paso un tercio del año en China», manifestó el empresario afincado en Málaga, que ha llegado a tener más de 20 tiendas de bisutería en toda España y una en Dubai. Aunque continúa con el negocio de la bisutería, Gil dedica buena parte de su actividad empresarial desde el inicio de la crisis a la importación a España de productos fabricados en China. «Cuando vengo a China es para buscar esos pedidos y atender los mismos, aunque aquí tengo mi propio equipo de trabajo», señaló.

Mariano Gil se solía pasar a menudo por su establecimiento de calle Martínez, Nana Gil. Allí se aseguraba de supervisar el negocio, los productos o la llegada de mercancías. Su negocio de bisutería, que llevaba con varios socios, no era el único que regentaba. También tiene sidrerías y locales para fiestas. El de la bisutería era antes su ojo derecho, pero la situación del mercado ha obligado que muchas de sus tiendas se vayan cerrando. De hecho, en la de calle Martínez colgaba ayer un cartel de liquidación. Una de las razones por las que él tiene una casa en China porque podía pasar entre dos y tres meses buscando las tendencias que en el futuro llegarían a Europa.

Según Gil, nadie de la policía china le ha explicado aún cómo se produjo la detención del agresor.