SOS: Tengo un hijo adolescente

Comunicación, confianza y supervisión sin autoritarismo son claves a la hora de prevenir y afrontar riesgos a los que los jóvenes están más expuestos en verano

AMANDA SALAZAR Y M. ÁNGELES GONZÁLEZMálaga

Tal vez usted ya no se acuerde, pero también fue adolescente. Y experimentó los mismos cambios psicológicos, físicos y sociales que pueden estar viviendo hoy sus hijos. Como ellos, seguramente sintió inseguridad y tal vez sus padres todavía recuerden sus actos de rebeldía. Es una etapa complicada, pero no hay que afrontarla con miedo. El incremento del tiempo de ocio en verano y los cambios de hábitos durante las vacaciones aumentan la exposición de los jóvenes a determinados peligros que pueden quitarle el sueño a los progenitores, pero hay herramientas que ayudan a prevenirlos y a afrontarlos de una forma adecuada.

Comunicación, confianza y supervisión sin autoritarismo son, según los especialistas, las herramientas clave para superar con éxito la adolescencia y, en el caso de los meses estivales, que estos no se conviertan en una pesadilla. Las drogas, el alcohol o Internet están ahí, al alcance de cualquiera, y por eso es fundamental conocer sus riesgos.

Una relación fluida

Para la catedrática en Psicología de la Educación María Victoria Trianes, una relación fluida desde el afecto entre padres e hijos es fundamental para afrontar cualquier problema que pueda surgir. Si la comunicación es cercana y existe confianza, el progenitor no tendrá dificultades a la hora de preguntar a su hijo sobre los nuevos amigos en una etapa en la que ya empieza a salir solo. El papel del padre es protegerle, pero con la suficiente libertad para su desarrollo personal, y debe permitirle tomar decisiones porque así empezará a hacerse responsable.

Lidia Avivar, delegada de Participación Ciudadana de la Policía Nacional en Málaga, señala que es importante enseñarles a decir 'no' y a que no se dejen influir por el grupo; que conozcan los riesgos del consumo de alcohol y drogas; y advertirles sobre las redes sociales, para que nunca hablen con desconocidos por Internet como no lo harían por la calle.

Con las vacaciones, también surgen las primeras relaciones sentimentales y, según los técnicos del Instituto Andaluz de la Juventud, es vital que los padres tengan una actitud abierta al hablar de sexo para que los menores tomen todas las precauciones para evitar enfermedades y embarazos no deseados. Por su parte, Estefanía Martín Palop, coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer en Málaga, asegura que en estos momentos se ponen los cimientos para las relaciones futuras, así que hay que estar alerta ante indicios de actitudes sexistas que podrían desembocar en violencia de género. Mientras, Sara Herrera, psicóloga voluntaria de Adaner Málaga, también alerta sobre que en esta época pueden destaparse trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, que durante el curso pasan desapercibidos.

ASPECTOS MÁS DESTACADOS:

DROGAS Y ALCOHOL: Hablarles de los riesgos para que sepan decir 'no'

Según diversos estudios, un tercio de los adolescentes españoles de 14 a 18 años se emborrachan al menos una vez al mes y un 15% de los jóvenes son consumidores habituales de drogas. Es fundamental que conozca los riesgos a los que se enfrenta si lo hace en exceso, si pierde de vista su copa, mezcla tipos de bebidas, toma drogas cuya composición desconoce o si bebe alcohol cuando se está medicando.

Es importante reforzar su autoestima para que sepan decir 'no'.

INTERNET Y REDES SOCIALES: Los padres deben estar al día en tecnología

Los padres de hoy en día no pueden permitirse que Facebook, Tuenti o Twitter les suene a chino. Para adelantarse al peligro, primero hay que conocer a fondo al posible enemigo. Es una de las recomendaciones que dan los expertos a la hora de prevenir riesgos en Internet como el acoso o el robo de identidad y datos personales.Mantener actualizado el antivirus de los equipos, tanto PC como móviles, es clave para evitar la invasión de la intimidad por parte de delincuentes; como también controlar las horas de acceso a Internet y las webs que se visitan. Por el contrario, no es recomendable 'robarle' las claves de redes sociales para espiar sus movimientos.

ADICCIÓN A LOS VIDEOJUEGOS: Establecer un horario para evitar abusos

Los videojuegos no son nocivos, pero sí lo es un mal uso de ellos. En verano, con más tiempo libre y en ocasiones con los padres aún trabajando, los menores pueden llegar a abusar jugando demasiadas horas e incluso dejando de hacer otras actividades con otros niños para permanecer durante horas delante de una pantalla. Desde la Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Amalajer) se recomienda no exceder las cuatro horas semanales en periodos de un máximo de una hora al día.

CONCERTOS, FERIAS Y FIESTAS: No agobiarles con llamadas o mensajes

Cuando acaban las clases empieza la diversión. Llegan los conciertos, las macrofiestas y la Feria de Agosto, eventos que la juventud disfruta al máximo en verano y que generalmente preocupan a los padres por ser propicios para el consumo de alcohol y drogas o para los altercados. Aunque hoy en día es fácil controlar a los hijos a través del móvil y los 'whatsapp', no es recomendable atosigarles con mensajes o llamadas para comprobar dónde o con quién están. Esto puede provocar el rechazo del adolescente, que seguramente acabará apagando el teléfono. Sí es importante conocer a sus amigos y tener sus números para poder usarlos solo en casos de emergencia.

CONDUCCIÓN Y TRÁFICO: Ofrecerse a ir a buscarlo si el conductor bebe

'Si bebes, no conduzcas'. El mensaje es de sobra conocido por todos los jóvenes, pero no está de más que los padres se lo recuerden cada vez que salen con sus amigos. Es más importante, sin embargo, que se sienten un día con ellos y les hablen de las consecuencias que puede tener el consumo de drogas y alcohol a la hora de coger un coche o una moto, tanto si conducen ellos como si lo hace algún amigo.

La confianza entre padres e hijos puede ayudar no solo a que las salidas de los adolescentes sean más seguras, sino a que los progenitores logren conciliar el sueño. Para eso, la delegada de Participación Ciudadana de la Policía Nacional en Málaga, Lidia Avivar, recomienda que los padres se ofrezcan a ir a buscar a sus hijos si estos les necesitan porque el conductor ha bebido. Así no tendrán miedo a represalias si llaman de madrugada.

NUEVOS AMIGOS Y PRIMEROS VIAJES: La búsqueda de la identidad a través del grupo

En la adolescencia, los amigos cobran una importancia fundamental. En esta etapa es normal que el joven se aleje un poco de los padres y busque en el grupo de iguales su propia identidad. Por eso, a muchos progenitores les preocupan las compañías que frecuentan sus hijos por si pueden influirle negativamente, más aún en verano, cuando se viaja a un nuevo sitio y se desconoce el entorno. Los expertos recomiendan intentar conocer a los nuevos amigos, preguntarle al adolescente sobre ellos y, si es posible, intentando coincidir con ellos, aunque sin agobiarles. Si los jóvenes van a algún campamento o hacen su primer viaje solos, es necesario informarse bien de las condiciones del destino, conocer a los adultos responsables y tener a mano sus números de teléfono. Aunque hay que dejarles espacio para que se responsabilicen sin los padres.

PRIMERAS RELACIONES SENTIMENTALES: Hablar de la sexualidad sin tapujos

El verano es el tiempo de los primeros amores. Y con ellos pueden llegar los primeros contactos sexuales entre los adolescentes. Según los técnicos del teléfono 'Yaperollama', del Instituto Andaluz de la Juventud, los padres deben hablar abiertamente de sexualidad con sus hijos a pesar de que al principio les produzca cierta incomodidad. Lo mejor es hacerlo desde pequeños para que tengan una educación sexual para enfrentarse a sus primeras relaciones. Hay que recordarles que deben ser ellos quienes elijan el momento y la persona, y que siempre deben usar protección para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. Una información necesaria debido a que se inician antes en el sexo. Según datos del IAJ, el 38% de menores entre 14 y 17 años ha tenido relaciones completas.

TRASTORNOS ALIMENTARIOS: El verano, un aliado para los malos hábitos

La llamada 'operación biquini' puede convertirse en un desencadenante de anorexia o bulimia, unos trastornos alimentarios que normalmente se inician en la adolescencia, como explican en la asociación Adaner. La obsesión por el físico, el rechazo a alimentos que se tomaban con normalidad, cambios de humor injustificados, aislamiento y pérdida de peso son algunas de las señales que deben poner en alerta a los padres. Si ya se han iniciado hábitos inadecuados en torno a la comida, como esconderla, los meses estivales pueden ser un aliado para estos jóvenes por el descontrol familiar, que puede llevar a los progenitores a bajar la guardia.

En el caso de detectar alguno de estos trastornos, no hay que culpabilizar al enfermo, sino comprenderle y hacer que se sienta apoyado, además de pedir ayuda.

VIOLENCIA DE GÉNERO: Cambia su forma de vestir y se aísla

Entre los 12 y 18 años suelen surgir los primeros noviazgos. A esas edades, la visión romántica del amor puede hacer que este se confunda con celos enfermizos, dominación o posesión. El excesivo control sobre la pareja y determinados comportamientos y comentarios sexistas podrían ser el germen de un caso futuro de violencia de género, una lacra que afecta cada vez a chicas más jóvenes. Una situación de riesgo puede detectarse si la joven no ve a sus amigas, está más irascible, está siempre con la pareja, ha cambiado su forma de vestir (deja de usar faldas cortas o camisetas escotadas) o ha bajado su autoestima y su rendimiento escolar. En verano la violencia de género se dispara porque hay más tiempo de ocio y surgen las relaciones más prematuras, pero también es un buen momento para que los progenitores presten más atención a estas señales.

CONFLICTIVIDAD FAMILIAR: Mala conducta y una actitud rebelde

Las vacaciones ofrecen mucho tiempo de convivencia y esto en ocasiones puede destapar problemas de conducta de los hijos que durante el curso con las clases, las actividades extraescolares y el trabajo de los padres pasan desapercibidas. Según la psicóloga María Victoria Trianes, cuando los progenitores tienen una actitud autoritaria, los enfrentamientos empeoran porque la adolescencia es una etapa de rebeldía. Aunque unos padres demasiado permisivos también pueden fomentar abusos por parte del hijo. Salvo casos extremos, hay que pensar que la adolescencia es un periodo pasajero. Otro problema surge cuando el hijo adolescente de padres divorciados tiene que repartir sus vacaciones. En ocasiones debe trasladarse con el otro progenitor a zonas en las que no conoce a nadie. Trianes aconseja hablar y hacerles partícipes de las decisiones.