El arquitecto Hernández León entrega el plan director de la alcazaba de Vélez

El documento fue encargado a principios del pasado marzo, con la finalidad de ordenar el recinto de la Fortaleza, a la vez de indicar los usos y protecciones del mismo

EFEVÉLEZ-MÁLAGA

El arquitecto y presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, Juan Miguel Hernández León, ha redactado y entregado al Ayuntamiento de Vélez- Málaga el Plan Especial Director de la Fortaleza, la alcazaba árabe de la localidad que fue construida en el siglo X.

El documento fue encargado al arquitecto a principios del pasado marzo, con la finalidad de ordenar el recinto de la Fortaleza, a la vez de indicar los usos y protecciones del mismo.

El alcalde de Vélez-Málaga, Francisco Delgado Bonilla, ha explicado hoy en un comunicado que el plan especial entregado por Hernández León persigue la salvaguarda de las características paisajísticas de la alcazaba, así como preservar aquellos elementos existentes que son el soporte de la historia de este monumento.

También se quiere garantizar la continuidad de la investigación arqueológica que viene desarrollándose, "de manera que se pueda establecer con rigor la compleja y dilatada historia de este asentamiento".

El documento también contempla la puesta en valor del conjunto mediante la futura edificación de un centro de interpretación, con sus talleres y servicios anexos, con el objetivo de promover su difusión y atracción turística.

Los técnicos municipales valorarán ahora este plan y posteriormente, se remitirá a la Delegación Provincial de Cultura para la elaboración del informe preceptivo y para su aprobación definitiva en pleno, ha indicado el regidor.

Localizada en el punto más elevado de la ciudad, a unos 80 metros sobre el nivel del mar, este castillo medieval se erigió en el siglo X y adquirió su mayor protagonismo durante los siglos XIV y XV, siendo una de las alcazabas más importantes del reino nazarí.

Tenía como elementos determinantes su emplazamiento, dominando la vega de Vélez y amplias zonas de la comarca de la Axarquía, y su fácil defensa natural que era reforzada desde un recinto amurallado, de unos 1.500 metros cuadrados, que se adaptaba al terreno, reforzado desde pequeños cubos macizos.

Con la invasión francesa, entre 1808 y 1810, fue reformada y posteriormente dejó de tener una función militar lo que produjo su total abandono con el consiguiente deterioro, ya que fue empleada como basurero, y a principios del siglo XX, se transformó en cantera para materiales de construcción.

Finalmente, en 1967, el Ayuntamiento decidió repararla y la torre del homenaje y su puerta de acceso fueron reconstruidas.