El paro convierte a los mercadillos de artesanía en una salida de autoempleo accesible para mujeres y jóvenes

En los últimos tres años han surgido una decena de rastrillos en Málaga en los que las listas de espera para participar supera en algunos casos el centenar de personas

ALMUDENA NOGUÉSMÁLAGA
Los mercadillos de artesanía están en auge en Málaga. ::A. N./
Los mercadillos de artesanía están en auge en Málaga. ::A. N.

Lo que en tiempos de bonanza era una mera afición con la crisis como telón de fondo se está convirtiendo en la única llave para lograr unos ingresos a final de mes. Ante un mercado laboral inaccesible y una larguísima cola de más de 214.000 personas tocando a las puertas del Servicio Andaluz de Empleo cientos de familias malagueñas se están refugiando en la artesanía y en las manualidades como únicos salvavidas con los que intentar sacar a flote la debilitada economía doméstica. La demanda es tal que en los últimos años se han puesto en marcha más de una decena de mercadillos en la provincia con la filosofía del 'hecho a mano' por bandera. ¿Los requisitos para vender en estos rastrillos? Ofrecer artículos exclusivos, pagar una cuantía por montar puesto (que oscila entre los 25 y los 60 euros) y darse de alta como autónomo (si se participa en varios y se superan determinados ingresos).

En cualquier caso, como recuerdan algunas de las organizadoras de estos mercadillos, la inversión que requieren es mucho más baja que la que implica abrir una tienda (con el consiguiente gasto de alquiler de un local); un aliciente al que hay que sumar otra ventaja: la posibilidad de tantear el mercado y comprobar así si el producto tiene aceptación como paso previo a emprender. «Estas citas son un excelente trampolín, sobre todo para muchos jóvenes, ya que sin tener que hacer un gran desembolso pueden detectar si su idea gusta y es rentable. De hecho, varias personas que han expuesto con nosotras han acabado montando su propia empresa al ver que funciona», explica Blanca Beneitez, impulsora del mercadillo de artesanos de los Baños del Carmen (actualmente organizado en la playa de El Palo el primer domingo de cada mes).

Fue precisamente ese afán de ayudar a los artesanos locales a salir adelante y ofrecer otro escaparate a amigos que tenían tiendas y estaban pasando estrecheces el principal motor que animó a Beneitez a crear el mercadillo de Baños del Carmen hace ahora tres años. En aquella primera cita en marzo de 2010 apenas llegaban a 40 puestos, una cifra que casi han cuadruplicado. Actualmente suman 147 participantes a los que se suman otro medio centenar inscritos en listas de espera a la espera de que se quede una plaza vacante. «La demanda va en aumento ya que en los tiempos que corren es una excelente vía de ganarse la vida o simplemente obtener unos ingresos extra», destaca Blanca (ahora embarcada en un nuevo proyecto: el mercado gourmet que acaban de inaugura en Cerrado de Calderón).

NUEVO CONCEPTO DE RASTRILLO

En la misma línea se expresa Macarena Amo, una de las impulsoras de Crafts Market (Asociación para la promoción y desarrollo turístico, económico y cultural de diseñadores y emprendedores malagueños). El éxito del nuevo concepto de mercadillo impulsado por Beneitez animó a otras emprendedoras, como Macarena, a organizar nuevos rastrillos de artesanos en otros puntos de la ciudad. En su caso, en la plaza de la Merced (donde el último domingo de cada mes reúnen a 50 expositores) y Rincón de la Victoria (los segundos domingos del mes con una treintena de participantes). Entre ambos suman una lista de espera que, según sostiene, supera el centenar de personas. A su juicio, la crisis ha hecho que lo que para muchos era un mero hobbie se vea como una vía para ganarse la vida. «Antes que quedarse en casa de brazos cruzados esperando a que te llamen para una entrevista de trabajo cada vez son más quienes deciden canalizar su creatividad para tratar de obtener unos ingresos», apostilla Amo. Su experiencia, dice, demuestra que detrás de estos mercadillos hay casos de éxito. Y pone un ejemplo: el de Julia Cupcakes. «María y su marido empezaron vendiendo repostería creativa con nosotros y al ver que tenían una fuerte demanda decidieron montar su negocio, y esa es una de nuestras mayores satisfacciones», dice.

Y es que en pleno siglo XXI, en la era de las producciones en serie y de las franquicias que monopolizan nuestros armarios, lo artesano está de moda. El sabor de antaño y los objetos hechos a mano con el mimo de épocas pasadas son objeto de deseo de quienes buscan sentirse especiales llevando piezas únicas. «En cierto modo estamos cansados de ir todos vestidos de las mismas marcas y llevando los mismos complementos de ahí que se persiga la exclusividad y edición tras edición crezca la afluencia a estos mercadillos». Quien habla es Elisa Carreto, impulsora del rastrillo de Muelle 1, celebrado los segundos domingos del mes en un escenario privilegiado a pie de puerto.

En su caso el esquema se repite: nació hace un año y ya suma un centenar de expositores y una lista de espera de unas 40 personas que confirma la fuerte demanda que saborea esta fórmula de autoempleo que se expanda como la pólvora por otros muchos municipios de la provincia. Nerja, Marbella, Rincón de la Victoria y Benalmádena son solo algunos de los puntos de este mapa que mes a mes registra nuevos emplazamientos. Vanessa Cotter es la organizadora del rastrillo artesano de Puerto Marina, que vio la luz hace tres meses y que se celebra el primer sábado de cada mes con una oferta de cincuenta expositores. «Entre los participantes tenemos desde pequeñas tiendas que de esta forma encuentran un nuevo escaparate para darse a conocer y hacer clientela a artesanos que como mucho tienen una paginita en Facebook donde muestran sus productos y vienen a promocionarse y hacer contactos ya que no tienen recursos como para dar el paso y abrir un negocio», comenta. A la pregunta de si estas citas compensan, Cotter no duda: «¡Por supuesto! Raro es el que no recupera los 50 euros que vale montar un puesto!» Desde la Asociación de Mujeres Artesanas de Málaga también coinciden: «Con la crisis se ha disparado la gente que necesita ganarse la vida como sea, y las que tienen un hobbie y saben hacer manualidades intentan sacarle beneficio», asevera Claudia Wassink, secretaria de la organización.

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