Padres de un colegio público se organizan para cambiar a los niños que se hagan sus necesidades

El ampa del Julio Caro Baroja creará un listado con los progenitores que se ofrecen voluntarios para ir al centro

M.ÁNGELES GONZÁLEZMálaga

Ante la ausencia de un auxiliar que pueda hacerlo, los maestros de Infantil de los colegios públicos malagueños, por lo general, se niegan a limpiar y cambiar a los niños cuando se hacen encima sus necesidades al no controlar bien sus esfínteres. Cuando esto ocurre, desde el centro llaman a algún familiar para que lleve una muda nueva. Este hecho suele suscitar numerosas críticas por parte de los progenitores, sobre todo de aquellos que por motivos laborales o de otra índole no pueden desplazarse hasta el colegio cada vez que a su hijo se les escapa el pipí o la caca en clase. Por no hablar de la incomodidad que puede suponer para un niño permanecer mojado y sucio hasta que llegue su madre o su abuelo para limpiarle. Precisamente para intentar que estas situaciones sean lo menos problemáticas posibles, los padres del colegio público malagueño Julio Caro Baroja, en la zona de Guadalmar, han decidido organizarse para que los familiares que estén disponibles y vivan cerca se apunten en un listado y el resto de progenitores puedan llamarles para que acudan al centro cuando sea necesario.

Esta iniciativa, que cuenta con el apoyo mayoritario de los padres de Infantil y también de algunos de Primaria, se pondrá en marcha el próximo curso, según explica la presidenta del ampa Nueva Guadalmar, Marta Muñoz de las Peñas, que detalla que ellos se limitarán a facilitar el contacto entre los progenitores. «Después pueden llegar a un acuerdo de tipo privado para pagarle una cantidad al padre o a la madre que vaya a limpiar al niño, pero eso ya es cosa de las partes implicadas», señala. «Nuestra idea no es hacer negocio, sino facilitarle las cosas a los padres», apunta Muñoz de las Peñas, que considera que los colegios deberían ser flexibles en este asunto. «Yo entiendo que el maestro no puede desatender al resto de niños para cambiar a uno cuando se hace pipí, pero la administración debería poner a una persona que se encargue, pensando tanto en la comodidad de los padres como de los menores», señala la presidenta de esta ampa, que se ha creado recientemente a pesar de que existe otra asociación en el colegio pero que, según dice, «no hace nada, es como una asociación fantasma».

La polémica sobre quién debe cambiar a los niños cuando se hacen encima sus necesidades en los primeros años de colegio surgió hace años en Málaga. Ante el debate abierto al respecto, la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía admitió que existe un vacío normativo que deja en el aire quién tiene la obligación de cambiar a los pequeños, pero aclaró que en ningún caso es de los padres. Es más, añadió que si un niño no puede ser atendido por un familiar y permanece un tiempo prolongado sin asear, puede considerarse una negligencia del centro, y que la dirección tiene que arbitrar mecanismos para que esas situaciones sean atendidas. Pero el problema se mantiene en numerosos centros de la provincia.