Se puede ser feminista y no ‘miembra jartible’

Más que ir contra las normas de la RAE, algunas guías de lenguaje no sexista atentan contra el sentido del ridículo, con reiteraciones que parecen escritas por los guionistas de Barrio Sésamo. Diría que son jartibles, con permiso de la RAE, claro. Es leer que el «lenguaje derivado del pensamiento androcéntrico expulsa a las mujeres del universo simbólico» y me empiezan los temblores de piernas. Ahora que la pelea es por el pack completo, un trabajo y una vida (cada cual en la proporción que negocie y desee), llegamos al siglo XXI convirtiendo el lenguaje en el problema.

¿Por qué no hay más mujeres directivas? En parte, porque la mayoría de los que toman esas decisiones son todavía hombres (algunos, machistas), pero, sobre todo, porque aquí la conciliación consiste en que un miembro de la pareja renuncie a todo o parte de su trabajo. Laboralmente se mira mal a las que piden reducción de jornada, claro que socialmente también se ve fatal la ambición femenina. Véase lo que aguantó Soraya Sáenz de Santamaría por preferir ser vicepresidente a disfrutar de su baja maternal . Los hombres, ni se atreven a pedir medidas de conciliación, ni a criticar esa situación en voz alta porque los machos alfa no son nenazas. Así que las que ascienden tienden a comportarse como un hombre, lo que incluye estar muchas horas en el trabajo (no necesariamente trabajando).

Annie Lennox reflexionaba en una entrevista para The Guardian sobre qué ha hecho mal el feminismo. Recordaba que, cuando recibió el premio a la mujer del año, en un auditorio supuestamente afín, pidió que se levantaran las que se consideraran feministas y más de la mitad se quedaron sentadas. Posiblemente, lo que más daño ha hecho ha sido su visión como algo no inclusivo. Gran error: en el siglo XXI solo se puede avanzar peleando juntos por la igualdad.

Decía en una entrevista en SUR la fiscal Flor de Torres que «la igualdad es el antídoto contra los malos tratos». Y la conciliación compartida, la principal garantía para disfrutar de las mismas oportunidades en el trabajo, añadiría.

Según la RAE, el feminismo es un «movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres». A eso no se opondrán ni los postmachistas, esos que han acuñado el término feminazi. Que algunas palabras las carga el diablo.