Elisa Urrestarazu, saxofonista: Devoción por la música con personalidad

De pequeña, iba a escuchar a sus hermanos tocar en una banda cofrade. Desde entonces supo que quería seguir sus pasos. Hoy ya tiene una larga trayectoria a sus espaldas. Actuaciones y premios dentro y fuera de España le avalan

MARINA MARTÍNEZ
Elisa Urrestarazu se decantó por el saxofón por su personalidad y timbre./
Elisa Urrestarazu se decantó por el saxofón por su personalidad y timbre.

Todo lo explica la Semana Santa. La afición cofrade que comenzó a mamar pronto de su familia le llevó a verse en la banda de música de la Archicofradía de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza con apenas ocho años. Aunque Elisa Urrestarazu (Málaga, 1987) ya se estaba formando en el conservatorio. Primero, en el Manuel Carra y luego, en el Superior de Música de Málaga, donde se graduó con matrícula de honor.

Lo ha vivido desde pequeña. Desde que iba a escuchar a sus hermanos, también músicos. Tenía claro que quería formar parte de la banda, pero no el instrumento. La personalidad y el timbre acabaron por decidirla. Lo suyo era el saxofón. Su trabajo es la mejor prueba.

Formada junto a maestros de la talla de Lars Mlekusch, Jorge Hoyos, Mario Giovanelli, Christophe Bois, Miguel Romero, y ahora, Marie-Bernardette Charrier referente internacional de la interpretación moderna del saxofón, la joven malagueña ha tenido ya oportunidad de exportar su talento a otros países como Francia o Austria. En España, también se la ha podido ver tanto en su Málaga natal como en Badajoz, Córdoba, Sevilla, Granada o Salamanca.

Para no haber cumplido aún los 25, Elisa Urrestarazu puede presumir de tener ya un extenso currículum. También en galardones. Entre otros, cuenta con varios reconocimientos del Málagacrea, el premio Fundación Musical de Málaga al mejor expediente académico, el Premio Excelencia Educativa de la Junta de Andalucía, el del Concurso Internacional de Saxofón Ramón Guzmán de Santiago de Compostela o el cuarto premio del concurso solista con orquesta de Birkfeld Intermusica 2011.

Claro, que para llegar ahí, ha tenido que hacer ciertos sacrificios. «El hecho de formarse como músico profesional conlleva la reducción del tiempo de ocio: mientras los demás pueden disfrutar de este tiempo, nosotros tenemos que dedicarlo al estudio y a los ensayos. Te encuentras en la situación de tener un horario lectivo de mañana y tarde (colegio o instituto y conservatorio)», advierte Urrestarazu en referencia a ese «gran esfuerzo diario» y «actualización constante de conocimientos» necesaria en esta profesión.

Para ella, incluso las vacaciones «se convierten en el preludio de la siguiente clase o concierto». Pero no le importa. Todo es secundario «en comparación con el disfrute de sentir y entender este arte y la ambición de querer aprender cada vez más». Ella misma lo confiesa: llega «casi a la devoción». A pesar de todo, Elisa Urrestarazu intenta sacar tiempo para todo. Por ejemplo, para el deporte o para relajarse en la playa leyendo un libro. Y, por supuesto, con la buena música. Escucha de todo tipo, «siempre y cuando disfrute con ella, dependiendo del momento y el contexto», comenta.

Ahora, su objetivo es «lograr ser una buena intérprete» realizando conciertos tanto camerísticos como de solista. Y, además, compaginarlos con una «gran labor pedagógica». Aquí ya tiene experiencia. Ha sido profesora de saxofón en la Escuela Municipal de Música de Cártama y en la de Música y Danza de Nerja. Su única meta es superarse cada día. De momento, intentará hacerlo participando en concursos internacionales, finalizando su curso de postgrado en Burdeos y ejerciendo la docencia.

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