La primera fase del anillo ferroviario se licitará en julio

Se construirá un centro con talleres y laboratorios para la homologación de trenes y componentes

IGNACIO LILLOMÁLAGA

El anillo ferroviario de Antequera da el salto de las ideas a las obras. En un tiempo récord desde que se inició su tramitación, en julio se licitarán las obras de la primera fase de este proyecto, consistente en una nave de talleres y laboratorios junto a las antiguas instalaciones ferroviarias de Bobadilla, que se dedicarán a la homologación técnica y la certificación de trenes, materiales e infraestructuras, con un coste superior a los nueve millones de euros. Así lo ha anunciado esta mañana el presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), Antonio González Marín, quien ha presidido junto al consejero de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta, Antonio Ávila, la inauguración de la VI Asamblea de la Plataforma Tecnológica Ferroviaria Española (PTFE), que se está celebrando hoy en el Centro de Tecnologías Ferroviarias del PTA.

González Marín aseguró que, con este avance, se produce el «inicio efectivo» del anillo y se da el paso «de proyecto a doble realidad». En este sentido, recordó que la sede de Adif en el PTA ya acoge a 60 investigadores, que en los próximos meses llegarán a ser más de 200. A lo que se sumarán los 7.000 puestos de trabajo que generará la construcción del anillo ferroviario de Antequera y los 300 técnicos que investigarán en este centro cuando esté operativo. Una iniciativa que, por otra parte, se ha adaptado a las demandas de los agricultores, por lo que, según el presidente de Adif, se ha desplazado al máximo hacia la zona ferroviaria de Bobadilla, con un nuevo diseño que apenas afecta a nueve metros cuadrados de viñedos, a la vez que se soterrará un tramo para no afectar al paso hacia la sierra de la Camorra.

El responsable también anunció que el laboratorio instalado en el PTAya está produciendo avances tecnológicos, como las «ferrolineras», que permitirán a Adif suministrar electricidad residual procedente del frenado de los trenes y la existente en las subestaciones para cargar coches eléctricos. Así como nuevos sistemas de comunicaciones inteligentes, para aumentar la velocidad y la frecuencia de paso de los trenes de alta velocidad.