El Lunes Santo deja Málaga pequeña

Las cofradías de Crucifixión, Gitanos, Dolores del Puente, Pasión, Estudiantes y Cautivo llenaron de público las calles

ÁNGEL ESCALERA ANTONIO M. ROMERO
El Lunes Santo deja Málaga pequeña

Las ganas de procesiones se comprobaron de nuevo ayer. El Lunes Santo dejó pequeña la ciudad. La gente se echó masivamente a las calles para presenciar los desfiles procesionales de las cofradías de Crucifixión, Gitanos, Dolores del Puente, Pasión, Estudiantes y Cautivo. Las hermandades se esforzaron al máximo y dieron lo mejor de sí mismas, en una jornada en que las nubes y algunas gotas caídas sobre las cuatro y cuarto de la tarde crearon incertidumbre.

La cofradía que más sufrió esas dudas fue la de la Crucifixión (ver vídeo), puesto que acababa de salir cuando cayeron esas finas gotas. Ese hecho ocurrió cuando la Virgen del Mayor en su Soledad bajaba por la calle Los Negros. Momentos antes había abandonado su 'tinglao' con los toques de campana dados por un representante de la Asociación de Antiguos Alumnos Maristas. La banda de música de La Paz saludó la salida del trono con la marcha 'Soleares del Lunes Santo'. Detrás de la Virgen fueron tres mujeres de mantilla y seis lo hicieron detrás del Cristo. La cofradía, que hizo estación de penitencia en la Catedral, repartió 6.000 estampitas a lo largo del recorrido. Una representación de la Cofradía de la Sentencia rindió homenaje a la Crucifixión en la confluencia entre las calles Cruz Verde y Frailes. El Cristo descendió la calle Peña a lo sones de 'Plegaria' y entró en la calle Carretería con la marcha 'Cristo del Amor', interpretada por la banda de cornetas y tambores de Lágrimas de San Pedro.

El bullicio y la alegría marcaron el desfile procesional de los Gitanos. Los primeros toques de campana del trono del Señor de la Columna los dio el pintor José Palma y los de la Virgen de la O, el empresario Cristóbal Peñarroya. Rafael Losada cumplió 40 años como mayordomo del Cristo de los Gitanos, mientras que el bordador Juan Rosén fue descalzo toda la procesión ejerciendo de mayordomo de la Virgen. «Es una promesa que le debo a la Señora de la O», dijo. Rosén recibió ayer por la mañana la noticia de que la Junta de Andalucía le ha concedido la carta de artesano, reconociéndolo de esa manera como bordador de oro. Es el primer artista de Málaga que logra esa distinción. Rosén dirigió unas palabras a los hombres de trono antes de la salida y tuvo un recuerdo para Salvador y Juan, dos portadores fallecidos, y para la madre del hermano mayor, José Losada, también fallecida.

La salida de los Gitanos fue apoteósica. La Virgen de la O se puso en marcha con el himno de Andalucía. La cofradía llevó tres cañeros para encender las velas, uno en el Cristo y dos en la Virgen. En la calle Mariblanca el saetero Francisco León le cantó al Señor de la Columna y Eva León lo hizo a María Santísima de la O.

De la penumbra del vetusto Santo Domingo partió a las ocho de tarde una cofradía sobria y de buen hacer en la calle, la de Dolores del Puente. Francisco Javier Moreno, autor de la marcha 'Plegaria al Cristo del Perdón' que se estrenó este Lunes Santo, dio los primeros toques al trono del Señor que iba adornado con claveles color sangre de toro y lirios en las cuatro esquinas, así como a los pies del Cristo.

La Virgen salió a los sones de la marcha 'Dolorosa del Puente' sobre su trono de estilo antequerano adornado con cuatro ánforas de claveles blancos y esparragueras. A sus pies se colocó una azucena con un cardo. Testigos de estos momentos fueron la concejala Teresa Porras y el obispo de la diócesis, Jesús Catalá, quien se acercó para ver esta salida. El puente de la Esperanza estaba repleto cuando lo cruzó la procesión. Durante su estación de penitencia en la Catedral se leyeron los textos de la Carta de San Pablo a los Corintios, la lectura del Profeta Isaías y el Evangelio de San Juan en el pasaje del perdón de Jesús al Buen Ladrón.

Primeros toques

Emoción y ganas de hacer un brillante desfile es lo que había cuando se puso en marcha la Cofradía de Estudiantes. El presentador del cartel de la cofradía de este año, Luis Merino, fue invitado a dar los toques de campana del Cristo Coronado de Espinas, y lo mismo ocurrió con el pintor de ese cuadro, Antonio Cárdena, que tocó en el de la Virgen de Gracia y Esperanza. Hubo un recuerdo muy especial por Miguel Minguet, mayordomo honorario del Cristo, fallecido recientemente. Su martillo se situó a los pies del Coronado de Espinas.

Gustó mucho la forma en que interpretó marchas procesionales tras la Virgen la banda Julián Cerdán, de Sanlúcar de Barrameda, que salió en la procesión por primera vez.

Tras completar un brillante desfile por el recorrido oficial, la cofradía se dirigió a la plaza del Obispo para celebrar su tradicional acto. Después de tocar el himno nacional, la banda municipal interpretó la marcha 'Cristo de los Estudiantes'. A la Virgen le tocó la pieza 'Estrella sublime'. Por su parte, el Orfeón Universitario interpretó dos piezas. El obispo de la diócesis, Jesús Catalá, dirigió unas palabras. Luego hubo un 'Gaudeamus', tocado y cantando de forma muy lenta y acompasada, mientras se mecían los tronos. A su finalización, ambos tronos se levantaron a pulso.

El punto y final al Lunes Santo lo puso el Cautivo. Una multitud esperaba al Señor del Málaga y a la Virgen de la Trinidad por todas las zonas por donde pasó la procesión.