Con una canastilla bajo el brazo

Las enfermeras del Materno ayudan a familias con pocos recursos Ningún bebé sin ropa. Con ese lema, las sanitarias de Prematuros han beneficiado con esta iniciativa a más de 400 malagueños

AMANDA SALAZAR ASALAZAR@DIARIOSUR.ESMÁLAGA.
Con una canastilla bajo el brazo

Pijamas, bodies, patucos, un bolso de bebés y una toquilla. Son los elementos que no pueden faltar en la canastilla solidaria que realizan las enfermeras de la unidad de prematuros del Materno Infantil para ayudar a los bebés de familias con menos recursos. Una iniciativa que comenzó hace más de cuatro años y que en este tiempo ha ayudado a cerca de 400 familias.

Toda la unidad

Toda la plantilla de enfermería de la unidad colabora de forma desinteresada en estas canastillas sin fronteras, aunque tanto médicos como personal no sanitario del Materno se han implicado también en la iniciativa. «Recogemos ropa de bebé usada, pero también compramos nueva gracias a la colaboración de SUR, que las pasadas navidades destinó la recaudación de las ventas de abanicos con el periódico a esta iniciativa», señala Carmen Tere Fernández, una de las impulsoras.

Aunque su ayuda va mucho más allá de la ropa. «No sólo adquirimos lo indispensable para vestir al niño, cuando vemos que a los padres les falta una cuna o un carrito también se los buscamos», continúa. Incluso han creado un sistema de microcréditos y, cuando las familias han mejorado su situación, devuelven lo que le prestaron para ayudar a otros padres más necesitados, cuenta Josefa Cuevas.

La mayoría de las canastillas que reparten van a familias inmigrantes, aunque Mari Carmen Jiménez destaca que, con la crisis, también hay españoles que carecen de lo más básico para recibir a sus bebés.

Todo empezó en la Navidad de 2006, con el traslado a Melilla de un bebé. «Su madre no tenía dinero para comprarle ropita y hacía frío, así que decidimos ponerle el trajecito de un muñeco de Papá Noel que teníamos», afirma Jiménez. Así fue como surgió la idea

Para las enfermeras de la unidad de prematuros el mejor premio para el esfuerzo que supone confeccionar estos lotes para los recién nacidos es la cara que se le queda a los padres. Ninguno se lo espera. «La familia nos ha llegado a traer empanadas o bizcochos para mostrarnos su agradecimiento», añade Josefa Cuevas.

Un ejemplo a seguir

Pero las voluntarias de las Canastillas Sin Fronteras no quieren quedarse ahí. Hace poco recibieron la visita de compañeras de Granada que habían oído hablar de su proyecto y querían crear una asociación similar en su hospital. «Cuantos más niños ayudemos, mucho mejor», dicen. Además, están elaborando una página web para que los interesados en colaborar puedan ofrecer su colaboración.

Al final, las canastillas solidarias han conseguido crear una gran familia y los padres a los que ayudan vuelven tiempo después cuando los bebés ya son mayores. «Seguimos teniendo contacto con muchos de ellos porque sus progenitores nos los traen para que veamos cómo están», dice Carmen Tere Fernández.