La Casona del Parque cumple 90 años

Entre sus paredes se han tomado decisiones vitales para la transformación de la ciudad durante el siglo XX. Han pasado 26 alcaldes y centenares de concejales. El edificio del Ayuntamiento de Málaga se inauguró en el año 1919

ANTONIO ROCHE
Fernando Guerrero Strachan/
Fernando Guerrero Strachan

EL Ayuntamiento encontró su acomodo en el Parque de Málaga tras un largo peregrinar por distintos emplazamientos, siempre en el interior del perímetro del centro de la ciudad. La Casa Capitular tuvo su primera sede en el hoy Postigo de los Abades, detrás de la Catedral, pero en la segunda mitad del siglo XVI se ubicó en la plaza Mayor (en el número 6 de la Constitución). Diversas fuentes consultadas señalan las calles Compañía, San Agustín (antiguo convento) y Císter (Palacio de Zea-Salvatierra) como lugares donde también estuvo la sede de la corporación municipal.

El Consistorio vio la necesidad en 1897 de tener un edificio propio que diera respuesta a la demanda administrativa de una ciudad que empezaba a desarrollarse. En un primer momento se pensó en la plaza de la Marina, cerca del muelle, pero finalmente se optó por unos terrenos que fueron ganados al mar gracias a la intersección del político malagueño Antonio Cánovas del Castillo, donde se creó el Parque de Málaga como prolongación de la Alameda.

Concurso de proyectos

Bajo el mandato del alcalde Ricardo Albert Pomata, el Ayuntamiento convocó en 1911 un concurso de proyectos para construir sus nuevas dependencias, así como para acoger la Audiencia Provincial y los juzgados de instrucción, si bien finalmente no se hicieron. Rosario Camacho señala que sólo se presentaron dos, uno de los catalanes Domenech y Guardia y otro de los malagueños Fernando Guerrero Strachan y Manuel Rivera Vera. La propuesta ganadora fue la última. Se adjudicaron las obras al constructor Antonio Baena, cofundador de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa y hermano mayor de la Sangre, que fue un gran benefactor para la ciudad.

Primera piedra

La primera piedra se puso el 31 de diciembre de 1911. Baena se comprometió a construir el edificio en cuatro años, si bien por distintos avatares ajenos a él no llegó a terminarse hasta 1919. El coste final de la obra ascendió a 1.519.602,35 pesetas. Es decir, unos 9.100 euros de ahora.

El Consistorio, presidido por el alcalde Manuel Romero Raggio, recepcionó el edificio el 11 de abril de 1919. Hasta entonces, el Ayuntamiento había estado 432 años de un sitio para otro.

Fue el primer edificio que se asentó en la acera norte del Paseo del Parque. Después vendrían la Casa de Correos y Telégrafos (hoy Rectorado de la Universidad), inaugurada en 1923, y el Banco de España, levantado entre los años 1933 y 1936.

De forma popular, al Ayuntamiento se le ha denominado la Casona del Parque a raíz de esta ubicación. Guerrero Strachan y Rivera Vera diseñaron un edificio de estilo neobarroco. El frontis contiene diversas alegorías esculpidas por el célebre imaginero Francisco Palma García. Una de sus características es la presencia de grandes atlantes en las ménsulas del entorno. Algunos quieren ver en ellos al contribuyente sosteniendo el peso de la ciudad, simbolizado por su Ayuntamiento. Estas figuras son obras de Diego García Carreras, autor también de los leones y jarrones que se encuentran en la escalera principal.

Valiosas pinturas

En el interior hay dos salones nobles: el de Plenos y el de los Espejos, situados ambos en la primera planta. En el primero destacan en el techo las pinturas alegóricas a la libertad, el orden, la laboriosidad y la honradez, entre otros. Hay una obra de Muñoz Degrain dedicada a la ayuda humanitaria que prestaron los malagueños a los náufragos de la fragata alemana Gneisenau. Aquí es donde la corporación que preside actualmente Francisco de la Torre celebra sus sesiones plenarias.

En el Salón de los Espejos, que sirve como recepción de las autoridades que visitan la ciudad, existen alegorías en el techo pintadas por Enrique Jaraba, José Nogales y José Ponce. En forma de lunetas hay retratros de ilustres personajes malagueños pintados por Moreno Carbonero, Simonet, Burgos Oms y Jaraba, entre otros.

Curiosamente, Fernando Guerrero Strachan, que fuera sobrino del también arquitecto Eduardo Strachan Viana-Cárdenas, llegó a ser alcalde de Málaga entre 1928 y 1930, ocupando el edificio que él mismo proyectó.

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