El corredor ferroviario de la Costa del Sol no termina de arrancar

El proyecto más importante para el litoral occidental encuentra dificultades para conseguir el impulso presupuestario. La Junta quiere contar con financiación privada para prolongar la línea

CRISTINA GONZÁLEZ C. G.MARBELLA MARBELLA

Para muchos turistas llegar a Marbella desde el aeropuerto sin tener que alquilar un coche o hacer el trayecto a la inversa para conocer el Museo Picasso se convierte casi en una 'gymkhana'. Si se despistan y se montan en el Cercanías, al llegar a Fuengirola se topan con el final del túnel y con la sorpresa de que el tren no da más de sí, apenas 30 kilómetros. Les toca tirar de las maletas hasta la estación de autobuses para seguir el camino o subirse a un taxi, según sea ya el grado de desesperación. Y lo peor es que no son ni uno ni dos, sino miles de personas las que asisten atónitos a la vida tan corta que tienen los raíles.

La Costa del Sol lleva décadas clamando por un tren que acerque Málaga con Marbella, la capital con la locomotora del turismo en Andalucía, y que permita a la provincia dar un salto exponencial en sus infraestructuras. Pero el sueño, más aún el de que el AVE asome por la Milla de Oro, no termina de arrancar. Hace nueve años que el entonces presidente de la Junta, Manuel Chaves, firmaba una promesa que ya nunca se olvidó: Alargar el Cercanías hasta Estepona. Casi una década después, con algunos proyectos ya sobre la mesa e incluso un tramo adjudicado, el tren no termina de pisar el acelerador. Al corredor ferroviario no le salen las cuentas. Una obra de tal envergadura necesita una inyección económica de al menos 4.000 millones de euros, cantidad que no parecía descabellada hace unos años, cuando se empezaron a mover las primeras fichas. Ahora, en plena tormenta económica, suenan casi a una quimera. La Junta sólo destinará en 2010 cinco millones a que el proyecto no decaiga; una partida simbólica que destinará a avanzar en la redacción de proyectos y a expropiaciones. Poco más de 0,1 por ciento de lo que cuesta la obra. Los planes iniciales pasaban incluso por que no hubiera rastro presupuestario, según confirmó la propia consejera de Economía y Hacienda, Carmen Martínez Aguayo. Finalmente se dio marcha atrás, aunque sea de manera testimonial.

No es un secreto que la financiación es el gran problema, como antaño eran para los técnicos la orografía e incluso la proliferación de construcciones que obligarán a que el grueso de los 53,2 kilómetros de trazado discurran bajo tierra. En enero saltó la liebre cuando la Junta informó, sin medias tintas, de que estaba buscando fondos en Europa para que el tren litoral echara a andar. El proyecto llegó a la mesa del Banco Europeo de Inversiones (BEI) con el fin de buscar liquidez. El siguiente hito fue la reunión bilateral entre el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, y el ministro de Fomento, José Blanco, departamento que tiene encomendado acondicionar el tramo entre Málaga y Fuengirola. El encuentro se cerró con un acuerdo para crear una sociedad mixta que incentivará la participación de capital privado. El convenio aún está pendiente de firma.

Las dos administraciones, más aún después de salvar sus desencuentros, se resisten a hacer un paréntesis en una infraestructura vital para el futuro de la Costa del Sol y del conjunto de la provincia. La propia delegada del Gobierno andaluz en Málaga, María Gámez, admitió esta semana los retrasos pero valoró que los cinco millones de euros para 2010 permitirán que no se paralice lo que está en marcha. Fue tajante: «El tren litoral es una de las apuestas a las que no pensamos renunciar».

Prioritario

El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, lo tildó de prioridad en su visita de esta semana a Mijas y confirmó la apuesta por este medio de transporte. Pero los datos son tozudos. La presupuestaria para el próximo ejercicio no dará más de sí e incluso será menor a los ocho millones de euros de este ejercicio, que se cerrará sin que las máquinas asomen por el horizonte.

La única obra adjudicada por el momento, sin fecha para el pistoletazo de salida, es la que dará forma al tramo entre La Cala de Mijas y Las Lagunas. Sólo este primer trazado del corredor ferroviario, que recorrerá cuatro kilómetros a lo largo de dos túneles, costará 164,7 millones de euros y necesitará de 42 meses de obras. Tres años y medio para el tramo más avanzado, lo que da una idea de en qué horizonte queda el tren litoral, lejano de las primeras fechas que se barajaban. Una la puso el ex presidente de la Junta, Manuel Chaves: 2013. Visto lo visto, una osadía.

El de La Cala de Mijas-Las Lagunas es tan sólo uno de los subtramos de los tres tramos en que se dividieron los 53,2 kilómetros para la redacción de proyectos: uno entre Fuengirola y Los Monteros, en Marbella; un segundo entre Los Monteros y San Pedro Alcántara; y el último entre San Pedro Alcántara y Estepona. Todos están inmerso en la redacción de los proyectos. Los alumnos más aventajados son los que discurren entre las localidades de Fuengirola y San Pedro. En el vagón de cola, el tramo entre San Pedro y Estepona, la última redacción de proyecto licitada.

De lo que no hay resquicio de dudas es que cuando el tren litoral empiece a rodar, viajeros no le faltarán. Según un estudio de la Junta de Andalucía, la demanda estimada es de unos 100 millones de viajes al año. ¿Su principal atractivo? El trayecto entre Estepona y Marbella se cubrirá en 20 minutos y el de Marbella y Fuengirola, en sólo 17,5 minutos. Sin atascos ni problemas de aparcamiento.

Entre medias, 14 estaciones. Habrá apeaderos en Las Lagunas, La Cala de Mijas, Calahonda, Las Dunas, el hospital Costa del Sol, Puerto Banús y San Pedro Alcántara (su diseño ya está adjudicado); una en Fuengirola y dos en Marbella: en el Palacio de Congresos y junto al puerto pesquero (pendientes de su adjudicación) y en Estepona, en Benamara, en Cancelada, centro y oeste.

Por sus vías podrán circular también los trenes de alta velocidad, otra de las esperanzas de los empresarios de la Costa del Sol occidental. Eso, si las administraciones cogen su mismo impulso.

«Edificios accesibles, transitables, con un patio que invita a descender a entrar y que una vez dentro sorprende con los dispositivos que dirigen la luz hacia el interior». Así describía hace casi dos años la entonces consejera de Obras Públicas, Concepción Gutiérrez, el diseño de las estaciones del tren litoral, tarea que se encomendó al equipo de arquitectos compuesto por el portugués Joao Álvaro Rocha y por el navarro Francisco Mangado Beloki, autores, entre otras, de las estaciones del metro de Oporto y de la del tren de Alta Velocidad de Zaragoza

Bajo su tiralíneas siete de las paradas del corredor ferroviario de la Costa del Sol Occidental tomarán forma pese a que aún no se vislumbra el comienzo de las obras. Se encargarán de poner rostro a las paradas de Las Lagunas, La Cala de Mijas, Calahonda, Las Dunas, el Hospital Costa del Sol, Puerto Banús y San Pedro Alcántara.

El diseño de otras tres estaciones, la del centro de Fuengirola, Marbella centro y la que se ubicará junto al puerto Marina-La Bajadilla quedaron desiertas porque ninguna de las propuestas convenció a los técnicos.

El Gobierno andaluz barajó entonces la posibilidad de volver a licitar estas tres o por el contrario encomendarlas también a Rocha y Mangado Beloki, que dejaron un anticipo de la imagen que tendrán en un futuro los apeaderos por los que pasaran cien millones de viajeros al año.

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