Carta a Bill Gates

INMA CAPARRÓS VIDAMálaga

Quiero felicitarle porque gracias a usted un pequeño pueblo asturiano ha vivido el cuento de la cenicienta y ha bailado, no con el príncipe, sino con el rey de la informática. Una gran transformación conjugada con la ejecución simultánea de los programas 'Esta casa era una ruina' y 'Lluvia de estrellas', en el mejor sentido. Y todo ello por tan sólo coincidir el nombre del pueblecito con la nueva versión que se ha estrenado de su producto archiconocido de Windows. Quizás a alguno le hubiese venido bien un poquito de 'Cambio radical', programa en el que los participantes se dejaban quitar alguna que otra patita de gallo y otros el corral entero.

Es asombroso el cambio tan espectacular de este pequeño pueblo de 40 habitantes que ha visto cómo las calabazas se han transformado en ordenadores de última generación y sus habitantes han reseteado las reticencias a navegar en este mundo tan virtual como la informática. Y lo mejor, que la ilusión ha perdurado después de las 12 de la noche y hasta que el cuerpo aguante dando manotazos a la pantalla táctil. Además, han quedado los artilugios para el uso y disfrute de los pueblos aledaños para siempre jamás.

Si usted nos da esperanzas que nuestra pedanía pueda ser candidata a la versión ocho, vamos solicitando el cambio de nombre. Aunque le diré que el nombre es Chilches (Málaga) cuenta ya con dos CH- de ocho ¿Eso nos daría puntos para contar cómo candidata?

Nos prestaríamos gustosos a cualquier tipo de performance que quiera montar con tal que sea para mejorar nuestra maltrecha pedanía. Nosotros somos 2.500 habitantes, pero con muchas más necesidades en infraestructuras. Dirá usted, en su modestia, que milagros no hace y que los reyes magos son españoles no americanos, pero yo le digo que aunque quiera hacer un cuento muy corto, sería una gran transformación para la pedanía.

Nosotros, humildemente, emularíamos a aquella famosa y mítica película 'Bienvenido Mr. Marshall' que en este caso le llamaríamos, cómo no podría ser menos 'Bienvenido Mr. Gates', en la que un pueblecito se prepara para recibir la presunta visita de los estadounidenses en pleno plan de ayuda al desarrollo.

A la espera de su pronta respuesta, me despido con «tengo una corazonada».