Los pechos de Gala, el primer top less de Torremolinos

En aquella época, los marengos que se encontraban en la playa de La Carihuela debieron llevarse una de las mayores sorpresas de su vida, al encontrarse a una mujer prácticamente desnuda

FRANCISCO LANCHA |
Gala, primer top less de Torremolinos. / F. L./
Gala, primer top less de Torremolinos. / F. L.

Las hemerotecas son fuentes inagotables de sorpresas. En ellas se encuentran testimonios de la historia que muchos personajes y, por supuesto, personajillos hubiesen querido borrar como por arte de magia. No es este el caso que nos ocupa sino todo lo contrario, puesto que hablamos de Gala, la que fuese compañera de Salvador Dalí y musa de la Generación del 27. También, posiblemente, la que escenificó el primer top less que hubo en Torremolinos, allá por la primavera-verano de 1930.

En aquella época, los marengos que se encontraban en la playa de La Carihuela debieron llevarse una de las mayores sorpresas de su vida, al encontrarse a una mujer prácticamente desnuda pues sus pechos los llevaba sin sujetador ni cobertura ninguna, al aire, tapándose con una falda corta la cintura. Permanecían escondidos detrás de las rocas y contemplaban cómo la atrevidase bañaba mientras fumaba un cigarrillo y posaba para Dalí, quien no se separaba de su lienzo.

Invitados por los poetas de la revista Litoral, entre los que se encontraba Manuel Altolaguirre, Emilio Prados y José María Hinojosa, la excéntrica pareja formada por Gala y Dalí pasaba largas temporadas en Torremolinos, alojados en el Castillo del Inglés, conocido también como Hacienda de Santa Clara.

Enseñar sus pechos no fue la única extravagancia con la que sorprendió Gala a los pescadores. Depilarse las axilas tiñiéndolas de azul, untarse excremento de cabra y colocarse un geranio rojo en la cabeza eran algunas de las escenas que los marengos presenciaban.

En definitiva, fue en Torremolinos donde la musa de Salvador Dalí inició la liberalización de la mujer, siendo ella la primera en decidir tomar el sol a cuerpo de reina. No obstante, los pescadores tardarían décadas (hasta la llegada de las primeras turistas escandinavas) en presenciar otros pechos dorándose en la arena.