Unos ladrones se hacen pasar por obreros, cortan una calle y roban una joyería en Mijas

Tres encapuchados armados con martillosse apoderaron de 30.000 euros en alhajas

JUAN CANO| MÁLAGA
Rompieron seis vitrinas y cogieron todas las joyas que pudieron. / MARI CARMEN JAIME/
Rompieron seis vitrinas y cogieron todas las joyas que pudieron. / MARI CARMEN JAIME

Lo tenían todo planeado. Los ladrones colocaron una señal de prohibido el paso por obras para cortar la avenida de Méjico y desviar el tráfico hacia otra calle. Así lograron despejar una zona que suele ser muy transitada. Su objetivo era la joyería Mijas Diamond & Javelry Center, frente al antiguo cuartel de la Guardia Civil, en Mijas Pueblo.

Los asaltantes actuaron a plena luz del día. Para no despertar sospechas, al colocar las vallas uno de ellos se puso un chaleco reflectante, como si fuera un obrero, explicaba ayer una de las víctimas del suceso, Dee Iglesias, copropietaria del establecimiento asaltado.

El robo se produjo a las 15.01 horas, detalla la mujer. «Entraron tres hombres con pasamontañas y con martillos», relata. «Uno de ellos -prosigue- saltó sobre mí, me tiró al suelo y me agarró del pelo». Los atracadores observaron que el marido de Dee, que regenta el negocio junto a un socio, estaba en el interior de la tienda. «A él también lo tiraron al suelo», añade la mujer.

El asalto apenas duró unos minutos, aunque a los joyeros les parecieron una eternidad. «Fue una pesadilla», confiesa Dee. En ese lapso de tiempo, los ladrones rompieron los cristales de seis vitrinas y se apoderaron de todas las joyas que pudieron.

Las víctimas aún no han realizado inventario de lo sustraído, aunque estiman que las piezas robadas valdrían como mínimo 30.000 euros. «Mi marido se enfrentó a uno de ellos cuando salía y le arrebató las joyas que llevaba en las manos», cuenta Dee Iglesias. «Lo irónico es que rompieron una vitrina sólo para llevarse un cristal de Swarosvsky que apenas tiene valor».

Los ladrones salieron corriendo de la tienda. En la calle les esperaba el cuarto miembro de la banda al volante de un utilitario, en el que se dieron a la fuga. El vehículo, que figuraba como sustraído, fue localizado poco después. Los cacos, no.

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