La Universidad pierde a uno de sus catedráticos más prestigiosos

El decano de la Facultad de Derecho, Alejandro Rodríguez Carrión, fallece tras una larga enfermedad y dona su cuerpo a la investigación médica

A. M. ROMERO | MÁLAGA

El mundo académico en general, y la Universidad de Málaga (UMA), en particular, están de luto. La institución académica malagueña perdió a uno de sus catedráticos más prestigiosos a nivel internacional. El actual decano de la Facultad de Derecho, Alejandro Rodríguez Carrión, falleció la noche del pasado lunes tras una larga enfermedad.

La muerte de este catedrático de Derecho Internacional causó una gran costernación en el ámbito educativo, pero también en el mundo de la justicia y de la política. «Es una gran pérdida para la ciudad, la docencia y la intelectualidad», afirmó el alcalde de la capital, Francisco de la Torre. Quien fuera su alumna y actual delegada de la Junta en Málaga, María Gámez, por su parte, destacó su carácter de «luchador infatigable».

En un clima de enorme emoción y tristeza, el Consejo de Gobierno de la UMA celebró una reunión extraordinaria, al término del cual, se celebró un breve acto de reconocimiento. En él, la rectora, Adelaida de la Calle, lamentó su pérdida. «La Universidad de Málaga ha perdido a uno de sus más egregios profesores. El gobierno de la universidad ha perdido a uno de sus más excelsos representantes. La comunidad universitaria ha perdido a un gran amigo», señaló, visiblemente emocionada.

Clases suspendidas

Asimismo, las clases de la facultad que dirigía desde 2004 se suspendieron y los alumnos se unieron a las muestras de dolor haciendo hincapié no sólo su valía como profesor, sino como persona. «Será difícil rellenar el hueco que deja», declaró Juan Antonio Moreno, integrante del Foro de Estudiantes de Derecho. «Como persona era un gran apoyo con el que podías contar para temas académicos y personales», añadió Víctor García, de la asociación de estudiantes Reforma.

Respetando su expresa voluntad, no se realizó ninguna ceremonia de despedida del difunto ni ningún acto social protocolario, tan sólo la reunión del Consejo de Gobierno. Sí se llevó a cabo una de sus últimas disposiciones, la de donar su cuerpo a la investigación médica. Sus restos ya se encuentra en la Facultad de Medicina, donde servirán para la formación de los futuros profesionales. Es su postrera lección. Su última clase magistral.