Los institutos empiezan a expulsar a alumnos por grabar y hacer fotos con el móvil

La moda entre los jóvenes de colgar imágenes en Internet lleva a los centros a ser más estrictos La mayoría de los colegios prohíben también el uso de dispositivos mp3 dentro del recinto

PILAR R. QUIRÓS| MÁLAGA

Ring. Suena la campana, que marca la entrada a clase por la mañana. Los adolescentes llevan en sus mochilas sus bolis, libretas, libros, algo de comer para el recreo y, en algunos casos, sus móviles o mp3 apagados o en el modo 'silencio' (no suena cuando entra una llamada). No se puede registrar sus mochilas, pero ellos saben que su sonido en cualquiera de los pasillos o dentro de una clase les delataría y, en la mayoría de los casos, supondría una grave falta que vendría aparejada con una expulsión del colegio por unos días.

¿Por qué son tan estrictos los profesores y directores de instituto con estos utensilios? Porque los móviles y los mp3 o mp4 son unas herramientas con las que se puede vulnerar la intimidad de los alumnos así como de los propios profesores, y como la Red es un gran medio de difusión, todos se han enterado de casos por toda España en los que las imágenes tanto de alumnos como de profesores, en algunos casos vejatorios, les ha llevado a incluir el uso de estos objetos dentro de su Plan de Convivencia como una falta grave, lo que implica, en todos los casos una expulsión del centro durante unos días.

En el IES Juan Ramón Jiménez fueron pioneros. Hace seis años pillaron 'in fraganti' a un alumno grabando a una profesora. «Nos pusimos muy serios porque ese tipo de grabaciones pueden ir directamente a 'Youtube' (portal donde se pueden colgar y visualizar vídeos en Internet) y se pondría en peligro la intimidad del docente», según cuenta su directora Antonia Gallego. Este fue el punto de inflexión para prohibir el uso de móviles en su centro. El Reglamento Orgánico de Funcionamiento (ROF) incluyó en un apartado que se prohibía expresamente su uso, y desde entonces no han dado marcha atrás. En casos que se han encontrado -«pocos porque somos muy exigentes en este aspecto desde el principio del curso», como subraya Gallego- el correctivo ha sido expulsar al alumno del centro durante tres días, previo conocimiento de los padres.

En el IES Huelin también han puesto en marcha una medida similar. No sé su uso, pero sí su mala utilización. «Si lo traen apagado o en silencio, no hay problema; nosotros no vamos a registrarlos en la puerta, obviamente, pero sí que les exigimos que no suene en clase o que no se utilicen los pasillos», subraya la directora de este centro, Esther Ramos. Es más, para evitar que pudieran caer en la tentación de transitar por la mala dinámica de hacer fotos y colgarlas en Internet, sobre todo en los portales 'Tuenti' y 'Youtube', los alumnos han recibido charlas en las que se hace hincapié en que con este tipo de actitudes se viola la intimidad del menor. En el IES Huelin, el mal uso del móvil también implicaría una sanción estricta: una expulsión de clase, aunque habría que estudiar el caso en profundidad. «Los alumnos no pueden interrumpir el buen funcionamiento de las clases y del centro; nuestra obligación es educarles». En cualquier caso, si necesitan llamar a sus padres o tienen una urgencia tienen el teléfono del colegio a su disposición.

También tienen siempre una línea abierta para los alumnos en el instituto Emilio Prados, donde su Consejo Escolar ha hecho una mención especial sobre este asunto y ha incluido la prohibición de usar el móvil en el Plan de Convivencia, como subraya su director, Gregorio Perán. «Al principio de curso les hacemos saber a los alumnos unas normas generales, y luego mantenemos una lucha diaria para que lo cumplan; pero a veces es difícil porque para muchos el móvil es como un apéndice natural», indica. Es más, Perán recuerda en que tuvieron un caso en el que cogieron a un adolescente grabando y sacando fotos de alumnos y profesores, y que la sanción fue contundente: expulsado cinco días.

Acaban aceptando

Grabar y llamar desde el móvil también está prohibido en el IES Gaona. «Algunas veces hemos tenido problemas, pero si se les explica bien, lo aceptan. Sobre todo, somos muy intransigentes con las grabaciones», indica su jefe de Estudios, Salvador Guerrero. Si la grabación o la foto fuesen vejatorias o inadecuadas, el castigo sería muy severo: hasta quince días sin asistir a clase. «Es un delito grabar a menores o mayores sin su consentimiento y lo peor es que hay que advertírselo porque muchos no lo saben», reseña.

En el instituto Torre del Prado si aperciben que un alumno usa su móvil, se le retira y, generalmente, deben ir sus padres a recogerlo. «Lo primero es que ellos tienen muy claro que está prohibido utilizarlo y cuáles son las consecuencias. No queremos repetir episodios de otros centros que han saltado a la prensa por imágenes tomadas a docentes o a alumnos», como subraya el director del instituto Alfonso Balsera. Así los alumnos no podrán alegar ignorancia para zafarse de la reprimenda que, en muchos casos, es no poder asistir a clase.