Más de mil coches intervenidos pierden todo su valor en el depósito por la lentitud judicial

Los vehículos permanecen aparcados durante años en estos recintos a la espera que se dicten y cumplan las sentencias El almacén de Manilva está colapsado y no admite más automóvilesLa Junta de Andalucía deberá encargarse del desguace de unos 350 coches y motos este mes y de 740 más en octubre Una tercera parte lleva casi veinte años en los depósitos

JUAN CANO| MÁLAGA
Almacena dos mil automóviles y medio millar de barcos decomisados en operaciones policiales. / JOSELE-LANZA/
Almacena dos mil automóviles y medio millar de barcos decomisados en operaciones policiales. / JOSELE-LANZA

El paso de los años ha hecho estragos en ellos. Se han pudrido lentamente al sol. Algunos tienen los cristales rotos por el efecto de las altas temperaturas. Otros sufren tal deterioro que el sistema eléctrico ha dejado de funcionar y las ventanillas se han bajado solas. Luego, con las lluvias, se han llenado de agua. Ya no valen nada, y en nada recuerdan a los coches que fueron. Vehículos de alta gama, algunos de lujo, reliquias por las que más de un coleccionista hubiese pagado una fortuna.

Los depósitos de la provincia de Málaga -Cártama y Manilva- almacenan actualmente unos cinco mil turismos y un millar de embarcaciones intervenidas por orden judicial. La mayoría lleva años allí aparcados. Algunos más de una década allí. Mientras la lenta maquinaria de la Justicia sigue su curso, estos vehículos se van depreciando cada día que pasa. De hecho, más de mil ya no valen nada. Se han convertido en chatarra. «Aquí se está perdiendo una millonada diariamente», se queja el dueño del depósito de Manilva, Alfonso Espinosa.

La teoría del embudo sirve para entender de forma gráfica la situación. A los depósitos llegan mensualmente decenas de coches que son intervenidos en actuaciones policiales y posteriormente trasladados por orden judicial. Es la boca del embudo.

Retraso en las ejecutorias

Sacarlos de allí es harina de otro costal. De entrada, se necesita igualmente autorización del juez que instruye la causa. El problema es que algunos procedimientos se alargan durante años y las sentencias se demoran todavía más a la hora de ejecutarlas. Mientras no haya absolución o condena, el coche permanece allí a disposición del juzgado.

Cuando transcurren los años y llega la hora de subastarlos, en caso de que los dueños hayan sido considerados culpables del delito que se les imputaba, ya no valen nada. Se han convertido en chatarra.

La situación del depósito de Manilva, que tiene 30.000 metros cuadrados de superficie, ilustra perfectamente la teoría del embudo. El atasco judicial ha terminado por saturarlo y, desde noviembre de 2008, no han podido recoger ni un coche más. «Ya no entra ni una moto», explica un empleado de la empresa, Diego Martínez. En ese tiempo, la policía ha intentado entregarles aproximadamente 100 coches -que ellos han tenido que rechazar por falta de espacio- y sólo han salido diez.

Nueve ampliaciones

El empresario Francisco Ramos, que regenta el depósito judicial de Cártama, asegura que aún tiene capacidad para recibir los vehículos y los barcos que intervienen diariamente las Fuerzas de Seguridad, aunque reconoce que ha tenido que ampliar sus instalaciones nueve veces desde que tiene el negocio. Las últimas ampliaciones han sido en Campanillas y Fuengirola.

Entre los dos depósitos judiciales albergan más de cinco mil vehículos que, en algunos casos, llevan más de 15 años intervenidos. Según Francisco Ramos, han propuesta a la Junta el peritaje de unos mil coches -de los tres mil que él custodia- que podrían tener valor cero.

En Manilva, la tasación afecta a medio millar de vehículos -ellos almacenan dos mil- que sólo sirven como chatarra, y para los que se ha solicitado su destrucción, expone el encargado del depósito. «Hay automóviles que llevan aquí más de diez años pudriéndose y ya no valen nada», añade Diego Martínez.

El principal inconveniente es el tiempo, que juega en contra. Cada día que pasa, los turismos se deprecian y pierden el valor que tiene para su propietario o para un posible comprador en una subasta. El encargado del depósito de Manilva cuenta que un imputado en una de las macrooperaciones desarrolladas en la Costa, al que le habían intervenido un Ferrari, tres Mercedes y un Range Rover, acudió al juzgado pidiendo que subastaran sus coches y que el dinero se quedara intervenido. «El propietario argumentaba que el Ferrari se depreciaba miles de euros cada año que pasaba», relata Martínez. «Al final, el juez no permitió que se subastara».

Los otros dos vértices del triángulo son la Junta de Andalucía y la Audiencia Provincial, que prevén llevar a cabo la destrucción masiva de un millar de turismos sin valor. La Administración autonómica asegura que ya ha terminado la peritación de 353 vehículos -se ha empezado por los más antiguos- que tienen valor cero. «Pero es el presidente de la Audiencia quien tiene que autorizar la destrucción», sostienen fuentes del Ejecutivo andaluz.

Lo peor es que, en estos casos, la Administración ha perdido la oportunidad de subastar los coches antes de que su total depreciación y así compensar los gastos que generan. Y es que, además, suelen ser automóviles o embarcaciones de gama alta o incluso de lujo que han sido intervenidos en operaciones policiales.

El encargado del depósito de Manilva enumera el escaparate de marcas que almacenan: «Aquí tenemos la gama completa de Audi, BMW o Mercedes». Incluido el exclusivo 'Ala de Gaviota', decomisado en la 'operación Malaya', cuyo valor puede alcanzar los 400.000 euros. «También hay un Bentley Continental valorado en 300.000 euros o un yate que cuesta un millón de euros». Pero su destino, si alguien no lo remedia, será pudrirse al sol.