Las niñas ya no quieren la cera

Los centros de estética registran una gran afluencia de menores que piden depilarse con láser Alertan del riesgo de ser atendido por manos inexpertas

FERMÍN APEZTEGUIA| MADRID

Las niñas ya no quieren depilarse a la cera. Bueno, para ser sinceros, son sus madres las que prefieren que sus hijas no pasen, como ellas, por el martirio de tener que arrancarse el vello a tiras cada dos por tres, que se sufre mucho. La depilación, sin embargo, no es algo exclusivo de las mujeres. Cada vez más chicos, niños y adolescentes acuden también a centros especializados para pedir que les dejen la piel como la de los críos que eran hasta el día anterior. Es una moda y, simplemente, la siguen. Pero hay que andarse con cuidado. Los especialistas advierten del riesgo que entraña una depilación mal hecha, practicada por manos inexpertas o carentes de preparación. El remedio puede ser peor que la enfermedad y el pelo, lejos de desaparecer, puede rebrotar con más fuerza.

El interés de la población infantil y adolescente por la depilación con láser y luz pulsada -dos rayos lumínicos de distinta longitud de onda y potencia- comenzó a crecer de manera inesperada hace dos años, según explica la dermatóloga Nerea Landa, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología. Es una moda, pero los padres, su consejo y -sobre todo- su financiación influyen de manera determinante en la decisión de un niño de acudir a una consulta o a un salón de belleza a decir que quiere depilarse.

La nueva clientela de este tipo de establecimientos son, sobre todo, niños de 10 a 14 años. Con la pubertad, comienza a crecerles el pelo en zonas donde antes no estaba, como las axilas, y se les hace más fuerte la pelusilla que desde que eran pequeños poblaba su cuerpo. Muchas chicas buscan unas piernas completamente lisas. Los chicos no quieren pelo ni en las axilas ni en las nalgas, que no se lleva.

Para la mayoría es una tendencia, pero para otros muchos, tanto niños como niñas, el exceso de pelo en un tiempo en el que mandan las pieles limpias puede convertirse en un problema de salud mental. Esta y otras manifestaciones propias de la pubertad, como los granos o los pelos enquistados, suelen ser una fuente de sufrimiento psicológico y de baja autoestima.

La superación de algo así no tiene por qué necesitar tratamiento clínico. Los padres deben saber guiar a sus hijos, enseñarles a aceptarse tal como son y explicarles que muchos de esos problemas dejarán de serlo con la edad. Además, la cirugía estética tampoco vale en todos los casos. Las axilas y algunas zonas de las piernas suelen ofrecer un buen resultado, pero meter el láser en otras zonas, como la cara, puede generar una sobreestimulación del pelo. Un disgusto.

El auge de la demanda de este tipo de servicios ha propiciado, además, un aumento de la oferta, completamente descontrolado. Muchos centros de belleza han puesto equipos profesionales en manos de personal sin preparación específica para su manejo.

Edad adecuada

El mal uso del material y el desconocimiento de las técnicas puede propiciar, «además de quemaduras», la aparición de eso que los especialistas llaman 'efecto paradójico'. El vello se estimula y, en poco tiempo, crece mucho más y más fuerte de lo que lo hubiera hecho en condiciones normales. «No todos los establecimientos dan seguridad clínica, ni todos los chavales tienen por qué depilarse. Hay que buscar centros que garanticen una supervisión médica en sus tratamientos», destaca Nerea Landa.

La dermatóloga recuerda la necesidad de que cada caso sea visto por un experto. Algunos especialistas consideran que es mejor esperar a los 18 años, cuando se supere la primera juventud, para comenzar a depilarse con láser. Nerea Landa dice, sin embargo, que éste es un planteamiento superado. «Lo lógico es analizar cada caso, ver el tipo de piel y de pelo del paciente y ajustar el láser a los parámetros adecuados».

Los precios oscilan en función de la terapia y del número de sesiones que sean necesarias. Borrar un bigote puede costar 300 euros; las axilas, 500. Cuanta más piel a tratar, ya se sabe, más caro.