El curioso caso de José Bono

El cambio de 'look' del presidente del Congreso ha hecho que se tripliquen los implantes capilares. Son el último paso, antes hay otros tratamientos para frenar la caída del cabello

MARINA MARTÍNEZ| MÁLAGA
José Bono sorprendió a todos con una imagen renovada tras las vacaciones del pasado verano. / EFE/
José Bono sorprendió a todos con una imagen renovada tras las vacaciones del pasado verano. / EFE

Algo no cuadraba a la vuelta del curso político tras la pausa veraniega. José Bono estaba distinto, más joven quizás. Cual Brad Pitt en 'El curioso caso de Benjamin Button', también el presidente del Congreso de los Diputados se fue quitando años. Aunque poco podía imaginar que los consejos de su consuegro darían tanto que hablar. Dicen que Raphael fue quien recomendó al político socialista cambiar de 'look'. Concretamente, disimular los clareos de su incipiente calvicie. Y lo hizo. Acudió a una clínica de la madrileña calle Serrano y poco a poco las entradas fueron dando paso a un contundente tupé gracias a un implante capilar. De eso ya han pasado algunos meses. Ha cundido el ejemplo. Según datos del centro capilar Svenson, las consultas sobre microinjertos capilares se han incrementado nada menos que en un 145% desde septiembre, mientras que las intervenciones casi triplican a las realizadas en el mismo periodo del año anterior.

«Al principio, nos pareció casualidad, pero según iban pasando las semanas nos dimos cuenta de que había una relación causa-efecto. A día de hoy, no hay cliente que no mencione el aspecto de Bono», asegura el director de Svenson, Lope Barral. Sin embargo, Bono no es el único que ha sucumbido a los dictámenes del culto al cuerpo. Según la Internacional Society of Hair Restoration Surgery, cada año se realizan en el mundo cerca de 250.000 implantes. Aunque el porcentaje de mujeres crece, el dominio sigue siendo masculino. En la nómina figuran desde Miguel Bosé a Kevin Costner, Mel Gibson, Elton John o Nicolas Cage. Todo sea por evitar el peluquín. Aquel al que no hicieron ascos ni José María Íñigo ni Tony Leblanc.

Otra opción es la de Silvio Berlusconi: el cover-up, un tratamiento que da al pelo la sensación de ser más espeso y tapa los huecos de la calvicie mediante un compuesto que contiene pólvora. El problema es que el efecto no es duradero. Hoy el microinjerto es la técnica más rápida y definitiva para acabar con la alopecia. No obstante, antes de recurrir a él, existen otros tratamientos efectivos. Todo depende del nivel de calvicie. Y del bolsillo, claro. Los precios oscilan entre los 200 euros de un tratamiento con productos y masajes a los 5.000 que puede costar el microinjerto.

LÁSER

Última tecnología

Refuerza y nutre la raíz del cabello

El uso del láser está indicado para personas que están empezando a notar una caída de pelo y no quieren probar con otros tratamientos capilares más agresivos. También se recomienda en pacientes que se han sometido a un implante, ya que notan un aumento más rápido y eficaz del pelo. Según datos de Corporación Capilar, aproximadamente el 90% de las personas a las que se aplica esta técnica reducen la caída progresiva del cabello. De hecho, en una sola sesión se logra aumentar el riego de los folículos en un 54%. Dura entre quince y treinta minutos, y tiene como fin «reforzar y nutrir la papila -que alimenta la raíz del cabello-», precisa la directora de Corporación Capilar, Sonia Ferrero.

MESOTERAPIA

Más vitalidad

Medicamentos por vía intradérmica

La mesoterapia es la administración de distintos medicamentos (generalmente, aminoácidos, oligoelementos y vasodilatadores) por vía intradérmica en la zona de pérdida de cabello. Lo habitual es aplicarlo en sesiones de diez a quince minutos, en principio, de forma quincenal, espaciándose gradualmente. Así, se consigue ganar vitalidad y fuerza. Aunque también se ha comprobado su efectividad como antiseborreico, puntualiza la dermatóloga Lola Bou.

OZONOTERAPIA

Un buen complemento

Mejorar la oxigenación del cuero cabelludo

La ozonoterapia es un buen complemento de la mesoterapia. Como explica la directora del centro Svenson de Málaga, Segura Navarro, la técnica consiste en baños de ozono en el cuero cabelludo con el fin de mejorar la oxigenación. Por sus propiedades, el ozono elimina las bacterias y micosis (trastornos por hongos) que afectan el cuero cabelludo.

MASAJES Y PRODUCTOS

Regeneración

Estimular el riego sanguíneo

Aunque suene a superchería, los masajes realmente ayudan a estimular el riego sanguíneo y, por tanto, a revitalizar el cabello. Eso sí, «son efectivos siempre y cuando sean combinados con otras técnicas capilares», advierte Sonia Ferrero. Por ejemplo, los champús y lociones son buenos compañeros. Como observa la doctora Mercedes Sánchez Cózar, «todo lo que mejora el riego a nivel local es beneficioso». Más de setenta productos utiliza Sánchez Cózar en sus tratamientos capilares. Proteínas y oligoelementos son algunos. Al fin y al cabo, se trata de «regenerar el bulbo, revitalizando los de peor estado», aclara la especialista en Tricología y miembro de la Sociedad Española de Medicina Estética.

MICROINJERTO

Operación

Trasplante del propio paciente

Si todos los demás tratamientos fallan, sólo queda una oportunidad: el microinjerto, «la opción más adecuada para todos los casos que tengan zonas localizadas de calvicie irrevesible y quieran más cabello», en palabras de la directora de Corporación Capilar. Como explica, el pelo injertado no se pierde, «a no ser que haya alguna enfermedad».

Su porcentaje de éxito puede llegar al 98%. Todo dependerá del tiempo que se tarde en atajar el problema. Eso sí, hay que ser realista. «Los milagros no existen», aclara Segura Navarro, que recomienda el microinjerto para «pérdidas evidentes, pero no muy extensas».

Entre cinco y siete horas dura la operación, en la que se aplica anestesia local. La clave está en la colocación de folículos pilosos del propio paciente en el cuero cabelludo. Los injertos se extraen del área posterior de la cabeza o del lateral, más resistente a la caída. A los pocos días, los folículos implantados se caen. Pero que no cunda el pánico. Tres meses después, comienza a crecer el cabello. Y de forma natural. Al menos, eso se pretende a la hora del implante, cuando se tiene en cuenta la dirección y el ángulo de salida de cada nuevo cabello.

Como alerta Sánchez Cózar, se requiere «cierto dominio y buen gusto» para lograr ese grado de naturalidad. Tanto es así que, una vez crecido el pelo injertado, se podrá tratar como cualquier otro, sin necesidad de cuidados especiales.

INTEGRACIÓN

Sujeción artificial

Inserción de otro tejido natural

Para quienes no quieran someterse a la microcirugía existen los sistemas de integración. En este caso, no se trata de cabello propio sino de un entrelazado entre éste y un tejido natural. En realidad, va sujeto artificialmente al cabello propio, y necesita unos reajustes periódicos de por vida. El inconveniente es que el pelo puede debilitarse y morir.

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